– Bell Hooks

No existen escuelas para el amor. Todo el mundo asume que sabremos como amar de forma instintiva. A pesar de la abundante evidencia que prueba lo contrario, todavía aceptamos que la familia es la escuela de amor primaria. Se espera que aquellos de nosotros que no aprendemos a amar en la familia experimentemos amor en las relaciones románticas. Sin embargo, este amor frecuentemente se nos escapa.

– Bell Hooks

La cultura del dominador nos enseña que la médula de nuestra identidad es definida por el deseo de dominar y controlar a otros.  Nos enseñan que este deseo de dominar está biológicamente más alambrado en los hombres que en las mujeres.  En realidad, la cultura del dominador nos enseña que todos somos asesinos por naturaleza, pero que los hombres son más propensos a jugar el rol del depredador.  En el modelo del dominador, la búsqueda de poder externo, la habilidad de manipular y controlar a otros, es lo que más importa.  Cuando la cultura se basa en el modelo del dominador, no solamente será violenta, sino que enmarcará todas las relaciones como unas de luchas de poder.

Bell Hooks

Las relaciones son tratadas como vasitos de papel. Todas las mismas. Todas desechables. Si no funcionan, lan dejamos, lan tiramos, buscamos otra. Vínculos de compromiso (incluido el matrimonio) no pueden durar cuando esta es la lógica principal. La mayoría de nosotros no estamos claros acerca de qué hacer para proteger y fortalecer los vínculos de afecto cuando nuestras propias necesidades no están siendo satisfechas.


 

Bell Hooks

El niño herido dentro de cada hombre es un muchacho que, cuando primero decía la verdad, fue silenciado por el sadismo paternal, por un mundo patriarcal que no quería que reclamara sus propios sentimientos. La niña herida dentro de cada mujer es una muchacha a quien se le enseñó temprano en la vida que debía convertirse en algo diferente a ella misma, que tenía que negar sus verdaderos sentimientos para poder atraer y complacer a otros. Cuando hombres y mujeres se castigan mutuamente por decir la verdad, estamos reforzando la noción de que las mentiras son mejores. Para amar, necesitamos escuchar la verdad del otro, y lo más importante, afirmamos el valor de decir la verdad. Las mentiras pueden hacer que las personas se sientan mejor, pero no les ayudan a conocer el amor.


 

Por: Bell Hooks

Todas las relaciones tienen altibajos. La fantasía romántica comúnmente fomenta la creencia de que las dificultades y los tiempos de conflictos son una indicación de falta de amor y no algo que es parte del proceso normal. En realidad, el amor verdadero se desarrolla y fortalece en los momentos de dificultad. Los fundamentos de tal amor es la suposición de que deseamos crecer y expandirnos, para convertirnos en personas más plenas. No hay cambio que no traiga consigo un sentido de reto y pérdida.

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Por: Bell Hooks

Usualmente, los hombres adultos que no son capaces de establecer conexiones emocionales con las mujeres con quienes escogieron tener intimmidad están congelados en el tiempo, incapaces de permitirse a sí mismos amar por miedo a que la persona amada les abandone.  Si la primera mujer a quien ellos amaron apasionadamente, su madre, no fue fiel a su vínculo de amor, entonces cómo pueden ellos confiar en que sus parejas serán fieles al amor.  Con frecuencia, en sus relaciones de adultos, estos hombres una y otra vez ponen a prueba el amor de sus parejas.  Mientras que el adolescente rechazado imagina que no puede volver a recibir el amor de su madre debido a que no se lo merece, como hombre adulto podrá actuar de maneras reprochables y todavía exigirle a la mujer en su vida que le demuestre amor incondicional.  Estas pruebas no sanan las heridas del pasado, sino que las reviven, debido a que la mujer en última instancia se cansará de ser puesta a prueba y terminará la relación, lo que revivirá el abandono que una vez sintió.  Este drama confirma para muchos hombres que no pueden depositar su confianza en el amor.  Entonces deciden que es mejor poner su fe en ser poderosos, en ser dominantes.

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