Cultiva tu carácter

La confianza que tienes en ti al igual que poseer un fuerte sentido de la identidad personal son predictores importantes del tipo de relación que tendrás. Las personas inseguras que no están en contacto consigo mismas y que no poseen un sentido coherente de su propio ser tienden a involucrarse en relaciones codependientes, a tener niveles de intimidad bajos a la vez que demuestran un alto nivel de conflicto con sus parejas. Mientras más fuerte y coherente sea la identidad personal, mayor la capacidad para fomentar la intimidad en la relación. Ciertamente, la proyección de lo exterior es importante, pero también lo es el interior de tu persona. Por lo tanto, los beneficios que obtendrás al cultivar y préstale atención a tu yo interno se reflejarán en lo que los demás perciben de ti físicamente.

Cuándo asistir a terapia

Se recomienda que las parejas no esperen a estar en crisis para asistir a terapia.  Las parejas podrían considerar asistir al psicólogo incluso mucho antes de pensar que lo necesiten.  La mayoría de los expertos creemos que la terapia puede ser una parte importante de la relación.  Muchos de los conflictos en la pareja comienzan pequeños y crecen en tamaño cuando no son resueltos.  Aquí es donde la terapia puede ayudar.  En el consultorio se le provee a las parejas técnicas y herramientas que les asisten en la resolución de conflictos.

Relación con el proceso de terapia

  • Es un buen momento para asistir a terapia de pareja cuando los conflictos comienzan a repetirse con frecuencia y la pareja siente que, por sí sola, ya no logra resolverlos.
  • Cuando la comunicación se ha deteriorado (silencios prolongados, discusiones constantes, críticas, indiferencia) y ambos perciben que “ya no nos entendemos”.
  • Antes de que la relación llegue a una crisis grave: la terapia es más efectiva cuando se busca ayuda temprano, y no solo cuando se está al borde de la ruptura.
  • Cuando han ocurrido eventos que han sacudido la confianza o la estabilidad del vínculo (infidelidad, mentiras, pérdida de empleo, enfermedad, cambios importantes en la vida familiar).
  • Si uno o ambos sienten que el cariño, la complicidad o la vida sexual se han enfriado, pero todavía existe deseo de recuperar la conexión y no rendirse con la relación.
  • Al atravesar transiciones importantes (convivencia, matrimonio, llegada de hijos, jubilación, migración) que generan tensión y para las que la pareja siente que necesita apoyo.
  • Cuando uno de los miembros propone buscar ayuda profesional y el otro, aunque tenga dudas, está dispuesto a explorar la posibilidad de mejorar la relación.
  • Incluso cuando “no hay un gran problema”, pero la pareja desea fortalecer su vínculo, mejorar habilidades de comunicación y prevenir dificultades futuras, la terapia puede ser una opción valiosa.

La sexualidad en mujeres de 50 años o más

La Sra. Maria Ivone Carvalho Pinto de Sousa Morais se encontraba casi en sus 50 años de edad cuando en 1993 le diagnosticaron una enfermedad vaginal dolorosa conocida como Bartholinitis. En mayo de 1995, se sometió a una cirugía para corregir la situación, justo en el mes que cumplía 50 años de edad. Esta cirugía se llevó a cabo en el Departamento de Ginecología del Central Lisbon Hospital. La operación dañó uno de los nervios y dejó a la Sra. Morais con dolor severo en la región vaginal, depresión e incontinencia, tenía problemas para sentarse y caminar, además de no ser capaz de volver a tener sexo. Como consecuencia, dejó de visitar a sus familiares y amigos, de ir a la playa y al teatro, y hasta consideró el suicidio. La Sra. Morais decidió demandar al hospital ante la corte de Portugal por $93,000.00 por concepto daños, más los gastos de contratar a una empleada doméstica que le asistiera. Sin embargo, la decisión de la corte le resultó adversa. La corte, en una decisión catalogada como sexista y etarista, decidió que la cirugía ocurrió en ‘una edad en la que el sexo no es tan importante como lo es en la juventud’, por lo que redujo la compensación en un tercio.  La Sra. Morais retó esta decisión ante la Corte Europea de Derechos Humanos. La conclusión de esta última fue que el sexo y la edad fueron factores decisivos en la decisión de la corte de Portugal, la cual reflejaba los prejuicios que prevalecen en su sistema de justicia.  Además, concluyó: ‘El asunto bajo consideración aquí no es la edad o el sexo como tal, sino la presunción de que la sexualidad no es tan importante para una mujer de 50 años de edad como lo es para una más joven. Esta presunción refleja la idea tradicional de la sexualidad de la mujer como una esencialmente atada a la reproducción, y, por lo tanto, ignora la relevancia física y psicológica para la autorrealización de las mujeres como personas’. Uno de los jueces, Ganna Yudkivska, catalogó la decisión de la corte de Portugal como ‘humillante y una intromisión insolente en la esfera más íntima de vida privada de la demandante, y una reflexión de la presunción patriarcal de que la vida sexual está atada preponderantemente a la procreación’.  La Sra. Morais planifica regresar a la corte de Portugal, reabrir el caso, y exigir mayor compensación.