Disposición para la terapia de parejas

El cambio es condición fundamental en el proceso terapéutico. Un punto crucial de comienzo en el proceso terapéutico es la determinación de la necesidad de cambio desde la perspectiva de cada cónyuge. Se espera que las parejas que asisten a terapia posean una predisposición para el cambio, esto es, que hayan realizado un compromiso en esa dirección tanto para sí como con la pareja, a los efectos de incorporar los ajustes que sean necesarios para hacer que la relación funcione. Infortunadamente, éste no es siempre el caso. Los cónyuges podrían encontrarse en diferentes etapas del cambio al momento de llegar al consultorio: precontemplación, contemplación, preparación, acción, mantenimiento o terminación. Muchas personas asisten a terapia con la convicción de que quien tiene que realizar cambios es la otra y no ellas. El psicólogo les puede ayudar a determinar en qué etapa se encuentra cada cuál y cuan preparados están para el cambio previo a entrar en tratamiento.

La bioquímica del amor

Comúnmente se asocia al corazón la sensación de estar enamorado o enamorada. Esta creencia probablemente se desprende de las palpitaciones irregulares en el corazón que de ordinario sienten las personas cuando están en compañía de quien se acaban de enamorar. Realmente, la cuestión del enamoramiento se asocia no tanto con el corazón sino con diferentes procesos cerebrales, biológicos y químicos, al desencadenarse la acción de varias hormonas que se ponen en funcionamiento cuando una persona se siente en este estado. Algunas de éstas son: dopamina, serotonina y oxitocina. La acción de estas hormonas es la culpable de que a las personas le suden las manos, sientan euforia, mariposas en el estómago y palpitaciones en el corazón cuando están cerca de alguien que consideran especial.

Así las cosas, sabemos que en la primera fase del enamoramiento se libera un exceso de dopamina, una hormona mensajera asociada al placer. La oxitocina, por su parte, es la hormona que se libera en grandes cantidades durante el orgasmo y que hace mucha lógica que esté relacionada al enamoramiento. Asimismo, la noradrenalina es la responsable del rubor que experimentan muchas personas en presencia de su anamorado o enamorada durante las primeras etapas de la relación.

Importante señalar que cuando las personas se enamoran experimentan una sensación de euforia similar a la que produce el consumo de drogas. Esto es debido a que se liberan hormonas relacionadas con los sistemas de recompensa y con los circuitos del placer. Al estar enamoradas, las personas modifican la actividad de más de 10 regiones diferentes en el cerebro y sufren un estado alterado de conciencia. Así que se recomienda cautela en la toma de decisiones importantes mientras se está atravesando este período.