Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.

Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.

Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido.

Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.

La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.

Nada tarda tanto como aquello que no se empieza.

Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer.

La persona más irremediablemente estúpida es aquella que ignora su sabiduría.

La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.

A veces tenemos que perder las cosas para entender la importancia que tienen.
