Por: Hanya Yanagihara

Las relaciones nunca te lo proveen todo. Te proveen algunas cosas. Tomas todas las cosas que deseas de una persona –química sexual, por ejemplo, o buena conversación, o apoyo financiero, o compatibilidad intelectual, o amabilidad, o lealtad– y sólo tienes la oportunidad de escoger tres de ellas. El resto las tienes que buscar en otro lugar. Sólo en las películas podrás encontrar alguien que te dé todas esas cosas. Pero ésta no es una película. En el mundo real, tienes que identificar con cuáles tres características deseas vivir el resto de tu vida, y luego las buscas en otra persona. Esa es la vida real. ¿No ves que es una trampa? Si continúas tratando de encontrarlo todo, terminarás sin nada.

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Curiosidad del 4 de noviembre de 2016

Cómo las parejas duerman puede influenciar o estar influenciado por cómo funciona la relación. Si la esposa está satisfecha en la relación, las parejas tienen más probabilidades de tener períodos de sueño sincronizados. La sincronía en los períodos en que ambos están despiertos o que están dormidos fue más alta del 75% de las veces cuando la esposa reportaba altos niveles de satisfacción marital. O sea, que mientras más satisfecha está la esposa en la relación, mayor sincronía habrá en los hábitos de sueño. Esto lo revela un estudio realizado por Heather Gunn, de University of Pittsburgh, y publicado en la revista Sleep. Este estudio también concluyó que los patrones de sueño están regulados no sólo por cuándo dormimos, sino también por con quién lo hacemos.

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Clave del 4 de noviembre de 2016

Las emociones son complejas y nuestras experiencias diarias las afectan.  Nuestra canción favorita en la radio, un jefe insensible, recibir una noticia agradable… todo esto influencia nuestro estado de ánimo y tiene un efecto en la forma en que nos sentimos y pensamos.  Desafortunadamente, en ocasiones estas emociones, positivas o negativas, las podemos llevar a nuestra relación y descargar en quienes más queremos nuestras alegrías, pero también nuestras frustaciones y estados de ánimo alterados.  La pregunta es, ¿le vamos a permitir a esas emociones que dicten la forma en cómo tratamos a otros?  Así las cosas, piensa siempre primero en las consecuencias de tus acciones antes de reaccionar:  «¿cómo mi respuesta a esta situación afectará mi relación con esta persona?, ¿voy a lamentar después haber hecho o dicho esto?»  Ponlo en práctica.  Se convertirá en un hábito.  Verás los resultados.

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