El amor no es una relación entre dos personas, es un estado de paz dentro de ti.

El amor no es una relación entre dos personas, es un estado de paz dentro de ti.

Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.

No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.

Un matrimonio sin conflictos es casi tan inconcebible como una nación sin crisis.

El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno insatisfecho.

El deseo pierde su valor si no le damos un sentido de urgencia.

El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.

Las personas involucradas en una relación con frecuencia comenten errores. Estos errores, que también se conocen como interacciones negativas, son anticipables en toda relación. Estas interacciones negativas –críticas, groserías, rompimiento de promesas, discurso subido de tono, etc.– podrán debilitar la relación a largo plazo. Por lo tanto, hay que tomar medidas correctivas o de reparación para evitar que estos momentos difíciles dañen la relación de forma permanente. En ese sentido, existe una proporción ‘saludable’ entre interacciones positivas y negativas que podría ayudar y que se debe tener siempre en mente. Esta proporción se conoce como 5:1, lo que se traduce en que por cada interacción negativa en la relación deben existir cinco positivas. O sea, se recomienda que los cónyuges realicen cinco cosas positivas o productivas por cada error cometido. Una proporción de 3:1 es predictora de divorcio. Se necesita un mínimo de 5:1.

Un estudio publicado en el Journal of Epidemilogy & Community Health, y llevado a cabo por Ian Bennett-Britton, Alison Teyhan, John Macleod, Naveed Sattar, George Davey Smith y Yoav Ben-Shlomo, sugiere que la calidad de las relaciones de pareja tienen un efecto positivo en la salud de los hombres, y que, por lo tanto, los hombres más saludables tienden a estar en relaciones más felices. Esta investigación midió los altibajos en las relaciones durante un período aproximado de seis años, y los comparó con la salud cardiovascular de los casi 2,000 participantes. Los hombres que informaron que sus relaciones habían mejorado con los años poseían unos niveles más bajos del colesterol malo –LDL– comparado con aquellos que indicaban estar en malas relaciones, quienes observaron tener unos niveles de presión sanguínea más altos. Todavía hay mucho por conocer acerca del vínculo entre la calidad de las relaciones y la salud cardiovascular, pero esta investigación muestra evidencia de que trabajar para mejorar las primeras tiene un efecto positivo en la última.
