Las mujeres y cómo seleccionan una pareja

A pesar de que existe evidencia científica de que las personas, en promedio, tienden a elegir parejas que se asemejan físicamente a sus padres y/o madres, un estudio reciente publicado en la revista Evolution and Human Behavior, encontró que las mujeres tienden a escoger parejas que muestran cierto parecido físico con sus hermanos. A pesar de que esta investigación fue conducida con mujeres, la investigadora, Tamsin K. Saxton, de Northumbria University, entiende que la misma tendencia le aplica a los hombres. Dice Saxton que ‘El foco de nuestra investigación es entender cómo las personas eligen a sus parejas y cómo difieren en preferencias y elecciones. Predijimos que el parecido con el hermano –en el caso de las mujeres– podría ser un factor que contribuía en la selección de la pareja, y el presente estudio probó que en efecto existe esa influencia. Creo que un punto importante es que no puedes pretender elegir a una pareja simplemente porque se parezca a tu hermano, de hecho, no todas las mujeres tienen parejas que se parecen a sus hermanos. Existen muchas relaciones donde las parejas de las mujeres no lucen como sus hermanos, y eso también es enteramente consistente con lo que encontramos en esta investigación’.

Las transiciones y el proceso terapéutico

En ocasiones las parejas atraviesan por tiempos que representan cambios de envergadura o transiciones importantes.  Transiciones como ser madre y padre por primera vez o durante la adultez, mudanzas, desempleo, cambios de empleo, nido vacío, enfermedades, entre otros, podrían desestabilizar la relación.  La terapia le provee a los cónyuges la oportunidad de sentirse escuchados y de acomodar la transición en la relación de manera que no se produzca un disloque en la misma.

Relación con el proceso de terapia

  • Las etapas de transición en la vida (matrimonio, convivencia, llegada de hijos, cambios laborales, migración, jubilación) suelen exigir ajustes profundos en la dinámica de la pareja.
  • Estos cambios pueden generar estrés, diferencias en las expectativas y sentimientos de pérdida o incertidumbre, incluso cuando la transición es deseada o positiva.
  • La terapia de pareja ofrece un espacio para hablar de cómo cada miembro vive la transición, evitando que el malestar se exprese solo en forma de discusiones o distanciamiento.
  • A través del proceso terapéutico, la pareja puede redefinir roles, responsabilidades y rutinas, buscando acuerdos más realistas y equitativos para la nueva etapa.
  • La terapia ayuda a identificar recursos personales y relacionales que la pareja ya posee y que pueden utilizar para afrontar mejor la transición.
  • Permite revisar y actualizar el proyecto de vida en común, ajustando metas y prioridades a la nueva realidad sin perder el sentido del “nosotros”.
  • La intervención terapéutica puede prevenir que las tensiones propias de la transición se cronifiquen y se transformen en resentimientos o rupturas.
  • En la terapia, la pareja aprende estrategias de comunicación y apoyo mutuo que no solo sirven para la transición actual, sino también para futuros cambios vitales.
  • De este modo, la terapia de pareja no solo ayuda a “sobrevivir” a las transiciones, sino a utilizarlas como oportunidades de crecimiento y fortalecimiento del vínculo.