La cosa más dolorosa es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado y olvidar que tú también eres especial.

La cosa más dolorosa es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado y olvidar que tú también eres especial.

Hay una grandeza en hacer algo que odias por el bienestar de alguien que amas.

Cuando pares de esperar que las personas sean perfectas, entonces te podrán gustar por quienes realmente son.

Bueno, me parece que las mejores relaciones –aquellas que perduran– son frecuentemente aquellas que están enraizadas en la amistad. ¿Sabes? Un día miras a la persona y ves algo más que lo que viste la noche anterior. Como si un interruptor se hubiese movido en alguna parte. Y la persona que era solo un amigo, es de repente la única persona con quien te puedes imaginar.

El hombre podrá haber descubierto el fuego, pero las mujeres descubrieron cómo jugar con él.

Para nosotros, la casa no es un lugar. Es una persona. Y estamos finalmente en casa.

El encuentro de dos personalidades es como el contacto de dos substancias químicas: si hay una reacción, ambas se transforman.

Ya no creo en la idea de las almas gemelas o en el amor a primera vista. Pero estoy empezando a creer que unas pocas veces en la vida, si tienes suerte, tal vez conozcas a alguien que es exactamente adecuado para ti. No porque sea perfecto, o porque tú lo seas, sino porque las imperfecciones suyas y las tuyas combinadas están dispuestas de tal forma que les permiten a dos personas distintas poder acoplarse.

Deseo estar en una relación donde cuando me digas que me amas, sea solo una validación ceremoniosa de lo que ya me estás demostrando.
