Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Cuando el estrés en una relación se vuelve tan crónico que resulta en extremo agotamiento. Cuando empiezas a pensar que todo lo que dice y hace tu pareja es molesto. Cuando tu relación con tu pareja, antes apasionada y amorosa, ahora se siente más como una carga muy pesada. Cuando los fuegos artificiales iniciales se han desvanecido y ya la llama no enciende. Cuando hay un ciclo interminable de desacuerdos y discusiones. Cuando estás emocionalmente tan agotado que hasta las disputas más pequeñas pueden convertirse en confrontaciones acaloradas. Cuando ya no deseas pasar tiempo con tu pareja o si las actividades que alguna vez fueron divertidas ahora te dejan con la sensación de que estás corriendo sin combustible, como un auto sin gasolina que trata de llegar a la siguiente parada de descanso. Si así son las cosas, entonces podrías concluir que el hastío, el tedio, la fatiga o el agotamiento emocional ha llegado a tu relación.
El hastío, sobre todo cuando aparece durante el noviazgo, podría ser indicativo de una relación que tal vez nunca debió haber comenzado, sin embargo, esto no siempre es contrario a estar enamorado. Los cónyuges podrían estar muy enamorados y al mismo tiempo poseer características de personalidad mutuamente excluyentes, lo que a la corta o a la larga conducirá al hastío en la relación. En la mayoría de los casos el hastío se refiere a un marcado deterioro en la relación o que la relación ha alcanzado la etapa de madurez arrastrando déficits de consideración: por ejemplo, con frecuencia los terapeutas vemos casos de parejas con una vida sexual raquítica, que trabajan todo el día juntos en negocios familiares y luego llegan a sus casas sin darse la oportunidad de tener tiempo a solas de forma individual, de cónyuges que duermen con sus hijos en el lecho matrimonial o que nunca, desde que se convirtieron en padres y madres, han tenido una cita romántica a solas. Es incierto saber cuándo el fenómeno del hastío va a llegar, pero muchos conocedores del tema están convencidos de que tarde o temprano éste alcanzará a todas las relaciones de pareja. Experimentar el hastío en una relación no significa necesariamente que ésta deba llegar a su fin. Cuando dos personas están comprometidas entre sí, existen varios métodos que pueden utilizar que ayudan a devolverle vida a su relación.
El comienzo de una relación romántica típica suele estar lleno de acontecimientos maravillosos y recuerdos encantadores. Sin embargo, muchas razones pueden hacer que una relación aparentemente perfecta se torne tóxica y poco saludable. A medida que pasa el tiempo, muchas relaciones se convierten en emocionalmente agotadoras. El «agotamiento emocional» en una relación describe un estado en el que un cónyuge gasta una cantidad significativa de energía mental y emocional, a menudo debido a estrés prolongado, ansiedad o experiencias emocionales negativas. Esto conduce al hastío y la infelicidad, ya que se agotan los recursos personales necesarios para afrontar la situación. Superar esto requiere apoyo, cuidado personal y cultivar experiencias emocionales positivas.
Considera si estás experimentando algunas de las siguientes situaciones:
Aquí hay quince recomendaciones que, como terapeuta de parejas, he encontrado que pueden ayudar en situaciones de hastío en la relación:
El hastío no aparece de la noche a la mañana. Ocurre como resultado de períodos prolongados de estrés emocional y tensión dentro de una relación. Una persona puede notar que todo esto comienza por temer pasar tiempo o interactuar con su pareja a solas, seguido por buscar cualquier excusa para evitar tener que compartir momentos íntimos con ésta. Con el tiempo, esta culminación de la infelicidad puede hacer que una persona colapse y pierda la energía para mantener la armonía en su relación. Por lo tanto, el hastío en una relación puede parecer debilitante en ocasiones y puede tener un impacto grave en las personas que participan en la relación. Es importante reconocer los signos del hastío en las relaciones y abordarlos responsablemente lo antes posible.

Hoy está claramente establecido que la terapia de pareja y la terapia de familia son modalidades terapéuticas distintas. La terapia de pareja es una disciplina altamente especializada, con sus propios enfoques, métodos y bases científicas.
A lo largo de la historia, las parejas han buscado ayuda para resolver sus conflictos y mejorar su relación. De hecho, ya desde la década de 1930 se observa que las personas acudían a algún tipo de apoyo especializado cuando su relación atravesaba dificultades. Sin embargo, la forma en que se brindaba esa ayuda era muy distinta a la que conocemos hoy.
A comienzos del siglo XX, muchas parejas recurrían principalmente a ministros religiosos o líderes espirituales. En esos espacios, el énfasis estaba en la importancia del matrimonio desde una perspectiva moral o religiosa, más que en la comprensión profunda de los conflictos emocionales o relacionales. Aunque algunas personas todavía buscan este tipo de orientación, con el tiempo surgió la necesidad de enfoques más especializados.
En la década de 1930 comenzaron a aparecer los primeros institutos de “consejería matrimonial”. Estos centros ofrecían orientación a parejas en dificultad, pero las sesiones no eran dirigidas por profesionales entrenados en conducta humana. En muchos casos, quienes ofrecían la ayuda eran médicos, obstetras, ginecólogos o educadores en temas de vida familiar. A pesar de ser un avance importante para su época, este desarrollo se estancó durante varias décadas, probablemente debido a eventos históricos como la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
El campo comenzó a avanzar nuevamente en la década de 1970, de la mano del desarrollo de la terapia de familia. En ese momento, las parejas solían ser atendidas como parte de un sistema familiar más amplio, y no necesariamente como una unidad con dinámicas propias. No fue hasta 1986 que la terapia de pareja comenzó a ser reconocida formalmente como una modalidad independiente, lo que permitió que investigadores y clínicos se enfocaran específicamente en el estudio de las relaciones de pareja.
Hoy en día, la terapia de pareja es una forma de intervención ampliamente reconocida y utilizada. Aunque en sus inicios se apoyaba en técnicas tomadas de la terapia individual o de familia, con el tiempo ha desarrollado un cuerpo propio de conocimientos, métodos y estrategias.
Actualmente está claramente establecido que la terapia de pareja no es lo mismo que la terapia de familia. Se trata de una disciplina altamente especializada, con modelos teóricos específicos diseñados para comprender y trabajar las dinámicas emocionales, comunicacionales y vinculares entre dos personas.
Diversos estudios y encuestas sobre el futuro de la psicoterapia han señalado que la terapia de pareja es una de las modalidades con mayor crecimiento proyectado. Esta tendencia se ha confirmado en la práctica clínica, donde cada vez más personas buscan ayuda no solo para “resolver problemas”, sino para mejorar activamente la calidad de su relación.
La terapia de pareja continúa evolucionando. Existen principios fundamentales que se aplican más allá de la orientación teórica específica, así como enfoques ampliamente difundidos que han demostrado ser efectivos para reducir el malestar y fortalecer el vínculo. Estos modelos están respaldados por una sólida base de investigación científica centrada en las relaciones íntimas.
Aunque la terapia de pareja mantiene conexiones con la terapia individual y familiar, hoy cuenta con un marco propio que integra teoría, investigación y práctica clínica. Esto ha dejado claro que una intervención eficaz con parejas requiere conocimientos especializados y métodos diseñados específicamente para el trabajo relacional.
En conclusión, uno de los factores que explica la creciente importancia de la terapia de pareja es el cambio en las expectativas de las personas. En el pasado, muchas parejas simplemente toleraban relaciones insatisfactorias. Hoy, en cambio, se espera bienestar, conexión emocional y crecimiento mutuo. La terapia de pareja se percibe cada vez más como una herramienta para construir relaciones más sanas y una mejor calidad de vida.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as. Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.
