Mientras no nos miremos a nosotros mismos desde afuera de manera objetiva, automáticamente proyectaremos nuestros motivos en otras personas.

Mientras no nos miremos a nosotros mismos desde afuera de manera objetiva, automáticamente proyectaremos nuestros motivos en otras personas.

Las relaciones nunca trabajan bien cuando sólo te escuchas a ti mismo.

Así es como se va forjando la intimidad. Uno entrega primero su mejor retrato, un producto resplandeciente y muy bien acabado, retocado con fanfarronadas, falsedades y sentido del humor. Luego se necesitan más detalles y entonces se pinta un segundo retrato, y luego un tercero… antes de que pase mucho tiempo los mejores rasgos han desaparecido, y finalmente se revela el secreto; los diferentes niveles de los sucesivos retratos se mezclan y nos delatan, y aunque seguimos pintando y pintando, ya no conseguimos vender la mercancía. Tenemos que darnos por satisfechos con la esperanza de que nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestros socios acepten como buenas esas fatuas descripciones que les hacemos de nosotros mismos.

Las personas que no hacen algo bueno con lo que le ha sido dado, están destinadas a terminar en desesperación.

La imaginación de una dama es bien rápida; salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento.

He estado haciendo una lista de las cosas que no te enseñan en la escuela. No te enseñan cómo amar a alguien. No te enseñan cómo ser famoso. No te enseñan cómo ser rico o cómo ser pobre. No te enseñan cómo alejarte de quien ya no amas. No te enseñan cómo saber lo que pasa en la mente de alguien. No te enseñan qué decirle a alguien que está muriendo. No te enseñan nada que valga la pena saber.

No amas a alguien porque sea perfecto, le amas a pesar del hecho de que no lo es.

El amor nunca muere por muerte natural. Muere porque no sabemos cómo reabastecer su fuente. Muere de ceguera y errores y traiciones. Muere de enfermedad y heridas; muere de cansancio, de desgaste, de monotonía.

Puede que no seas su primero, su último o su único. Ella ha amado antes de amar nuevamente. Pero si te ama ahora, ¿qué otra cosa importa? No es perfecta, tú tampoco lo eres, y tal vez ustedes nunca sean perfectos juntos. Pero si ella puede hacerte reír, hace que lo pienses dos veces, y admites que es de humanos cometer errores. Agárrate de ella y dale lo mejor de ti. Ella tal vez no piense en ti en cada segundo del día, pero te dará una parte de ella que sabe que puedes romper: su corazón. Así que no la hieras, no la cambies, no la analices y no esperes más de lo que pueda dar. Sonríe cuando te haga feliz, déjale saber cuando te enoje y extráñala cuando no esté.
