Las relaciones nunca son estáticas. Tienen que evolucionar con el tiempo al igual que lo hacen los individuos en ellas.

Las relaciones nunca son estáticas. Tienen que evolucionar con el tiempo al igual que lo hacen los individuos en ellas.

Él no es la misma persona de cuando nos conocimos, pero… yo tampoco lo soy. El tiempo nos ha refinado, pero en lugar de apartarnos, estamos más unidos que nunca.

¡Dios mío! Esta gente no sabe cómo amar – por eso se enamoran tan fácilmente.

El amor es más acerca de ser la persona correcta que de encontrar la persona correcta.

Las mujeres entran en una relación con la esperanza de que el hombre cambiará, y nunca lo hace; los hombres entran en una relación con la esperanza de que la mujer no cambie, pero ella siempre lo hace.

‘Ese es el problemas con las relaciones’, George estaba diciendo, ‘Es un contrato. Acuerdas ser una caricatura inalterable de ti mismo. Actuar de la misma forma todo el tiempo. Nunca cambiar. Es contrario a la evolución. ¿Cómo puede algo nuevo y bueno llegar a tu vida si estás aguantando algo que ya no existe?’

Las mujeres casadas están mucho más deprimidas que los hombres casados – en matrimonio infelices, tres veces más e, interesantemente, en matrimonio felices, cinco veces más –. La verdad es que son los hombres los que están desarrollándose en el matrimonio, ahora como siempre, y los que muestran síntomas de distrés físico y emocional si están fuera de él. No sólo su bienestar emocional, sino también sus propias vidas, dicen algunos estudios, dependen de el hecho de estar casados.

Por primera vez en la historia, las mujeres de clase media no necesitan a los hombres de la forma tradicional – para seguridad, para dinero, para una vida. En lugar de eso, éstas demandan lo que siempre quisieron, pero que no podían exigir: conexión emocional, presencia, intimidad, sexo con preliminares adecuados, suficiente seducción y cercanía suficiente como para complacerlas. Los hombres están perplejos no sólo porque las necesidades que se les están requiriendo llenar difieren de lo que sus padres y abuelos entendían que era su trabajo, sino también porque una verdadera intimidad requiere fortalezas y destrezas que nunca aprendieron. Todavía más… son fortalezas y destrezas que en un tiempo eran exclusivas de las mujeres: los hombres no tenían que desarrollarlas. Este desequilibrio producto de la maduración podría estar contribuyendo a la desconfianza entre los amantes de todas las edades.

Él lleva estrellas en sus bolsillos porque sabe que ella le teme a la obscuridad. Siempre que la tristeza la visita, él pinta galaxias en las palmas de sus manos.
