El deseo florece; la posesión lo marchita todo.

El deseo florece; la posesión lo marchita todo.

El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.

La verdadera felicidad no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos.

El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.
