Siempre me ha parecido que el coqueteo es un recurso que utiliza el hombre para eludir la responsabilidad. Puede decir lo que quiera y sabe que no lo tomarán en serio.

Siempre me ha parecido que el coqueteo es un recurso que utiliza el hombre para eludir la responsabilidad. Puede decir lo que quiera y sabe que no lo tomarán en serio.

Pero sin una reflexión más profunda, uno sabe por las vivencias diarias que uno existe para otras personas, primero que nada para aquellos de cuyas sonrisas y bienestar depende por completo nuestra propia felicidad, y luego para los muchos, desconocidos para nosotros, a cuyos destinos estamos atados en lazos de solidaridad.

Es bastante raro encontrar a alguien que vea el mismo mundo que tú.

El amor es un ejercicio de percepción selectiva.

No es amor entregar tus heridas a otra persona.

Demasiadas dudas crecen en las grietas del silencio y la separación.

En el matrimonio, cada cónyuge debe ser un alentador más que un crítico; un perdonador más que un cobrador de heridas; un facilitador más que un reformador.

No hay nada más eficiente que la honestidad y nada más poderoso que la vulnerabilidad porque la vulnerabilidad revela a todas las personas en tu vida que abusarán del poder de forma inmediata y casi irrevocable.
No hay nada más débil que ocultar tu vulnerabilidad porque significa negarte a mirar fijamente a aquellos que abusan del poder y verlos tal como son, lo que significa que todavía tienen poder y control sobre ti. Nada es más fuerte que la vulnerabilidad. Nada más clarificador. Nada es más claro que la vulnerabilidad, y si ocultas quién eres, simplemente estás convirtiendo en una lápida tus acciones cotidianas porque no existes escondido y estás dejando que el pasado te robe.
Ejercita el poder de la vulnerabilidad. Cuando eres vulnerable, le estás indicando a tu sistema que el pasado ya pasó. ¡Que ya no eres una víctima! ¡Que ya no estás atrapado en un ambiente destructivo y abusivo! La vulnerabilidad significa que se acabó, se acabó. La guerra ha terminado pero, si continúas usando las mismas defensas que tenías en el pasado, lo único que le estás diciendo a todo tu cuerpo es que el pasado no ha terminado.
Sé vulnerable. Sé honesta. Sé abierta y muestra tu corazón. Esa es la mejor manera de decirle a tu corazón que los tigres ya no están en la hierba. Te lo digo, pruébalo. La vulnerabilidad y la apertura te darán lo que quieres en tu vida y esconderte sólo te dará la sensación de ser presa desde aquí hasta el final de tu vida.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.
