Las relaciones nunca trabajan bien cuando sólo te escuchas a ti mismo.

Las relaciones nunca trabajan bien cuando sólo te escuchas a ti mismo.

Así es como se va forjando la intimidad. Uno entrega primero su mejor retrato, un producto resplandeciente y muy bien acabado, retocado con fanfarronadas, falsedades y sentido del humor. Luego se necesitan más detalles y entonces se pinta un segundo retrato, y luego un tercero… antes de que pase mucho tiempo los mejores rasgos han desaparecido, y finalmente se revela el secreto; los diferentes niveles de los sucesivos retratos se mezclan y nos delatan, y aunque seguimos pintando y pintando, ya no conseguimos vender la mercancía. Tenemos que darnos por satisfechos con la esperanza de que nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestros socios acepten como buenas esas fatuas descripciones que les hacemos de nosotros mismos.

Las personas que no hacen algo bueno con lo que le ha sido dado, están destinadas a terminar en desesperación.

Cuando un hombre está enamorado, quiere permanecer a tu lado.

¿Qué genera el amor? Más amor. ¿Qué genera el cariño? Más cariño. ¿Qué genera la felicidad ? Ya leo tu respuesta.

Las personas desean tener una pareja que posea un buen sentido del humor. Sin embargo, «sentido del humor» es un concepto muy amplio. Que las personas piensen que eres gracioso/a o que tengas la capacidad de bromear no está realmente relacionado con la satisfacción en la relación. Lo que sí está fuertemente relacionado con la satisfacción en la relación es el humor que las parejas crean juntas.

Muchas personas desean encontrar en una pareja a alguien que les complemente. Y eso está bien. Sin embargo, si las personas no ponen algo más sobre la mesa en una forma que rete positivamente e intelectualmente al cónyuge, o que le sirva de estímulo de crecimiento, la relación podría estancarse y tornarse opaca.

Las relaciones nunca trabajan bien cuando sólo te escuchas a ti mismo.

El amor es un fuego. Pero nunca podrás saber si va a calentar tu hogar o incendiar tu casa.
