Las mujeres entran en una relación con la esperanza de que el hombre cambiará, y nunca lo hace; los hombres entran en una relación con la esperanza de que la mujer no cambie, pero ella siempre lo hace.

Las mujeres entran en una relación con la esperanza de que el hombre cambiará, y nunca lo hace; los hombres entran en una relación con la esperanza de que la mujer no cambie, pero ella siempre lo hace.

‘Ese es el problemas con las relaciones’, George estaba diciendo, ‘Es un contrato. Acuerdas ser una caricatura inalterable de ti mismo. Actuar de la misma forma todo el tiempo. Nunca cambiar. Es contrario a la evolución. ¿Cómo puede algo nuevo y bueno llegar a tu vida si estás aguantando algo que ya no existe?’

Las mujeres casadas están mucho más deprimidas que los hombres casados – en matrimonio infelices, tres veces más e, interesantemente, en matrimonio felices, cinco veces más –. La verdad es que son los hombres los que están desarrollándose en el matrimonio, ahora como siempre, y los que muestran síntomas de distrés físico y emocional si están fuera de él. No sólo su bienestar emocional, sino también sus propias vidas, dicen algunos estudios, dependen de el hecho de estar casados.

Por primera vez en la historia, las mujeres de clase media no necesitan a los hombres de la forma tradicional – para seguridad, para dinero, para una vida. En lugar de eso, éstas demandan lo que siempre quisieron, pero que no podían exigir: conexión emocional, presencia, intimidad, sexo con preliminares adecuados, suficiente seducción y cercanía suficiente como para complacerlas. Los hombres están perplejos no sólo porque las necesidades que se les están requiriendo llenar difieren de lo que sus padres y abuelos entendían que era su trabajo, sino también porque una verdadera intimidad requiere fortalezas y destrezas que nunca aprendieron. Todavía más… son fortalezas y destrezas que en un tiempo eran exclusivas de las mujeres: los hombres no tenían que desarrollarlas. Este desequilibrio producto de la maduración podría estar contribuyendo a la desconfianza entre los amantes de todas las edades.

Él lleva estrellas en sus bolsillos porque sabe que ella le teme a la obscuridad. Siempre que la tristeza la visita, él pinta galaxias en las palmas de sus manos.

Enamorarse es una sensación maravillosamente aterradora.

En el amor, trata tu relación como si estuvieras cultivando la flor más bonita. No dejes de echarle agua, cuida sus raíces, dale mucha luz solar, y siempre asegúrate que los pétalos están llenos de color y que nunca están doblados en los bordes. Una vez descuidas tu planta, ésta morirá, de la misma forma lo hará tu relación.

Hay una correlación entre el número de días desde que un hombre tuvo sexo por última vez y la cantidad de cosas que ésta dispuesto a hacer por una mujer.

Siempre he querido darte el mundo, así que comencé por darte pedazos de los océanos que nos mantienen separados.
