Si alguien que amas te pide que abandones algo que amas, no lo hagas.

Si alguien que amas te pide que abandones algo que amas, no lo hagas.

A veces, darle a alguien espacio es el acto más desinteresado que puedas realizar.

Las relaciones son delicadas, como una frágil retoño. Puedes arruinar sus oportunidades de crecer y desarrollarse al pisotearlo descuidadamente o cubrirlo con un manto de obscuridad. Y también, como un retoño, si le das luz y amor y tiempo para que las raíces crezcan profundamente, florecerá como una secuoya majestuosa.

Una relación es acerca de compromiso, de invertir tiempo de calidad en cada uno, de mantener las líneas de comunicación abiertas, de ser honesto y leal y respetar las diferencias mutuas. Cuando una persona para de hacer esto, el futuro de la relación está en riesgo.

Entonces la verdad es esta: un buen hombre puede sólo aspirar a ser merecedor de una buena mujer. Ella siempre estará fuera de su alcance de maneras que él nunca entenderá. Pero si es sabio, lo apreciará aunque no lo entienda.

Si una persona desea ser parte de tu vida, hará un esfuerzo obvio para serlo. Piensa dos veces antes de reservarle un espacio en tu corazón a personas que no hacen un esfuerzo para permanecer.

Hay momentos en que las parejas se ven impedidas de acceder a su amor. Estos períodos se conocen como períodos de inercia y son causados principalmente por la desilusión. Los períodos de inercia no necesariamente implican falta de amor. Muchas veces la desilusión surge cuando comienzas a ver a tu pareja como realmente es o porque se ha violentado el contrato marital. Querer a tu pareja por quien realmente es y no por quien te imagines que sea, podría resultar ser el inicio de una relación mucho más sólida y estable.

Las parejas le dan prioridad a las carreras de los esposos por encima de las carreras de las esposas, según un estudio realizado por Youngjoo Cha, de Cornell University. Esta investigación encontró que cuando el esposo trabajaba 60 horas o más a la semana, aumentaba la probabilidad de que la esposa renunciara a su empleo en un 42% de los casos. Sin embargo, cuando la situación era a la inversa, no tenía ningún efecto en cuanto a la probabilidad de que el esposo dejara su empleo. En casos de mujeres profesionales, la probabilidad de renunciar aumentaba a 51%. En contraste, no hubo efecto alguno para los hombres profesionales cuyas esposas trabajaban largas horas.

Lo más tonto que puedes hacer es perder a una buena persona.
