El veneno de una mujer celosa resulta más mortífero que los colmillos de un perro rabioso.

El veneno de una mujer celosa resulta más mortífero que los colmillos de un perro rabioso.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma… Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepientas el resto de tu vida.

En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.

El destino baraja las cartas, pero nosotros las jugamos.

Si no logras recordar la más ligera locura en que el amor te hizo caer, entonces no has amado.
