Aquel que quiera una rosa debe respetar sus espinas.

Aquel que quiera una rosa debe respetar sus espinas.

Una relación no es algo que deba ser creado o perfeccionado en un día. Parte del juego es mantenerse trabajando en ello. Es algo que siempre tendrá unas pocas imperfecciones.

Sé un poco de reto; no porque andes en juegos, sino porque te das cuenta que mereces el esfuerzo extra.

Eso es todo. No necesito más de la vida. Te tengo a ti y eso es suficiente.

Los hombres celan a todas las mujeres, incluso cuando no tienen el más mínimo interés en ellas.

Con el tiempo, cualquier decepción destruye la intimidad, y sin intimidad las parejas no pueden tener un amor duradero y perdurable.

Creo que cuando los hombres escuchan que las mujeres desean compromiso, piensan que eso significa un compromiso a una relación romántica, pero eso no es. Es un compromiso a no vagar por ahí. ‘Quiero un hombre que esté firmemente afianzado a su propia vida’.

Las relaciones son tratadas como vasitos de papel. Todas las mismas. Todas desechables. Si no funcionan, lan dejamos, lan tiramos, buscamos otra. Vínculos de compromiso (incluido el matrimonio) no pueden durar cuando esta es la lógica principal. La mayoría de nosotros no estamos claros acerca de qué hacer para proteger y fortalecer los vínculos de afecto cuando nuestras propias necesidades no están siendo satisfechas.

Podría ser difícil dejar una relación a largo plazo, incluso cuando nuestra sabiduría nos dice que es hora de hacerlo. En este punto, podemos escoger marcharnos y enfrentar el dolor intenso de dejar atrás lo familiar para hacer camino a un nuevo capítulo en nuestra vida. O podemos permanecer y experimentar menos dolor, uno que poco a poco comerá nuestra alma y corazón, como un cáncer emocional. Hasta que despertemos un día y nos demos cuenta que estamos enterrados tan profundamente en la disfunción de la relación que vagamente recordamos quiénes fuimos y qué queríamos y necesitábamos ser.
