El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso.

El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso.

Quien es bueno/a con el martillo tiende a pensar que todo es un clavo.

Las vidas más ricas y plenas intentan alcanzar un balance interno entre tres grandes dominios: trabajo, amor y diversión.

La felicidad no se alcanza mediante la inexistencia de problemas, sino enfrentándote a ellos.

Un beso es un truco encantador de la naturaleza para dejar de hablar cuando las palabras son superfluas.

El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.

Si algo no te gusta, cámbialo. Si no lo logras, cambia tu actitud.

La vida es muy simple, pero nos empeñamos en hacerla difícil.

El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.
