¿Cómo te atreves a decir que no eres nada para mí? Bebé, eres la única luz que he visto.

¿Cómo te atreves a decir que no eres nada para mí? Bebé, eres la única luz que he visto.

Nunca he creído la idea de que la sangre es más espesa que el agua. Amor y respeto están supuestos a ser ganados por nuestros hijos, nuestros esposos, nuestras familias y nuestros amigos.

Cada día es más fácil conectar con un artefacto electrónico que conectar con gente real.

La cultura del dominador nos enseña que la médula de nuestra identidad es definida por el deseo de dominar y controlar a otros. Nos enseñan que este deseo de dominar está biológicamente más alambrado en los hombres que en las mujeres. En realidad, la cultura del dominador nos enseña que todos somos asesinos por naturaleza, pero que los hombres son más propensos a jugar el rol del depredador. En el modelo del dominador, la búsqueda de poder externo, la habilidad de manipular y controlar a otros, es lo que más importa. Cuando la cultura se basa en el modelo del dominador, no solamente será violenta, sino que enmarcará todas las relaciones como unas de luchas de poder.

Amar es algo que haces por alguien más, no algo que haces para ti mismo.

No arreglas a un hombre de la forma en que lo haces con una tubería o con una gotera en el techo. Tienes que aceptarlo tal como es […] o no lo aceptes del todo… los ajustes no pueden ser hechos sólo de un lado, querida, de lo contrario no habrá balance y lo que se esté construyendo simplemente se derrumbará.

Un corazón roto es el resultado de dolores que crecen y que son necesarios para poder amar de manera más completa cuando llegue el verdadero amor.

Una personalidad sólida se reflejará en una conducta consistente, mientras que una personalidad pobre buscará esconderse detrás de palabras y acciones engañosas.

A veces, el no hablar requiere poco esfuerzo, sin embargo, en otras ocasiones es tan agotador como levantar pianos.
