¿Existe un precio muy alto a pagar por tu propia felicidad? ¿Cuál es el precio que estás dispuesto a pagar por tu propia felicidad?

¿Existe un precio muy alto a pagar por tu propia felicidad? ¿Cuál es el precio que estás dispuesto a pagar por tu propia felicidad?

Cada relación es una educación. Cada nueva persona a que le damos la bienvenida en nuestros corazones representa una oportunidad para evolucionar en algo radicalmente diferente de lo que solíamos ser.

He aprendido que si alguien amenaza mi paz mental, mi valía o respeto propios… debo marcharme. Me lo debo a mí mismo… se lo debo a mi futuro.

Debes siempre despedirte de las personas que amas antes de marcharte. Abrázalas y apriétalas fuerte como si fuera el último momento que tendrán juntos, porque tal vez lo sea.

Apatía es, con demasiada frecuencia, el resultado de la sobrexposición a situaciones estresantes y altamente emocionales. Para reavivar la empatía, a veces necesitamos espacio. Está bien marcharse para que puedas sentir amor por ese alguien otra vez. A veces por un momento. A veces para siempre.

Cuando alguien dice ‘necesitamos hablar’, lo que él o ella usualmente quiere decir es ‘tú vas a escuchar’. Cualquier conversación que ocurra será accidental.


Es relativamente común que padres y madres compartan el cuarto y la cama con los hijos e hijas durante la infancia temprana. Cerca del 75 porciento de los padres y las madres realizan esta práctica. Aproximadamente, la mitad de este porcentaje todavía duerme con sus hijos e hijas más allá de los tres meses luego del nacimiento. Luego de lo seis meses, sólo uno de cada cuatro niños permanece en la habitación con sus padres y madres. La comunicación adecuada entre los cónyuges es necesaria para que este tipo de arreglo funcione bien en la familia. Al momento de decidir dónde los infantes deben dormir, los cónyuges deben asegurar que ambos están de acuerdo con esta práctica y comprometerse con que harán lo que tengan que hacer para cultivar y promover la intimidad y relación de pareja de formas alternas.

Escríbele una carta, envíale flores, el amor sólo envejece si se lo permites.
