Siempre hay algo de locura en el amor. Pero también en la locura siempre hay algo de razón.

Siempre hay algo de locura en el amor. Pero también en la locura siempre hay algo de razón.

La verdadera esencia del romance es la incertidumbre.

Dicen que una persona sólo necesita tres cosas para ser realmente feliz en este mundo: alguien a quien amar, algo que hacer y algo que desear.

Tengo un historial de tomar decisiones sobre los hombres de manera apresurada. Siempre me he enamorado rápido y sin medir los riesgos. Tengo la tendencia no sólo de ver lo mejor en todo el mundo, sino de asumir que todo el mundo es emocionalmente capaz de alcanzar su más alto potencial. Me he enamorado más veces de las que me interesa contar, del potencial del hombre, en lugar del hombre en sí, y me he mantenido en esas relaciones por tanto tiempo (a veces por demasiado tiempo) esperando a que el hombre ascienda a su propia grandeza. Muchas veces en el romance he sido víctima de mi propio optimismo.

Todo corazón canta una canción, incompleta, hasta que otro corazón le susurra. Aquellos que desean cantar siempre encuentran una canción. Al toque de un amante, todo el mundo se convierte en poeta.

A veces nos preguntamos por qué alguien escoge estar en una relación disonante en lugar de estar en una que le brinde satisfacciones reales. Comúnmente, las personas contestan esta pregunta con un «porque le amo». Lo cierto es que una relación viable debe distinguirse por el amor que los cónyuges se profesen, pero sin consumirse mutuamente. Una buena relación debe ser aquella que le brinde espacio y apoyo a los cónyuges para alcanzar sus metas personales. A veces los cónyuges se encuentran en medio de una relación que no transcurre de acuerdo a su mejor interés o donde el contrato marital se violenta continuamente. Es necesario crear el ambiente que sea el mejor para ambos cónyuges. Esto es, una relación donde los cónyuges se sienten realizados y apoyados de manera que la energía positiva fluya en la misma.

Escuché lo que dijiste. No soy la tonta romántica que piensas. No deseo los paraísos o las estrellas fugaces. No quiero gemas u oro. Ya tengo todo eso. Deseo… una mano estable. Un alma noble. Deseo dormirme y despertar sabiendo que mi corazón está seguro. Deseo amar y ser amada.

Algunas mujeres eligen seguir hombres, otras escogen perseguir sus sueños. Si te estás preguntando qué camino seguir, recuerda que tu carrera nunca despertará y te dirá que ya no te ama.

Hay dos fuerzas motivadoras básicas: miedo y amor. Cuando estamos asustados, nos retiramos de la vida. Cuando estamos enamorados, nos abrimos con pasión, emoción y aceptación a todo lo que la vida nos ofrece. Necesitamos aprender a amarnos primero, en toda nuestra gloria e imperfecciones. Si no podemos amarnos a nosotros mismos, no podemos abrirnos por completo a nuestra habilidad de amar a otros o a nuestro potencial para crear. La evolución y toda esperanza para un mundo mejor descansan en la ausencia de miedos y en la visión generosa de todas las personas que abrazan la vida.
