Sólo hay una cosa de la que podemos estar seguros: de nuestro amor mutuo y de nuestro amor por nuestros hijos y familias.

Sólo hay una cosa de la que podemos estar seguros: de nuestro amor mutuo y de nuestro amor por nuestros hijos y familias.

Todos compartimos este mundo, pero por un breve instante en el tiempo. La pregunta es si vivimos ese instante obsesionados con aquello que nos aparta o nos comprometemos con esforzarnos –un esfuerzo sostenido– por encontrar nuestros puntos de convergencia.

La esperanza es esa cosa dentro de nosotros que insiste, a pesar de toda evidencia en contrario, de que algo mejor nos espera si tenemos el coraje luchar, trabajar duro e ir tras ello.

La imperfección es belleza, la locura es genial y es mejor ser absolutamente ridículo que absolutamente aburrido.

La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora.

Con la persona que amas compartir la alegría es doble alegría y compartir el dolor es la mitad de una pena.

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.

Las cadenas del hábito son demasiado livianas como para sentirlas, pero demasiado pesadas para romperlas.
