– Vironika Tugaleva

La razón por la que la mayoría de las relaciones fracasan no es porque no hayamos encontrado a la persona correcta. Es porque no nos hemos encontrado a nosotros mismos y esperamos que alguien pueda llenar ese vacío. No pueden. Nadie puede. El amor propio es y siempre será el prerrequisito para cada romance feliz.

– Oliver Markus

El día cuenta con 24 horas. El hombre promedio tiene que dormir alrededor de 8 horas. Y trabajar por 8 horas. Sólo restan 8 horas para hacer diligencias, conducir hacia y desde el trabajo, comer y tomarse algún tiempo libre. Y en ese poco tiempo libre, un hombre debe arreglárselas para obtener lo que le gusta más que cualquier otra cosa: sexo.

Así que cuando un hombre tiene que escoger entre salir a pasear o no con una dama e invertir tiempo, dinero y atención en ella, la pregunta de si los recursos que él invierta resultarán en sexo es un factor importante. Si tu ‘amigo’ escoge invertir su tiempo y dinero en ti, es porque piensa que hay oportunidad de tener sexo en algún momento. Si sale a pasear contigo en lugar de hacerlo con otra dama, es porque él piensa que tú eres la mejor opción para obtener sexo.

Mientras mas probabilidad haya de sexo, más dispuesto él estará para invertir su poco tiempo libre contigo. Si él piensa que sus oportunidades de tener sexo son mayores con otra dama, invertirá más tiempo, dinero y atención en ella. Es simplemente sentido común, y utilizar sus recursos limitados sabiamente.

Reflexión en pareja #24

¿Cuáles fueron algunos de nuestros momentos o experiencias favoritas del año pasado?

Sin presiones ni expectativas, solo un dulce momento para reflexionar sobre la vida que están construyendo juntos/as.  Encuentra una o dos horas sin niños/as (si los tienes) ni distracciones, y elige alguna pregunta en la que puedan concentrarse.

– Thomas Mann

Nada es más extraño o más cosquillozo que una relación entre personas que se conocen sólo de vista, que se cruzan y se observan todos los días – y aun así están obligados a mantener la apariencia de un extraño indiferente, sin saludarse ni dirigirse palabra mutuamente, ya sea por etiqueta o por capricho propio.