Clave del 1 de abril de 2016

Todos podemos equivocarnos.  Todos podemos cometer errores.  Concédete esa libertad.  Sin embargo, esta libertad viene acompañada de unas responsabilidades, como la de asumir las consecuencias de tus acciones y la de disculparte por el daño causado.  No está en tu control si la parte afectada te concede o no te concede las disculpas –eso dependerá de la falta cometida y de la magnitud del daño que haya causado– pero sí está en tu control el pedirlas.  Desarrollar en tu relación una cultura donde los cónyuges admitan sus errores y se disculpen sinceramente por ellos hará que la relación se fortalezca de forma notable.  Lee aquí un artículo sobre el proceso de pedir disculpas.

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