No basta con hacer el bien, hay que hacerlo bien.

No basta con hacer el bien, hay que hacerlo bien.

Mi pensamiento es una hoja tierna que se mece en todas direcciones y encuentra placer en su balanceo. Tu pensamiento es un dogma antiguo que no puede cambiarte ni tú puedes cambiarlo. Mi pensamiento es nuevo, y me pone a prueba, y yo lo pongo a prueba mañana y tarde. Tú tienes tu pensamiento y yo tengo el mío.

Cuando tenía 5 años, mi madre siempre me decía que la felicidad era la clave de la vida. Cuando iba a la escuela, me preguntaron qué quería ser de mayor. Escribí ‘feliz’. Me dijeron que no entendía la tarea y yo les dije que ellos no entendían la vida.

Abandono toda información, toda creencia, toda condición, toda estructura, vuelvo a mi origen, vuelvo a vaciar la copa y me lleno de amor, me abro a recibirlo, lo respiro, lo siento y espero los cambios.

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor.

Cuando un hombre [mujer] apunta con su dedo a alguien más, debe recordar que cuatro de sus dedos apuntan a él mismo.

Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el derecho de ser libres.

Siempre queda un poco de perfume en las manos de quien ofrece rosas.

Hay almas que uno tiene ganas de asomarse a ellas
como a una ventana llena de sol.
