El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno insatisfecho.

El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno insatisfecho.

El deseo pierde su valor si no le damos un sentido de urgencia.

El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.

La verdadera felicidad no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos.

No reclames, no exijas y no insistas porque quien quiere estar, está, quien quiere quedarse, se queda, y el resto, el resto no vale la pena.

No es justo pedir a otros lo que no estás dispuesto a hacer tú mismo.

No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas.

El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.

El enamorado de un alma bella permanecerá fiel durante toda su vida, porque ama una cosa permanente.
