Los hombres no somos perros. Meramente pensamos que lo somos y, en ocasiones, actuamos como si lo fuéramos. Pero, al creer en nuestra naturaleza más noble, las mujeres tienen el tremendo poder de inspirarnos para estar a la altura de eso.

Los hombres no somos perros. Meramente pensamos que lo somos y, en ocasiones, actuamos como si lo fuéramos. Pero, al creer en nuestra naturaleza más noble, las mujeres tienen el tremendo poder de inspirarnos para estar a la altura de eso.

Nada es más extraño o más cosquillozo que una relación entre personas que se conocen sólo de vista, que se cruzan y se observan todos los días – y aun así están obligados a mantener la apariencia de un extraño indiferente, sin saludarse ni dirigirse palabra mutuamente, ya sea por etiqueta o por capricho propio.

Creo que somos personas románticas de alguna forma, pero cuando se trata de una relación, no es tanto la pregunta de ‘¿Puedes confiar en otro ser humano?’, como lo es la pregunta de confiar en ti mismo. La brutal naturaleza del [ser humano] parece significar que estamos predispuestos a encontrar atractivas a otras personas. Y hay algo de deshonesto en callar esos sentimientos – parece puritano negarse eso a uno mismo. La idea del pecado está todavía bien ampliamente insertada en la mente de las personas.

Incluso si paso todo el día contigo, te extrañaré al segundo de que te hayas marchado.

Pienso que hay algo en el viejo dicho de que ‘las mujeres usan el sexo para obtener amor y los hombres usan el amor para obtener sexo’. Y amor es sólo una palabra que usamos para describir un vínculo cercano, o una relación, entre dos personas. Los hombres han sido programados para querer sexo, así que hacen lo que entiendan necesario hacer para estar en una relación con una mujer. Y las mujeres están programadas para desear estabilidad y seguridad financiera en una relación, así que le ofrecen al hombre lo que él desea: sexo.

Muchas mujeres piensan que si ceden demasiado rápido, sus parejas no las respetarán. Este no es el caso. No es acerca de esperar cierta cantidad de tiempo antes de tener sexo, sino de esperar cierta calidad de conexión.

Luego de un viaje malo, no lleves tu equipaje a bordo del próximo vuelo. Permanece en tierra hasta que descubras una nueva forma de viajar.

Lanza tu pasado al universo y acoge tu futuro con brazos abiertos.

Todas las relaciones se tratan de un toma y daca. Poder y sumisión. En cientas de pequeñas formas, se libra una batalla entre dos. Muchas personas llegan a un acuerdo, o sea, un delicado balance entre sus propios deseos y los de su pareja.
