– Iain Reid

Creo que lo que quiero es que alguien me conozca.  Que realmente me conozca.  Que me conozca mejor que cualquier otra persona y, quizás, mejor que yo mismo. ¿No es esa la razón por la cual te comprometes con alguien?  No es por el sexo.  Si fuese por el sexo, no nos casaríamos con una persona.  Simplemente continuaríamos buscando parejas sexuales.  Nos comprometemos por varias razones, yo sé, pero mientras más pienso acerca de eso, más me convenzo de que las relaciones a largo plazo existen para conocer a alguien profundamente.  Deseo a alguien que me conozca, que realmente me conozca, casi tanto como si estuviera dentro de mi cabeza. ¿Cómo se sentiría eso, tener acceso, conocer cómo son las cosas dentro de la cabeza de alguien más, depender de alguien y que esa persona dependa de ti?  No es una conexión biológica como la que existe entre padres e hijos.  Este tipo de relación es escogida.  Sería algo más agradable, más difícil de lograr que una construida sobre unas bases biológicas y genéticas.  Así es.  Tal vez, así es como sabemos cuando una relación es real.  Cuando alguien previamente no conectado a nosotros nos conoce en formas que nunca pensamos o creímos posible.

Reflexión en pareja #20

¿Cómo queremos crecer como pareja durante este año y qué pasos prácticos daremos para que eso suceda?

A medida que el año comienza, se hace necesario realizar un proceso reflexivo de cara al ciclo que da inicio.  Esta pregunta es acerca de cómo trabajar, mejorar y/o fortalecer la relación durante este año.  ¿Se toman usted y su cónyuge tiempo para reflexionar sobre asuntos como estos?

¿Qué hace que el sexo sea fantástico?

El orgasmo, la conexión emocional y la química son elementos clave en las experiencias de ‘buen sexo’ de las personas.

¿Qué hace que el sexo sea fantástico? Hay algunos elementos clave, pero no son iguales para todos y todas, según este estudio.

Esta investigación proporciona evidencia de que el orgasmo, la conexión emocional y la química son elementos clave en las experiencias de «buen sexo» de las personas. Pero los hallazgos, publicados en Sexuality & Culture, también resaltan que los factores que contribuyen a una experiencia sexual extraordinaria varían ampliamente entre los individuos.

Si bien se han realizado muchas investigaciones sobre las disfunciones sexuales y los factores que las influyen, hay escasez de investigaciones sobre lo que constituye una gran experiencia sexual. Muchas personas obtienen información sobre experiencias sexuales de los medios populares y de la pornografía, que a menudo representan estándares poco realistas. Los autores de este estudio querían investigar y comprender los factores implicados en el «buen sexo», que esperaban que fuera relevante y beneficioso para los profesionales del sexo, los psicólogos de parejas y el público en general.

Con frecuencia a los psicólogos nos preguntan «¿Qué es un buen sexo? ¿Qué constituye un buen sexo? ¿Existe un estándar para eso?” Este tipo de preguntas es la que motivó esta investigación llevada a cabo por Alicia M. Walker, profesora asociada de sociología en la Universidad Estatal de Missouri.

Los investigadores comenzaron reclutando participantes adultos sexualmente activos para entrevistas a través de múltiples plataformas en línea, incluidos sitios de redes sociales y sitios de anuncios clasificados. Las entrevistas se realizaron principalmente por correo electrónico, siguiendo un formato en el que se enviaba una pregunta a la vez y el participante respondía la pregunta. Sobre la base de la respuesta, se plantearían preguntas de seguimiento.

Muchos participantes de esta investigación creían que los orgasmos eran un componente importante del buen sexo. Cuarenta y nueve personas afirmaron que los orgasmos eran un elemento esencial de sus encuentros sexuales. Mientras que algunas sólo enfatizaban su propio orgasmo, otras priorizaban la satisfacción de su pareja. Varios participantes consideraron que los orgasmos mutuos eran un elemento clave para un buen sexo y los orgasmos múltiples eran particularmente importantes para algunas mujeres. Sin embargo, curiosamente, veinte participantes afirmaron que los orgasmos no eran un elemento necesario para que el sexo fuera excelente.

Los aspectos emocionales fueron otro factor destacado por los participantes. Cincuenta y dos participantes sugirieron que una conexión emocional era crucial para tener buen sexo. Sin embargo, hicieron una distinción entre conexión emocional y amor romántico; La conexión emocional no siempre tiene por qué significar amor romántico o amor en absoluto.

Las diferencias de género fueron evidentes en estas respuestas, ya que las mujeres tendían a priorizar la conexión emocional sobre la satisfacción física. Ocho participantes asociaron aspectos emocionales directamente con el amor, mientras que otros lo definieron como confianza y afecto. Por otro lado, dieciséis participantes no estuvieron de acuerdo e insistieron en que no se requería un componente emocional para que el sexo fuera excelente. Además, treinta y seis participantes reconocieron que la química era un componente esencial del buen sexo. Los participantes en general estuvieron de acuerdo en que es algo automático e incontrolable, no algo que se pueda crear artificialmente. Si bien la química era difícil de definir, muchos participantes dijeron que estaba estrechamente relacionada con el agrado y la confianza en la persona con la que mantienen actividades sexuales, lo que les permite «soltarse».

Los hallazgos de esta investigación ilustran que existe una variabilidad considerable en lo que la gente considera esencial para tener un buen sexo, y estos elementos pueden diferir de las expectativas convencionales.

«Tu idea de lo que hace que el sexo sea maravilloso puede ser diferente a la de tu pareja», explicó Walker. «El sexo que es excelente para ti puede ser mediocre o incluso malo para tu pareja. Y muchas veces no tenemos estas conversaciones entre nosotros, pero deberíamos tenerlas. Cuanto más hablamos abiertamente sobre nuestras necesidades y expectativas sexuales, mayor es la probabilidad de que nuestras experiencias cumplan con nuestras expectativas”.

 

– Alaric Hutchinson

Tu juicio sobre otra persona dice más acerca de tu propia persona que de la persona a quien estás señalando. Esta es la clave de uno de los principios más fundamentales referente a las ‘señales de alerta’ que frecuentemente descartamos con relación a las personas que se involucran en nuestras vidas. Si alguien se queja demasiado sobre otras personas, adivina qué, eso es parte de su propia persona. Y, tan rápido como la marea cambie, tú fácilmente podrías convertirte en la persona a quien critique, a quien señale, y a quien juzgue negativamente. Para siempre y por siempre, de forma ininterrumpida, éste será el ciclo en la relación. Así es que es tu elección continuar involucrado en ese ciclo con esa persona o salirte de él. Hay muchas personas que no critican, que no señalan, que no juzgan. ESTE es el tipo de persona que deseamos fomentar en nosotros mismos. ESTE es el tipo de persona con las que deseamos desarrollar relaciones íntimas.