Las jornadas de trabajo y la calidad de la relación

Cuando los hombres trabajan muchas horas, ese estrés se contagia a sus cónyuges.

Los hombres que trabajan muchas horas hacen que sus esposas se sientan más estresadas y apuradas, pero las mujeres que trabajan muchas horas no tienen el mismo efecto en sus maridos, sugiere una nueva investigación.

«Las exigencias laborales de los hombres afectan a las mujeres, pero no encontramos ninguna evidencia de que ocurra lo mismo a la inversa», dijo la coautora del estudio Lyn Craig, «creo que es porque las mujeres tienen la responsabilidad de hacer que la familia funcione en torno al trabajo masculino».

Aunque los hombres han aumentado drásticamente el tiempo que pasan en casa y con la familia desde la década de 1960, todavía no hay competencia: las mujeres, en promedio, dedican casi cinco horas más a la semana a las tareas domésticas que los hombres y dedican el doble de tiempo a atender a los niños pequeños.

Para comprender mejor esta dinámica, Craig y sus colegas realizaron una investigación que incluyó a 756 parejas con niños en casa. Alrededor de una cuarta parte de estos hogares tenían sólo un hombre como único sostén de la familia, alrededor de una cuarta parte tenían dos padres que trabajaban a tiempo completo y un poco menos de la mitad tenían una esposa que trabajaba a tiempo parcial y un marido que trabajaba a tiempo completo. Casi cuatro de cada diez padres trabajaban más de 50 horas a la semana. La encuesta pidió a las personas que registraran diarios de cinco minutos durante uno o dos días, describiendo sus actividades y respondiendo con qué frecuencia se sentían apurados o presionados por el tiempo.

Los investigadores encontraron que las familias estaban agotadas. Casi el 70 porciento de las mujeres y el 62 porciento de los hombres se sintieron presionados por el tiempo «siempre» o «a menudo», informaron los investigadores en este estudio que se publicó en el Journal of Marriage and Family.

Las mujeres informaron tener dos horas menos a la semana de ocio «no contaminado», o tiempo para actividades puramente divertidas. Un ejemplo de ocio puro o «no contaminado» sería acurrucarse para leer un libro solo o ver a amigos sin marido e hijos presentes, mientras que el ocio contaminado incluiría salir con amigos para jugar o ir a un partido de béisbol con la familia.

Cuando los hombres trabajaban muchas horas (más de 50 horas a la semana), sus esposas informaron que se sentían más apuradas y dedicaban más tiempo a realizar múltiples tareas en las tareas del hogar. Este era el caso sin importar si la mujer no estaba empleada fuera del hogar, si estaba empleada a tiempo completo o a tiempo parcial. Sin embargo, cuando las mujeres trabajaban más horas, dedicaban más tiempo a realizar múltiples tareas del hogar y reducían su tiempo libre no contaminado.

Es más, los hombres que trabajan los fines de semana todavía logran conservar su ocio puro, mientras que las mujeres que trabajan por la tarde y los fines de semana tienen menos tiempo libre no contaminado.

Curiosamente, a los hombres no parecía importarles tanto como a las mujeres su ocio contaminado.

«Mientras que el ocio puro es relajante tanto para hombres como para mujeres, el ocio contaminado es relajante para los hombres pero no para las mujeres», dijo Craig. La investigadora especuló que esto podría tener que ver con la dinámica familiar durante las actividades familiares: «Si ambos están presentes y ambos tienen niños allí, se siente más como un trabajo para las mujeres que para los hombres».

Los hallazgos de este estudio también demuestran que cuando los hombres trabajan muchas horas, ese estrés se contagia a sus cónyuges. Y si los hombres trabajan muchas horas, eso significa que no están allí para las tareas que deben realizarse en ciertos momentos, como preparar la cena o bañar a los niños. Lo que implica que las mujeres son las más afectadas.

¿Socios de negocios o pareja romántica? Implicaciones para el proceso terapéutico

Para muchas parejas trabajar en estrecha colaboración es un sueño nacido del amor y el entusiasmo. Las parejas que hacen negocios juntas comparten la visión de administrar felizmente un negocio exitoso. Sin embargo, una pareja que trabaja junta en un negocio no tarda mucho en descubrir los pros y los contras de involucrarse en esta actividad, y de que lo último que desea es que la tercera parte de ese triángulo (su negocio) arruine su relación. Ciertamente, hacer negocios con el cónyuge genera desafíos inesperados.

Lo cierto es que por sus características, y desde la perspectiva del proceso terapéutico, se trata de roles mutuamente excluyentes, y, por lo tanto, no se recomienda y se desalienta que parejas románticas se involucren en actividades de negocios juntas si su meta es fomentar una relación de pareja armoniosa. Por mucho que les guste estar juntos todo el día, todos los días y a todas horas, desde hacer ejercicios juntos por la mañana hasta atender llamadas y trabajar en proyectos, esa unión y exposición constante también puede ser un desafío. A la larga o a la corta, las dinámicas propias de este tipo de relación obligarán a la pareja a elegir qué rol desea que prevalezca en sus vidas: el de socios de negocios o el de pareja romántica.

Aun así, el fenómeno de las parejas románticas que trabajan juntas ha desarrollado una nueva piel en las últimas décadas. Históricamente limitado a determinados sectores como el agrícola, el trabajo conjunto entre parejas es hoy mucho más amplio. Actualmente, las parejas que hacen negocios juntas pueden tener una educación universitaria, establecer su negocio como una corporación o una pequeña entidad, trabajar desde casa o desde una oficina y ganar millones o muy poco. Es una forma de hacer negocio muy común y puede verse como un tipo distinto de empresa familiar. Datos provenientes de distintas fuentes muestran que uno de cada cuatro negocios involucra a parejas. Sin embargo, como socios de negocios, las parejas destacan por su posibilidad de llevar tensiones del hogar al trabajo y viceversa.

La literatura utiliza diferentes términos para referirse al fenómeno de las parejas que trabajan juntas. Algunos ejemplos son negocios de pareja, parejas propietarias de empresas familiares, parejas emprendedoras, coemprendedores y empresas dirigidas por parejas. Negocio de pareja, el nombre más común, es «una empesa en el que una pareja romántica posee y/o dirige un negocio juntos». La pareja puede ser conviviente o casada y puede ser mixta o de un solo sexo. Ambos cónyuges pueden ser copropietarios del negocio o participar activamente en la gestión del mismo. Lo más importante es que ambos tienen un sentido de propiedad (psicológica) del negocio. Una pareja que trabaja junta en un negocio se diferencia de otros equipos de negocios porque tienen normas de comportamiento y expectativas particulares asociadas con las identidades de roles; compartir el negocio y el hogar conlleva la flexibilidad de realizar las tareas asociadas con estos dominios de manera conjunta y la transferencia de las tensiones de un escenario al otro.

Algunos desafíos de los negocios de pareja

  • Ruptura de la comunicación.
  • Aumento de tensiones, conflictos y discusiones.
  • Extinción de la pasión.
  • Surgimiento de diferentes expectativas.
  • Los cónyuges no se desconectan de los conflictos del quehacer empresarial.
  • Los cónyuges se dan cuenta de que todo lo que hacen juntos gira en torno al negocio.

 

El balance entre la vida profesional y las relaciones de pareja

Dicen que sólo puedes amar tu carrera o tu cónyuge; no a ambos. O uno eventualmente te dejará. Algunas personas creen fielmente en esta afirmación.

Cuando se forma una nueva relación, tanto hombres como mujeres tienen que asumir nuevas responsabilidades sin dejar de cumplir con las antiguas. Entonces, ¿las relaciones de pareja afectan la vida profesional?

Socioculturalmente, se espera que las mujeres estén más disponibles en los hogares y realicen solas las tareas domésticas, como cocinar, limpiar, lavar la ropa, etc. De manera similar, se espera que los hombres ganen más dinero después de entrar en una relación de pareja. Esto contrasta con el hecho de que una nueva relación necesita atención y esfuerzo por parte de ambas partes, pero a veces, esto puede llegar a ser demasiado difícil de manejar.

Encontrar un equilibrio entre el trabajo y la relación es un desafío crítico que enfrentan muchas parejas. En el mundo acelerado de hoy, donde las demandas profesionales pueden consumirlo todo, mantener este equilibrio es esencial para una relación sana y feliz. Al mismo tiempo, la presión por tener éxito profesional a menudo lleva a las personas a pasar muchas horas en el trabajo, dejando poco tiempo para sus parejas. Este desequilibrio puede provocar sentimientos de abandono y soledad en la relación. Es crucial reconocer que si bien las carreras son importantes, no deben realizarse a expensas de la salud conyugal.

Si tu carrera está antes que tu cónyuge, es probable que tu relación lo refleje. Es posible que estés más enamorado de tu trabajo que de tu pareja. O al menos eso es lo que podría parecer en algunos casos. Puede que te lleves trabajo a casa los fines de semana, o trabajes de 10 a 12 horas al día o más, y regreses a casa agotado y con poco tiempo para tu cónyuge. Entonces quizás te preguntes el porqué ustedes dos no parecen llevarse bien.

Definitivamente, uno de los desafíos para los cónyuges es encontrar suficiente tiempo para hacerlo todo. Muchos dicen que se sienten apurados y más de la mitad dicen que tienen dificultades para equilibrar las responsabilidades de su trabajo y su vida sentimental. Si bien dividen su tiempo de manera diferente (los hombres se concentran un poco más en el trabajo remunerado y las mujeres más en el hogar y los niños), es igualmente probable que las mamás y los papás encuentren desafiante el acto de hacer malabarismos.

Reconocer los signos de desequilibrio entre el trabajo y la relación es fundamental. Aquí hay algunas señales interesantes a las que debes prestar atención:

  • Mayor tensión y discusiones. Uno de los signos más obvios de desequilibrio en las relaciones es un aumento de la tensión y las discusiones entre los cónyuges. Si discuten con más frecuencia y por cosas triviales, puede ser una señal de que la relación está bajo tensión.
  • Descuido de la relación. Si notas que tú o tu cónyuge cancelan planes constantemente, trabajan hasta altas horas de la noche o no se esfuerzan por pasar tiempo de calidad juntos, puede ser una señal de que el trabajo está teniendo prioridad sobre tu matrimonio.
  • Síntomas físicos del estrés. Equilibrar el trabajo y el matrimonio puede ser estresante y, si no lo controlas de manera eficaz, puede provocar síntomas físicos como dolores de cabeza, fatiga, agotamiento, mal temperamento o incluso dolor físico.
  • Falta de conexión emocional. Si tú o tu cónyuge se sienten desconectados emocionalmente, puede ser una señal de que la relación está desequilibrada. Esto podría manifestarse como un sentimiento de distanciamiento emocional, dificultad para comunicarse o no sentirse apoyado por la pareja.
  • No hay suficiente tiempo para tu pareja. Si tu pareja te pide continuamente tiempo para compartir juntos podría ser una señal de desequilibrio en el trabajo y la relación. Este podría ser el inicio de una espiral de eventos que conducirán a un debilitamiento progresivo de la relación.
  • Falta de tiempo para trabajos domésticos. Si tus obligaciones domésticas en el hogar están desatendidas, provocando así aumento en las tensiones en la relación, es necesario reexaminar la forma en que tú tiempo está siendo distribuido.
  • Cambios sustanciales en el manejo de la sexualidad. Cuando el sexo es casi inexistente o de muy pobre calidad -ya sea por el agotamiento físico o la falta de tiempo- y la sexualidad empieza a afectarse al punto donde la insatisfacción es evidente en ambas partes, es necesario hacer un análisis de cuáles son las prioridades en la relación.

Al reconocer estos signos de desequilibrio, podrás tomar medidas para controlar el estrés y mejorar el balance entre tu trabajo y tu relación. Es esencial abordar estos problemas desde el principio para evitar una mayor tensión en tu relación y promover su bienestar general.

A continuación algunas sugerencias útiles:

  • Priorizar el tiempo de calidad. El tiempo de calidad es esencial en cualquier relación, pero es especialmente crítico cuando se equilibra con el trabajo. Haz que sea una prioridad pasar tiempo juntos, aunque sea solo unos minutos cada día. Considera reservar citas nocturnas regulares o planificar actividades que puedan hacer juntos. Utiliza este tiempo para ponerse al día, relajarse y reconectarse. Priorizar el tiempo de calidad ayuda a reducir el estrés y fortalecer tu relación.
  • Establecer límites. Establecer límites es importante en cualquier relación, pero es especialmente crítico cuando se equilibra con el trabajo. Establece límites claros en torno al trabajo y la vida de pareja. Esto podría significar desconectarse del trabajo durante ciertos momentos del día o de la semana, establecer límites en las horas de trabajo o establecer límites en torno al tiempo personal. Al establecer límites, puedes crear un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal y reducir el estrés.
  • Crear un calendario compartido. Crear un calendario compartido puede ayudarlos a ambos a realizar un seguimiento de los horarios de cada uno y garantizar que estén en la misma página. Esto puede ayudar a prevenir malentendidos y reducir el estrés. Considera usar un calendario digital al que puedas acceder desde tu teléfono o computadora, y asegúrate de actualizarlo periódicamente. Al crear un calendario compartido, pueden evitar conflictos de programación y asegurarse de dedicar tiempo el uno al otro.
  • Calidad sobre cantidad. En lugar de centrarse únicamente en la cantidad de tiempo que pasan juntos, prioricen la calidad de ese tiempo. Ya sea compartiendo una comida, dando un paseo o simplemente teniendo una conversación sincera; aprovechar al máximo el tiempo que pasan juntos fomenta una fuerte conexión emocional.
  • Apoyar objetivos individuales. Apoyen las aspiraciones profesionales y los objetivos individuales de cada uno. Al animarse mutuamente a perseguir pasiones y sueños personales, pueden crear un entorno en el que ambos cónyuges se sientan valorados y realizados.
  • Crear tiempo exclusivo para ustedes. Así como programas reuniones y citas de trabajo, también puedes programar tiempo dedicado al «nosotros». Ya sea una cita nocturna semanal o una escapada de fin de semana, este tiempo juntos intencionalmente les ayuda a nutrir su relación en medio de agendas ocupadas.
  • Guardar los teléfonos y alejarse de las redes sociales al menos cuando estén en casa. Esto le podría doler a muchos. Tal vez no sea demasiado pedir que guarden sus teléfonos de vez en cuando. Comprométanse a pasar tiempo juntos sin distracciones de teléfonos móviles o redes sociales y verán los resultados.
Conclusión

Los estudios muestran que cuando las parejas tienen acceso a un trabajo desafiante, son más felices,  tienen mejores relaciones, mejor sexo, es menos probable que se depriman y son más productivos. Con frecuencia, el éxito laboral va acompañado de cierta libertad económica que contribuye en gran medida a la consecución de las aspiraciones personales. Pero si las horas de trabajo se vuelven demasiado locas, las recompensas tienden a revertirse. La clave es priorizar tu relación y encontrar un trabajo desafiante en el que tengas cierto control sobre tus horas de trabajo o cierta flexibilidad. Equilibra el trabajo y la relación trabajando en equipo para satisfacer las necesidades de la vida y al mismo tiempo disfrutar de tu pareja. Si no disfrutas de tu cónyuge y no disfrutas de tus hijos, si los tienes, o si disfrutas compartir más con compañeros de trabajo o amigos, es posible que desees reevaluar tus prioridades.

Curiosidad del 16 de diciembre de 2016

Las parejas le dan prioridad a las carreras de los esposos por encima de las carreras de las esposas, según un estudio realizado por Youngjoo Cha, de Cornell University.  Esta investigación encontró que cuando el esposo trabajaba 60 horas o más a la semana, aumentaba la probabilidad de que la esposa renunciara a su empleo en un 42% de los casos.  Sin embargo, cuando la situación era a la inversa, no tenía ningún efecto en cuanto a la probabilidad de que el esposo dejara su empleo.  En casos de mujeres profesionales, la probabilidad de renunciar aumentaba a 51%.  En contraste, no hubo efecto alguno para los hombres profesionales cuyas esposas trabajaban largas horas.

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Curiosidad del 23 de septiembre de 2016

Frecuentemente, se habla de la incompatibilidad entre tener una carrera que requiera la inversión de muchas horas de trabajo y el tener una relación de pareja satisfactoria.  Si ambos cónyuges tienen carreras demandantes, la relación suele enfretar más retos.  Pero no todo está perdido.  Una nueva investigación publicada en la revista Human Relations, llevada a cabo por SAGE en asociación con The Tavistock Institute, demostró que no hay asociación negativa entre la cantidad de horas trabajadas y la satisfacción marital.   En este estudio, los investigadores encontraron que estas parejas que trabajan largas horas compensaban por el tiempo perdido con su pareja haciendo que los períodos en que están juntos sean de muy buena calidad.  Así que podemos concluir que, de acuerdo con los resultados de esta investigación, se hace cierto el adagio que dice que lo importante es la calidad y no la cantidad.

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