Relaciones: requiere sabiduría para saber cuándo pasar la página y coraje para conocer cuándo cerrar el libro.

Relaciones: requiere sabiduría para saber cuándo pasar la página y coraje para conocer cuándo cerrar el libro.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Cuidar maternalmente a tu hombre no es sexy para ti ni para él. Si deseas que tu hombre se comporte como tal, comienza por ser su amante y no su madre.

Encuentra disfrute en todo lo que elijas hacer. Cada trabajo, relación, hogar… es tu responsabilidad amarlos o cambiarlos.

Si he aprendido algo de la vida, es esto: nunca subestimes cuan extraordinariamente difícil es entender una situación desde la perspectiva del otro.

No hay relación perfecta, así que sólo encuentra la persona correcta con quien puedas ir al infierno y a la gloria.

Lo cierto es que por sus características, y desde la perspectiva del proceso terapéutico, se trata de roles mutuamente excluyentes, y, por lo tanto, no se recomienda y se desalienta que parejas románticas se involucren en actividades de negocios juntas si su meta es fomentar una relación de pareja armoniosa. Por mucho que les guste estar juntos todo el día, todos los días y a todas horas, desde hacer ejercicios juntos por la mañana hasta atender llamadas y trabajar en proyectos, esa unión y exposición constante también puede ser un desafío. A la larga o a la corta, las dinámicas propias de este tipo de relación obligarán a la pareja a elegir qué rol desea que prevalezca en sus vidas: el de socios de negocios o el de pareja romántica.
Aun así, el fenómeno de las parejas románticas que trabajan juntas ha desarrollado una nueva piel en las últimas décadas. Históricamente limitado a determinados sectores como el agrícola, el trabajo conjunto entre parejas es hoy mucho más amplio. Actualmente, las parejas que hacen negocios juntas pueden tener una educación universitaria, establecer su negocio como una corporación o una pequeña entidad, trabajar desde casa o desde una oficina y ganar millones o muy poco. Es una forma de hacer negocio muy común y puede verse como un tipo distinto de empresa familiar. Datos provenientes de distintas fuentes muestran que uno de cada cuatro negocios involucra a parejas. Sin embargo, como socios de negocios, las parejas destacan por su posibilidad de llevar tensiones del hogar al trabajo y viceversa.
La literatura utiliza diferentes términos para referirse al fenómeno de las parejas que trabajan juntas. Algunos ejemplos son negocios de pareja, parejas propietarias de empresas familiares, parejas emprendedoras, coemprendedores y empresas dirigidas por parejas. Negocio de pareja, el nombre más común, es «una empesa en el que una pareja romántica posee y/o dirige un negocio juntos». La pareja puede ser conviviente o casada y puede ser mixta o de un solo sexo. Ambos cónyuges pueden ser copropietarios del negocio o participar activamente en la gestión del mismo. Lo más importante es que ambos tienen un sentido de propiedad (psicológica) del negocio. Una pareja que trabaja junta en un negocio se diferencia de otros equipos de negocios porque tienen normas de comportamiento y expectativas particulares asociadas con las identidades de roles; compartir el negocio y el hogar conlleva la flexibilidad de realizar las tareas asociadas con estos dominios de manera conjunta y la transferencia de las tensiones de un escenario al otro.

Mientras más nos mintamos a nosotros mismos acerca de cómo estamos contribuyendo a nuestros problemas, más daño nos causaremos a nosotros y a nuestras relaciones, porque culparemos a otros por los aspectos indeseados de nuestras vidas en lugar de tomar responsabilidad por el papel que hemos jugado en el problema.

Las personas buscan por todo el mundo alguien que les ame, cuando deberían estar buscando alguien a quien amar.
