La proporción 5:1

Las personas involucradas en una relación con frecuencia comenten errores. Estos errores, que también se conocen como interacciones negativas, son anticipables en toda relación.  Estas interacciones negativas –críticas, groserías, rompimiento de promesas, discurso subido de tono, etc.– podrán debilitar la relación a largo plazo. Por lo tanto, hay que tomar medidas correctivas o de reparación para evitar que estos momentos difíciles dañen la relación de forma permanente. En ese sentido, existe una proporción ‘saludable’ entre interacciones positivas y negativas que podría ayudar y que se debe tener siempre en mente. Esta proporción se conoce como 5:1, lo que se traduce en que por cada interacción negativa en la relación deben existir cinco positivas. O sea, se recomienda que los cónyuges realicen cinco cosas positivas o productivas por cada error cometido. Una proporción de 3:1 es predictora de divorcio. Se necesita un mínimo de 5:1.

La privacidad en las relaciones de pareja

Todas las personas tienen derecho a su privacidad, incluso aquellas que se encuentran en una relación de pareja. Éste es un tema controvesial que tiende a herir sensibilidades. Ahora bien, habiendo establecido lo anterior, es importante señalar que las relaciones que se distinguen por su fortaleza, valoran más la transparencia que la privacidad. O sea, las personas que están en este tipo de relación colocan la responsabilidad que tienen con sus parejas por encima de su derecho a la privacidad. Los secretos y las acciones consideradas nebulosas son enemigos de las relaciones de pareja saludables. Para que las relaciones sean viables, necesitan tener una alta dosis de confianza. Esto se traduce a no tener secretos, contraseñas ocultas, dinero o conversaciones escondidas, o cualquier otro aspecto al cual la pareja no tenga acceso. Cuando tu pareja tenga acceso a toda esta información y, sin embargo, no sienta necesidad de usarla, podrás decir que estás en una relación que se caracteriza por la confianza y la transparencia.