Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.

Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.

Nuestra primera obligación es no tener miedo a los problemas y no tener miedo a las soluciones que los problemas demandan.

Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.

Las mentes son como paracaídas. Sólo funcionan cuando están abiertas.

Trabaja como si no necesitarías el dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie estuviera mirando.

[El otro] no va a ser castigado por tu cólera; tu cólera te castigará a ti.

La gente no sabe cuando está feliz. Nunca son tan infelices como se creen que son.

El deseo hace que todo florezca; la posesión hace que todo se marchite y se desvanezca.

¿Quién te prometió que sólo para el disfrute fuiste traído[a] a esta tierra?
