Las señales de interés sexual en hombres y mujeres

Una investigación del Departamento de Psicología de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, publicado en la revista Evolutionary Psychology, descubrió que tanto hombres como mujeres heterosexuales malinterpretan las ‘señales’ o ‘pistas’ del sexo opuesto durante las interacciones interpersonales. Esto se puede notar, por ejemplo, en una charla entre un hombre y una mujer donde esta última se interesa en el tema de conversación, sonríe y se muestra amable. Los hombres tenderán a creer que la mujer está mostrando interés sexual. De forma contraria ocurre en el caso de las mujeres. Cuando un hombre se siente sexualmente atraído por una mujer, le demuestra diversas señales, pero ella comúnmente pensará que él está sólo tratando de ser amable. Según Mons Bendixen, autor del estudio, esta actitud de los hombres de malinterpretar las señales que envían las mujeres, es debido a que –desde una perspectiva evolutiva– la aptitud reproductiva de estos, es decir, la cantidad de descendencia que produzcan, dependerá de la cantidad de mujeres que sean capaz de dejar embarazadas. Así que el deseo de conquista se antepondrá a la razón. Por su parte, las mujeres, según Bendixen, han evolucionado para ser más exigentes en cuanto al hombre con que se relacionan debido al riesgo de un embarazo y el consecuente parto, y luego la labor de lactancia y crianza. Lo que significa que ellas necesitan señales mucho más claras de los hombres antes de considerar mantener relaciones sexuales con ellos.

Necesidades individuales y el proceso terapéutico

Muchas personas no son felices en sus relaciones.  La terapia le permite a los cónyuges articular sus sentimientos acerca de cómo la relación no está cumpliendo con sus expectativas.  Con frecuencia las cosas que los cónyuges tienen en común superan las diferencias.  La disposición para alcanzar acuerdos que les permitan sentir que sus necesidades individuales están siendo satisfechas es clave en el proceso terapéutico.

Relación con el proceso de terapia

  • La terapia de pareja ofrece un espacio neutral y seguro donde cada miembro puede expresar, sin interrupciones ni juicios, cómo siente que la relación no está respondiendo a sus expectativas.
  • El terapeuta ayuda a poner en palabras emociones complejas (decepción, tristeza, enojo, frustración) que muchas veces se manifiestan solo como críticas o silencios en la vida cotidiana.
  • A través de preguntas guiadas, la terapia permite aclarar cuáles eran las expectativas iniciales de cada uno y cómo han cambiado con el tiempo, diferenciando deseos realistas de ideales imposibles.
  • El proceso terapéutico enseña a hablar desde la propia experiencia (“yo siento…”, “yo necesito…”) en lugar de atacar al otro (“tú nunca…”, “tú siempre…”), lo que facilita ser escuchado sin tanta defensa.
  • La terapia ayuda a descubrir qué necesidades emocionales están detrás de las quejas (cariño, atención, autonomía, reconocimiento), haciendo más claro qué es lo que realmente se está pidiendo en la relación.
  • El terapeuta actúa como mediador cuando las expectativas son muy distintas, ayudando a que ambas partes comprendan el punto de vista del otro y reduzcan malentendidos y atribuciones negativas.
  • Al articular sus sentimientos y expectativas con más precisión, la pareja puede pasar de la mera queja a la búsqueda de acuerdos concretos sobre cambios posibles en la convivencia y en el vínculo.
  • Este proceso de clarificación no siempre implica que todas las expectativas se cumplirán, pero sí aumenta la honestidad, la conciencia de lo que cada uno puede ofrecer y la posibilidad de tomar decisiones informadas sobre la relación.