No somos más que nuestras propias decisiones.

No somos más que nuestras propias decisiones.

Si tu y yo discutimos y tu me vences, ¿será acaso verdadero lo tuyo y falso lo mío?

El perdón es una virtud de los valientes.

Quien no ha amado apasionadamente, ignora la mitad más bella de la vida.

No estoy en este mundo para vivir de tus expectativas y no estás en este mundo para vivir de las mías.

El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso.

Quien es bueno/a con el martillo tiende a pensar que todo es un clavo.

Las vidas más ricas y plenas intentan alcanzar un balance interno entre tres grandes dominios: trabajo, amor y diversión.

La felicidad no se alcanza mediante la inexistencia de problemas, sino enfrentándote a ellos.
