‘Quieres el cuento de hadas’.
‘Quiero una oportunidad’.

‘Quieres el cuento de hadas’.
‘Quiero una oportunidad’.

¿Por qué entonces siempre sentí que su felicidad era mi responsabilidad? No era justo que él pusiera ese peso sobre mí. Nunca lo fue.

Una vez toqué su cuerpo, creí que ella era Dios. En las curvas de su forma encontré el nacimiento del hombre, la creación del mundo y el origen de toda vida.

No podemos estar tan desesperados por encontrar el amor que olvidemos donde podemos encontrarlo: dentro de nosotros mismos.

Es lo mismo con las citas románticas. El momento en el que estás más preparada para salir con alguien es cuando no necesitas a nadie para que te complete, para que te satisfaga o para que te infunda un sentido de valía o propósito.

Si viviera un millón de vidas, sentiría un millón de sentimientos y todavía me enamoraría de ti un millón de veces.

A veces nuestras paredes existen sólo para que veamos quién tiene la fuerza para derrumbarlas.

Ten cuidado de a quién escoges para amar. Esta decisión impactará tu vida y felicidad futuras de formas que no puedes todavía imaginar.

Confiar en alguien significa que no tenemos que continuar protegiéndonos. Creemos que no seremos heridos o dañados por otro, por lo menos, no de forma deliberada. Confiamos en sus buenas intenciones, aunque sabemos que podremos ser heridos por la manera en que las circunstancias ocurran entre nosotros. Puede que digamos que esas cosas pueden pasar; que son normales en la vida. El daño es infligido; es una elección que algunas personas hacen.
