Eleva tus palabras, no tu voz. Es la lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos.

Eleva tus palabras, no tu voz. Es la lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos.

A través del amor, el desastre se convierte en buena fortuna y una cárcel se convierte en un jardín.

Levanta tus palabras, no tu voz. Es la lluvia la que crece las hojas, no el trueno.
