Cuando el Pasado Sostiene Sombras: El Caso de la Fragilidad de la Confianza entre Maritza y Michael


Caso


Maritza y Michael se conocieron hace siete años, en un momento en que ambos mantenían relaciones formales con otras personas. Lo que comenzó como un vínculo secreto, intenso y lleno de pasión se transformó, con el tiempo, en una relación estable a los ojos de todos. Sin embargo, la forma en que se inició dejó cicatrices emocionales que nunca fueron completamente atendidas.

En los primeros años, la atracción entre ambos era descrita como “irresistible”. La combinación de novedad, riesgo y deseo profundo alimentaba encuentros cargados de intensidad sexual. Con el tiempo, una vez establecida la convivencia, aparecieron tensiones que no habían sido evidentes durante la etapa inicial. La pasión —antes explosiva y constante— comenzó a disminuir, especialmente del lado de Maritza, quien hoy reconoce sentirse menos interesada sexualmente.

El deterioro emocional se reflejó en discusiones frecuentes, distanciamiento afectivo y un sentimiento creciente de desconfianza. Michael, aunque afirma amar profundamente a Maritza, duda a veces de su compromiso real. Se pregunta si la disminución del deseo es síntoma de falta de interés o señal de que Maritza está considerando terminar la relación.

Maritza, por su parte, describe su estado como una mezcla de cansancio emocional y ambivalencia. Dice querer a Michael, pero no sabe si el vínculo actual es sostenible. A veces siente culpa por el origen de la relación, otras veces siente que Michael espera más de ella de lo que puede dar en esta etapa de su vida. Expresa preocupación por el futuro, pero teme conversar abiertamente por miedo a herirlo.

El patrón relacional es claro:

  • Ambos arrastran dudas sobre la confiabilidad del otro debido al origen de la relación.
  • El deseo sexual, que antes funcionaba como puente, ya no cumple esa función.
  • Maritza vacila entre quedarse y alejarse.
  • Michael interpreta esa ambivalencia como rechazo y la confronta con más insistencia o reclamos.

La tensión entre el pasado no resuelto, el presente desgastado y el futuro incierto afecta su capacidad de comunicarse con claridad y de construir un vínculo emocional seguro.




Análisis


Análisis psicológico del caso

La historia de Maritza y Michael ilustra un fenómeno frecuente en relaciones que comienzan en contextos de infidelidad: el inicio clandestino suele generar dudas estructurales sobre la seguridad del vínculo, incluso muchos años después de formalizarlo. La base emocional queda marcada por preguntas del tipo: “Si lo hicimos una vez, ¿podría volver a pasar?”. Aunque ambos desean creer que la relación es sólida, la confianza nunca se construyó por completo.

Otro elemento clínico relevante es la transformación del deseo sexual. Al inicio, la pasión estaba impulsada por la novedad, la prohibición y la adrenalina. Sin esos elementos, el deseo necesitaba alimentarse de otras fuentes —intimidad emocional, reparación, comunicación honesta— que la pareja no desarrolló con la misma fuerza. La disminución del deseo de Maritza no es simplemente sexual: refleja desgaste emocional, ambivalencia y una falta de seguridad en el vínculo.

En Michael se observa un patrón de búsqueda constante de confirmación afectiva. Su miedo a perder la relación lo lleva a interpretar cualquier distancia como señal de peligro. En Maritza se observa un estado de saturación emocional que la lleva a retraerse. Cuando él se acerca desde la ansiedad, ella se retira más; cuando ella se retira, él intensifica su demanda emocional. Este es un ciclo típico de persecución y retirada.

La ambivalencia de Maritza —querer y no querer, acercarse y distanciarse— aumenta el desgaste de la relación, mientras que la hipervigilancia emocional de Michael intensifica la presión. Ninguno de los dos está actuando desde la mala intención; están respondiendo a viejas heridas que nunca fueron atendidas.

La pareja necesita reconstruir la confianza, redefinir el deseo y comprender que relaciones nacidas de situaciones complejas pueden sanar, pero requieren un trabajo emocional profundo.

Recomendaciones

Si te identificas con una situación parecida, estas soluciones podrían ayudarte:

  1. Habla abiertamente sobre el origen de la relación.
    Si tu relación comenzó en medio de otra, reconoce que es natural que la confianza se vea afectada. Poner en palabras lo que ocurrió permite liberar culpas y aclarar su impacto actual.
  2. Diferencia entre falta de deseo y falta de amor.
    El deseo puede fluctuar por estrés, agotamiento emocional, resentimientos acumulados o dinámicas no resueltas. No asumas que la disminución del interés sexual significa necesariamente desamor.
  3. No uses el sexo para medir el estado de la relación.
    Observa otros indicadores: ¿todavía conversan?, ¿comparten actividades?, ¿se apoyan?, ¿existe cariño cotidiano?
    Muchas parejas se presionan sexualmente cuando lo que realmente necesitan es reparación emocional.
  4. Expresa tus miedos sin acusar.
    Cambia “me estás dejando de querer” por “me siento inseguro y necesito entender qué está pasando contigo”.
  5. Valida la ambivalencia sin juzgarla.
    Si tú o tu pareja están confundidos sobre el futuro, no fuerces una decisión inmediata. Reconocer la ambivalencia permite explorarla en vez de reaccionar impulsivamente.
  6. Revisen las expectativas que tienen uno del otro.
    Muchas discusiones nacen de expectativas implícitas. Pongan sobre la mesa:
    – cómo quieren ser tratados,
    – qué necesitan para sentirse tranquilos,
    – qué están dispuestos a ofrecer emocionalmente.
  7. Trabajen la confianza desde acciones, no suposiciones.
    Establezcan acuerdos concretos sobre comunicación, transparencia razonable y reparación cuando algo genere inseguridad.
  8. Reinventen el vínculo, no intenten regresar al inicio.
    La pasión del principio no volverá de la misma forma —y tampoco necesita hacerlo.
    Lo importante es construir una intimidad más madura, basada en conexión emocional y estabilidad.
  9. Consideren buscar apoyo terapéutico si la ambivalencia persiste.
    Una guía profesional puede ayudarles a explorar heridas antiguas, reconstruir seguridad emocional y decidir si desean continuar juntos.

El objetivo es entender que las relaciones que nacen de contextos complejos pueden transformarse, pero no sin esfuerzo, claridad y la disposición de ambos a trabajar en la confianza, la comunicación y la reconexión emocional.

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