Cuando el Amor se Autodestruye: Cómo Identificar y Detener el Sabotaje en las Relaciones de Pareja

¿Puede una persona dañar su relación a propósito? El sabotaje emocional en las relaciones de pareja es un patrón común que afecta la intimidad, la confianza y la estabilidad afectiva. Este artículo explica, desde una perspectiva psicológica, qué es el sabotaje en la relación, cómo se manifiesta mediante conductas conscientes e inconscientes y por qué ocurre. Se incluyen los comportamientos más frecuentes, como la crítica excesiva, el distanciamiento emocional, los conflictos innecesarios y los patrones de autoboicot o autosabotaje. También se analizan las consecuencias graves que genera en relaciones a largo plazo y cómo estos patrones destruyen la posibilidad de construir un amor sano y seguro. Finalmente, se ofrecen estrategias y recomendaciones terapéuticas claras para detener el sabotaje, desarrollar seguridad emocional, expresar necesidades reales y reconstruir vínculos más saludables.

Día tras día, veo clientes en la práctica clínica que están saboteando sus relaciones. Y la mayoría de las veces, ni siquiera se dan cuenta. El sabotaje en las relaciones de pareja es un fenómeno más común de lo que parece. Muchas personas, aun deseando estabilidad, intimidad y amor, terminan saboteando su propia felicidad mediante conductas que generan distancia, conflicto o ruptura. Este sabotaje puede ser consciente —cuando se actúa deliberadamente para evitar el compromiso— o inconsciente, cuando los comportamientos automáticos surgen de heridas emocionales no resueltas. Como resultado de mi trabajo con mis clientes, he llegado a la conclusión de que la causa más frecuente de sabotaje en las relaciones es el miedo a la intimidad o crear conexión emocional con otro ser humano.

Comprender qué es el sabotaje, por qué ocurre y cómo detenerlo es fundamental para construir relaciones sanas, duraderas y emocionalmente seguras. Este artículo ofrece una mirada profesional y profunda sobre este patrón destructivo, sus causas emocionales y los pasos necesarios para transformarlo.

¿Qué es el Sabotaje en la Relación?

El sabotaje en la relación es un patrón de comportamiento —consciente o inconsciente— mediante el cual una persona genera conflicto, distancia, inseguridad o caos de manera que perjudica la estabilidad emocional de la pareja. Desde la psicología, se entiende como un mecanismo de defensa disfrazado, cuyo objetivo suele ser evitar la vulnerabilidad, el compromiso o el riesgo de ser herido.

Este tipo de conducta no surge por maldad, sino por miedo: miedo al abandono, miedo a no ser suficiente, miedo a perder la libertad o miedo a repetir experiencias traumáticas pasadas.

Cómo se Manifiesta el Sabotaje: Conductas Comunes

El sabotaje se expresa a través de patrones repetitivos. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Criticar excesivamente: ver solo defectos, minimizar cualidades o exagerar conflictos menores.
  • Distanciamiento emocional: retirarse afectivamente cuando la relación avanza o se vuelve seria.
  • Provocar discusiones innecesarias: crear conflictos como forma de evitar intimidad.
  • Idealizar alternativas externas: fantasías frecuentes sobre parejas “mejores” o vidas distintas.
  • Autoboicot personal: descuidar la propia salud emocional o comportarse de manera autodestructiva.
  • Celos y control excesivo: crear fricción como respuesta al miedo propio, no a la conducta de la pareja.
  • Inconstancia afectiva: alternar cercanía intensa con retraimiento repentino.


Detener el sabotaje es, en esencia, un acto de amor propio que transforma la forma de amar a los demás.

Por Qué Ocurre el Sabotaje Consciente o Inconsciente

El sabotaje suele surgir de experiencias previas y patrones aprendidos. Entre las principales causas se encuentran:

  • Miedo a la vulnerabilidad: temor a depender emocionalmente o a ser herido.
  • Baja autoestima: creer que no se merece ser amado o anticipar rechazo.
  • Traumas previos: infidelidades, abandono, negligencia emocional o abuso.
  • Modelos familiares disfuncionales: haber visto relaciones inestables o agresivas.
  • Intolerancia al compromiso: asociar el compromiso con pérdida de libertad o control.
  • Ansiedad de apego: patrones ambivalentes o evitativos que generan confusión emocional.

Cuando estos temores no se atienden, se manifiestan en comportamientos que destruyen lo que la persona realmente anhela: una relación estable y amorosa.

Consecuencias del Sabotaje en Relaciones a Largo Plazo

El sabotaje no solo afecta el presente, sino también el futuro emocional de la persona. Las consecuencias más comunes incluyen:

  • Dificultad para establecer relaciones estables.
  • Confusión emocional y frustración continua.
  • Repetición de patrones de ruptura o abandono.
  • Deterioro de la autoestima.
  • Imposibilidad de construir un proyecto de vida en pareja.

A largo plazo, el sabotaje emocional deteriora la confianza, debilita el vínculo y erosiona la intimidad, convirtiéndose en un obstáculo serio para relaciones saludables.

Cómo Detener el Sabotaje y Recuperar la Salud Relacional

Detener estos patrones implica autoconciencia, responsabilidad emocional y disposición al cambio. Las estrategias más efectivas incluyen:

  • Identificar los desencadenantes personales.
  • Hablar abiertamente de miedos, inseguridades y necesidades reales.
  • Aprender a tolerar la vulnerabilidad y el compromiso.
  • Desarrollar hábitos emocionales más estables y coherentes.
  • Evitar decisiones impulsivas motivadas por el miedo o la ansiedad.

El cambio no ocurre por voluntad solamente; requiere práctica, apoyo emocional y, en muchos casos, acompañamiento terapéutico.

Recomendaciones Terapéuticas

  • Autoobservación: registrar emociones y conductas que se repiten en momentos de cercanía emocional.
  • Reestructuración cognitiva: identificar creencias distorsionadas sobre el amor, la confianza o el compromiso.
  • Desarrollo de seguridad emocional: aprender a regular emociones intensas sin reaccionar destructivamente.
  • Expresión afectiva: decir lo que se necesita sin miedo ni culpa.
  • Terapia de pareja: explorar heridas profundas, establecer acuerdos y reconstruir la dinámica emocional.

Conclusión

El sabotaje en la relación no necesariamente es un signo de falta de amor, sino de heridas internas que necesitan atención. Identificar estos patrones es el primer paso para detenerlos y construir vínculos más sanos, estables y conscientes. La verdadera conexión no surge de la perfección, sino del valor de mostrarse auténtico, vulnerable y disponible emocionalmente. Detener el sabotaje es, en esencia, un acto de amor propio que transforma la forma de amar a los demás.

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Fidelidad, Género y Emociones: Cómo Hombres y Mujeres Viven y Afrontan la Infidelidad

La infidelidad es una de las experiencias más dolorosas en una relación, pero también una oportunidad de crecimiento si se aborda con madurez y comprensión. Este artículo analiza, desde una perspectiva terapéutica, qué es la infidelidad en psicología, sus tipos, y las diferencias entre hombres y mujeres en su percepción y reacción. Explica cómo negociar la fidelidad antes de comenzar una relación, cómo responder ante la traición y cómo reconstruir la confianza después. Con un enfoque profesional y empático, se ofrece estrategias clínicas y reflexiones sobre el compromiso, la reparación y la importancia de la fidelidad para el bienestar emocional y la estabilidad a largo plazo.

La infidelidad es uno de los temas más sensibles y complejos en las relaciones de pareja. No solo desafía la confianza y la estabilidad emocional, sino que también pone en evidencia las diferencias de género en cómo hombres y mujeres entienden, viven y reaccionan ante la traición.

Aunque cada relación es única, las investigaciones psicológicas muestran que las percepciones sobre la infidelidad están fuertemente influenciadas por factores culturales, emocionales y evolutivos. Comprender estas diferencias no busca justificar conductas, sino abrir el diálogo, prevenir rupturas innecesarias y promover relaciones más conscientes y saludables.

¿Qué es la Infidelidad en Psicología?

En psicología, la infidelidad se define como la ruptura de un acuerdo de exclusividad —emocional, sexual o ambas— dentro de una relación establecida. No se trata solo del acto sexual, sino de un quiebre de ese acuerdo y de la confianza, según los límites acordados de antemano por la pareja.

La infidelidad puede ser tanto física como emocional, y cada tipo genera heridas diferentes. Desde una perspectiva clínica, su gravedad depende no solo del acto en sí, sino del impacto emocional que causa y del significado que la pareja le atribuye.

Tipos de Infidelidad

Los especialistas distinguen varias formas de infidelidad, entre las que destacan:

  • Infidelidad física: implica contacto sexual con otra persona fuera de la relación.
  • Infidelidad emocional: involucra una conexión afectiva o romántica con alguien más, aunque no haya contacto físico.
  • Infidelidad virtual: ocurre mediante redes sociales, mensajes o interacciones digitales que transgreden la confianza.
  • Infidelidad por omisión: cuando se ocultan conversaciones, encuentros o intenciones, aun sin concretarse físicamente.

Todas ellas comparten un elemento común: el secreto y la ruptura del pacto de lealtad, que fue acordado de forma explícita, que sostiene la relación.



La fidelidad no se basa en la ausencia de tentación, sino en la presencia del compromiso del que elige quedarse.

Diferencias de Género ante la Infidelidad

Estudios psicológicos han mostrado que hombres y mujeres suelen percibir y reaccionar de forma distinta ante la infidelidad. Aunque ambos experimentan dolor, la forma de procesarlo y el tipo de traición que más les afecta tiende a diferir.

En general, los hombres suelen reaccionar con mayor intensidad ante una infidelidad sexual que ante una infidelidad emocional, al sentir amenazada su masculinidad o el sentido de exclusividad física. Las mujeres, por otro lado, suelen sentirse más heridas por la infidelidad emocional, al interpretarla como pérdida de conexión afectiva y prioridad emocional.

No obstante, estas diferencias no son absolutas. Cada persona interpreta la infidelidad desde su historia emocional, sus inseguridades y sus expectativas sobre el amor. Lo importante no es quién sufre más, sino cómo se maneja ese sufrimiento de forma constructiva.

Cómo Negociar la Fidelidad Antes de la Relación

Hablar sobre la fidelidad antes de iniciar una relación formal es una práctica poco común, pero altamente recomendable. Este diálogo permite definir qué comportamientos son aceptables y cuáles constituyen una falta de respeto o traición.

Negociar la fidelidad no implica desconfianza, sino madurez emocional. Se trata de aclarar expectativas sobre lo que significa “ser fiel” para cada uno, evitando malentendidos futuros. Para algunas parejas, un “me gusta” en redes puede parecer inofensivo; para otras, puede ser motivo de conflicto.

Las relaciones saludables se construyen sobre acuerdos explícitos, no sobre suposiciones. Una conversación temprana sobre límites, compromiso y transparencia puede prevenir crisis dolorosas más adelante.

Reacciones y Manejo Cuando la Infidelidad Ocurre

Cuando la infidelidad sale a la luz, la reacción inicial suele ser de shock, ira, tristeza o negación. La traición afecta la autoestima, la confianza y la seguridad emocional. En estos momentos, es fundamental no actuar impulsivamente ni tomar decisiones definitivas bajo el impacto emocional.

Desde la perspectiva terapéutica, los pasos iniciales incluyen:

  • Evitar la confrontación agresiva y buscar contención emocional.
  • Permitir que ambas partes expresen su versión de los hechos.
  • Evitar la exposición pública o el juicio externo.
  • Solicitar ayuda profesional para procesar el dolor y guiar la toma de decisiones.

Una respuesta sana no busca venganza, sino comprensión: entender las causas, asumir responsabilidades y valorar si aún existe voluntad de reparar el vínculo.

Negociar Después de una Infidelidad

Superar una infidelidad no significa olvidarla, sino transformarla en una oportunidad de crecimiento y rediseño del vínculo. La negociación posterior requiere transparencia, empatía y compromiso mutuo.

Algunos elementos esenciales de este proceso son:

  • Reconocer el daño causado y validar el dolor de la otra persona.
  • Restablecer la confianza con hechos, no solo con palabras.
  • Definir nuevas reglas de comunicación, límites y expectativas.
  • Fortalecer la conexión emocional y sexual con actividades compartidas y expresión afectiva.

La terapia de pareja puede facilitar este proceso, ayudando a canalizar el resentimiento, reconstruir la seguridad y reencontrar el respeto mutuo.

Recomendaciones Terapéuticas

  • Practicar la autorreflexión: comprender las propias motivaciones y heridas que pudieron influir en la situación.
  • Evitar la generalización: no asumir que una infidelidad define toda la relación ni el valor personal.
  • Comunicación emocional sincera: expresar sentimientos sin ataques, buscando entendimiento mutuo.
  • Fomentar el perdón consciente: el perdón no es olvido, sino decisión de no seguir cargando el dolor.
  • Reconstruir gradualmente: la confianza se gana paso a paso, con tiempo, coherencia y transparencia.

Conclusión

La infidelidad, aunque dolorosa, no siempre marca el final de una relación. Puede convertirse en una oportunidad para redefinir los límites, fortalecer la comunicación y construir una fidelidad más consciente.

Comprender las diferencias de género ayuda a manejar el proceso con empatía, evitando juicios y promoviendo la comprensión mutua. En última instancia, la fidelidad no es solo un compromiso con el otro, sino también con uno mismo y con la madurez emocional necesaria para amar de manera responsable.

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El efecto dominó del consumo de alcohol

Se sabe desde hace tiempo que las relaciones de pareja (u otras relaciones estables y duraderas) y el abuso de sustancias no son compatibles. Tener una pareja que bebe demasiado o consume drogas es como tirar una piedra a un estanque en calma: sus efectos se propagan e influyen en todo lo que está cerca.

El pronóstico para una relación con una pareja que lucha con un problema de alcoholismo es difícil y, a menudo, desalentador sin intervención profesional. El abuso de alcohol puede provocar problemas de confianza, tensión financiera, abuso emocional y físico, aislamiento e insatisfacción en la relación. Para tener éxito, la pareja con el problema de alcoholismo debe comprometerse con el tratamiento, mientras que la pareja sana busca apoyo.

La naturaleza del alcohol

Quizás no pienses en una bebida alcohólica como una droga, pero en realidad lo es. El ingrediente activo de las bebidas alcohólicas es una droga llamada etanol, también conocido como alcohol etílico. Una persona adicta al alcohol es tan adicta como alguien que consume drogas como la heroína, la cocaína, la metanfetamina u otras sustancias. El alcohol es una sustancia que produce cambios en el cuerpo, el cerebro, la mente, el espíritu y el comportamiento de una persona. Estos cambios la atrapan en su consumo.

Lo que diferencia al alcohol de sustancias como la heroína o la cocaína es que no es una sustancia ilegal. Sólo en EE. UU. hay miles de bares, restaurantes y discotecas donde se puede consumir alcohol. Si quieres llevarte el alcohol a casa, hay miles de licorerías dispuestas a proporcionártelo.

Cuándo se considera una adicción

La adicción al alcohol se da cuando una persona no puede dejar de beber una vez que empieza y no puede controlar su consumo, aunque su consumo perjudique sus relaciones, salud, trabajo, educación o comunidad. Puede que no beba todos los días ni todas las semanas, pero cuando lo hace, es probable que lo haga hasta quedar gravemente incapacitada.

Una persona que enfrenta dificultades con el alcohol puede tener dificultades para cumplir con sus compromisos laborales, académicos o familiares. Su capacidad para rendir en el trabajo o la escuela puede verse afectada y puede tener dificultades para mantener relaciones sanas con sus seres queridos. En algunos casos, la tensión en la dinámica de las relaciones de pareja puede acentuarse.

Cómo se comporta una persona con problemas o adicción al alcohol

La persona con problemas o adicción al alcohol privilegia su consumo por encima de su relación de pareja. Uno de los aspectos más notables de la adicción al alcohol es que la persona a menudo comienza a planificar sus actividades en función de su capacidad para obtener alcohol y beberlo. En muchos casos, pueden evadir cualquier pregunta o comentario sobre si están bebiendo demasiado. Cuando alguien lidia con una adicción al alcohol, intentar hablar de ello puede ser difícil. Cualquier intento de convencerlos de que tienen un problema y necesitan dejar de beber podría terminar en una discusión.

En ocasiones, estas personas pueden intentar dejar el consumo, sin embargo, experimentan síndrome de abstinencia o retirada, al igual que las personas adictas a otras drogas. Las ansias de alcohol llevan a una persona a beber una y otra vez, incluso sabiendo que les está haciendo daño a ellos mismos y a sus seres queridos.

Efectos del alcohol en el cuerpo

Cuando una persona bebe lo suficiente como para volverse adicta, el impacto físico de dicha adicción es profundo. A pesar de su aceptación social, el alcohol es una sustancia muy tóxica. Es particularmente perjudicial para el corazón, el cerebro, el hígado y el páncreas. El consumo excesivo y prolongado de alcohol puede causar cardiomiopatía, arritmias, hipertensión arterial, hígado graso, hepatitis alcohólica, cirrosis y pancreatitis. El alcohol causa varios tipos de cáncer, como cáncer de cabeza, cuello, esófago, hígado, mama (en mujeres) y colorrectal. El consumo de alcohol también se asocia con un sistema inmunológico debilitado y afecta gravemente la respuesta sexual en los hombres.

La persona que abusa del alcohol experimenta los siguientes efectos: incapacidad para mantener el equilibrio, mala memoria, dificultad para hablar, deterioro del juicio y la toma de decisiones, lagunas mentales, falta de control de los impulsos, alteración del sueño, temblores, lentitud para pensar y hablar, inhibición artificialmente reducida, mala percepción del dolor y tendencia a la violencia.

Efectos del alcohol en las relaciones de pareja

La realidad es que las personas se sienten atraídas por otras que beben de forma similar o por estereotipo del macho que bebe mucho como símbolo de masculinidad. El consumo de alcohol está vinculado a la codependencia en las relaciones, así como al abuso, tanto verbal como físico. El deterioro en las parejas, ya sean casadas o no, suele deberse a discusiones, problemas financieros, infidelidades o, peor aún, violencia doméstica. El alcoholismo también disminuye el deseo sexual, lo que puede agravar aún más una relación ya de por sí tensa.

El abuso de alcohol altera significativamente la personalidad y, como resultado, puede hacerla irreconocible de la persona que era antes de empezar a beber.

Algunas sugerencias

Nadie puede tomar la decisión de dejar de tomar sino la misma persona. De lo contrario, con toda probabilidad el esfuerzo será infructuoso. El dejar de beber es una decisión personal, comúnmente tomada en momentos de una realización profunda del efecto dominó del consumo de alcohol y de sus consecuencias, en ocasiones trágicas. Si sospechas que tienes problemas con el alcohol y deseas dejar el consumo, estas sugerencias de National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism podrían ayudar:

  • Lleva un diario de tu consumo de alcohol. Durante tres o cuatro semanas, anota cada vez que bebes. Incluye información sobre lo que sucedía antes y después de beber, qué y cuánto bebiste, así como dónde estabas. Compara esto con tu objetivo. Si tienes dificultades para cumplirlo, consúltalo con tu médico u otro profesional de la salud.
  • No guardes alcohol en casa. No tener alcohol en casa puede ayudarte a limitar tu consumo.
  • Presta atención a la presión social. Practica maneras de decir que no con educación. No tienes que beber solo porque otros lo hagan, y no deberías sentirte obligado a aceptar todas las bebidas que te ofrezcan. Aléjate de las personas que te animan a beber.
  • Mantente ocupado. Sal a caminar, practica algún deporte, sal a comer o ve al cine. Cuando estés en casa, busca un nuevo pasatiempo o retoma uno antiguo. Pintar, jugar a juegos de mesa, tocar un instrumento musical, trabajar la madera: estas y otras actividades son excelentes alternativas al alcohol.
  • Busca apoyo. Reducir el consumo de alcohol puede no ser siempre fácil. Hazles saber a tus amigos y familiares que necesitas su apoyo. Tu médico, psicólogo o terapeuta también podrían ofrecerte ayuda.
  • Cuídate de la tentación. Evita las personas y los lugares que te den ganas de beber. Si asocias el consumo de alcohol con ciertos eventos, como días festivos o vacaciones, desarrolla un plan de antemano para lidiar con la situación.
  • Controla tus sentimientos. Cuando estés preocupado, solo o enojado, podrías sentirte tentado a tomar una copa. Intenta cultivar nuevas formas saludables de lidiar con el estrés.
  • Sé persistente. La mayoría de las personas que reducen el consumo de alcohol o lo dejan por completo lo hacen solo después de varios intentos. Probablemente tendrás contratiempos, pero no dejes que te impidan alcanzar tu objetivo a largo plazo. Realmente no hay un punto final, ya que el proceso suele requerir un esfuerzo continuo.
  • Considera alternativas sin alcohol. Cuando socialices con otras personas que beben, considera pedir una cerveza sin alcohol o un cóctel sin alcohol. Puede que disfrutes del sabor lo suficiente como para beberlos incluso en casa.

Conclusión

En resumen, los expertos enfatizan que los riesgos del consumo de alcohol, incluyendo el cáncer y la adicción, superan con creces cualquier beneficio potencial, pequeño o incierto. Si bien existen vínculos psicológicos a corto plazo, e incluso epidemiológicos, con la reducción del riesgo de enfermedades, los efectos positivos son generalmente temporales o inciertos, y los expertos en salud los desaconsejan encarecidamente debido a los daños significativos y acumulativos que el alcohol puede causar a la salud individual y en las relaciones interpersonales, incluyendo las de pareja.

El consumo de alcohol y las relaciones de pareja

Con frecuencia encontramos que el tema del consumo de alcohol por parte de uno o ambos cónyuges surge de manera espontánea y consistente durante las sesiones de terapia, y aún así el o los cónyuges suelen mostrarse aprensivos ante la idea de que pueda existir un problema de dependencia o de uso de alcohol en la relación. En nuestra práctica profesional, hemos notado que las personas tienden a privilegiar el uso del canabis, el uso del alcohol y el uso de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería (lo que personalmente he denomiando como el “big trio”) por encima de su relación de pareja. O sea, de encontrarse en un “catch 22″ donde se vean obligados a escoger entre el “big trio” o su relación de pareja, tienden a escoger el primero. En repetidas ocasiones la afirmación “Qué ella sepa que no voy a dejar de tomar” ha surgido en procesos terapéuticos que hemos conducido, y aún así quien realiza esta afirmación niega que pueda existir algún problema de adicción. Asimismo, en terapia los cónyuges podrían advenir en conocimiento de que sus continuas discusiones comúnmente se dan en un contexto de bebida de alcohol, así como también los episodios de agresiones. Es necesario señalar que en casos de adicciones, los adictos siempre colocan su adicción primero. ¿Por qué esta resistencia y cuáles son las implicaciones de esta situación en el funcionamiento de una relación de pareja? ¿En qué es distinta la adicción al alcohol del resto de las adicciones?

La realidad es que hay quienes afirman que existen aparentes efectos positivos en el consumo de alcohol, que incluyen principalmente reducción temporal del estrés y la ansiedad, mayor sociabilidad y una posible, aunque incierta y debatida, disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas cuando se consume en cantidades leves a moderadas. Algunos académicos de renombre afirman que el alcohol puede mejorar temporalmente el estado de ánimo, y reducir la tensión y la timidez, especialmente en entornos sociales.

El consumo de alcohol es legal en Puerto Rico y los EE. UU. y el hecho innegable es que la mayoría de los estadounidenses lo consume con regularidad. En algunos círculos sociales, incluso, podrían cuestionar al no bebedor por su decisión de no consumir alcohol. Hay incontables anuncios de alcohol en vallas publicitarias, televisión, radio, revistas e internet. Las compañías de bebidas alcohólicas gastan mucho dinero en publicidad, intentando hacer que el beber se perciba como glamuroso y divertido. Con el alcohol tan fácilmente disponible en casi todas las ciudades de Estados Unidos, es fácil olvidar lo dañina y adictiva que es esta práctica. Infortunadamente, quien quiera dejar de beber tiene una tarea difícil por delante debido a la intensa sociabilidad del alcohol y a que éste no necesariamente le requiere al adicto una dosis diaria o continua. El alcohol mata a 2,6 millones de personas en todo el mundo cada año, muchas más muertes que las causadas por las drogas ilegales.

Razones comunes para la falta de conciencia

Las personas con problemas de uso de alcohol pueden no creer que tienen una adicción debido a la negación, un potente mecanismo de defensa que les impide reconocer su problema. Otras razones incluyen el desarrollo de tolerancia funcional, que les permite beber en exceso sin mostrar signos de intoxicación, la creencia de que su problema no es lo suficientemente grave como para ser llamado «adicción» y la idea social errónea de que «consumir en exceso» no es lo mismo que un trastorno por uso de alcohol o una conducta de dependencia. La realidad es que las personas pueden creer que no tienen una «adicción» porque su conducta, tal vez, no se ajusta a los estereotipos del alcoholismo grave. Aún podrían mantener funcionales algunos aspectos de su vida, como el ir a trabajar, lo que ven como una prueba “fehaciente” de que no son realmente adictos. El término «alcohólico funcional» describe a alguien que bebe en exceso, pero que aún puede gestionar sus responsabilidades diarias, lo que puede fomentar una sensación de control y ocultar la naturaleza problemática de su consumo. La falta de percepción del problema como problema reduce significativamente la motivación para buscar ayuda o tratamiento. La negación y la falta de autoconciencia pueden ser increíblemente frustrantes para el cónyuge que presencia la situación, pero no logra persuadir a la persona para que busque ayuda.

El consumo de alcohol y su impacto en la relación de pareja

Por más que en terapia se les trate de explicar, las personas simplemente tienden a no ver la relación entre estas variables. Pero sí la hay. Una razón para esta asociación puede incluir el aumento del estrés en la relación cuando uno de los miembros de la pareja se involucra en un consumo peligroso de alcohol. Debido a que el consumo desmedido de alcohol se asocia con un mayor riesgo de participar en una variedad de comportamientos peligrosos, como conducir en estado de ebriedad, violencia de pareja y consumo de drogas ilícitas, las parejas en relaciones románticas pueden ponerse en riesgo a sí mismas y a su pareja cuando beben en exceso, lo que a su vez puede afectar negativamente el funcionamiento de la relación. Además, la preocupación por las consecuencias negativas del consumo excesivo de alcohol y el bienestar de la relación puede llevar a las parejas diádicas a experimentar intercambios negativos más frecuentes (por ejemplo, discusiones) y afecto negativo hacia el cónyuge. En general, estos resultados negativos asociados con el consumo peligroso de alcohol pueden colocar a las personas que beben en exceso en mayor riesgo de disfunción en la relación.

Además del mayor riesgo de disfunción relacional que genera el consumo de alcohol, los bebedores también pueden ser menos propensos a involucrarse activamente en el mejoramiento de su relación por diversas razones. En primer lugar, los bebedores pueden no valorar tanto la salud o el bienestar de sus relaciones íntimas, porque en realidad valoran más otras cosas. En segundo lugar, las personas que beben en exceso pueden recurrir al alcohol en momentos de estrés o problemas relacionales como forma de lidiar con experiencias desagradables, y así dirigir su atención a medicar el afecto negativo a través la bebida en lugar de trabajar activamente para mejorar su relación. Esta automedicación puede desviar la atención de los problemas experimentados en una relación disfuncional y reducir la motivación para trabajar activamente por mejorarla. Este aumento en el consumo de alcohol puede provocar una mayor frecuencia o intensidad de interacciones negativas como la violencia física y la agresión verbal. Por lo tanto, si bien el consumo excesivo de alcohol puede generar mayores riesgos de problemas de pareja, también puede impedir que las personas participen activamente en el proceso de cambio para resolver los mismos.

Así las cosas, es necesario clarificar que la presencia de cualquier tipo de adicción, incluyendo el uso y abuso del alcohol, imposibilita que se pueda conducir cualquier tipo de procedimiento terapéutico con la pareja. Los problemas de adicción o de posible adicción deben ser resueltos previo a intentar este recurso terapéutico.

Señales de alarma

Si usted y/o su pareja bebe alcohol, estas son algunas de las señales de que su consumo podría estar afectando la relación:

  • Distanciamiento. Usted y/o su pareja no está emocionalmente disponible, se distancia emocionalmente o se distancia de la relación.
  • Agresiones físicas. Las probabilidades son altas de que una persona con problemas de uso de alcohol se torne físicamente agresiva.
  • Aumento en conflictos. La relación experimenta un aumento de conflictos, desacuerdos y peleas.
  • Cambios de la conducta social. Usted y/o su pareja pasa más tiempo en situaciones sociales donde hay alcohol.
  • Disfunciones sexuales. Usted y/o su pareja presenta disfunciones sexuales, tales como problemas de erección, problemas con la excitación, disminución del deseo, insatisfacción con los orgasmos o incapacidad para alcanzarlos.
  • Falta el dinero. La relación experimenta problemas financieros.
  • Cambian las prioridades. Para usted y/o su pareja el alcohol se vuelve más importante que la relación.
  • Cambios en la personalidad. Usted y/o su pareja se convierte en una persona diferente cuando bebe.
  • Deshonestidad. Usted y/o su pareja es deshonesto en cuanto a sus hábitos de consumo de alcohol.
  • Aislamiento. Usted y/o su pareja ha reemplazado ciertas actividades que antes disfrutaba (como compartir en pareja, con amistades o en familia) con el alcohol.

Conclusión

En definitiva, va a ser difícil que un adicto acepte que tiene una adicción, al igual que va a ser difícil que alguien que tiene problemas con el uso y abuso del alcohol muestre intenciones de parar su consumo.  El alcohol daña y/o mata las relaciones románticas al dificultar la comunicación, alterar el estado de ánimo y provocar comportamientos como la negligencia emocional, el aumento de los conflictos y la inestabilidad financiera. El consumo excesivo de alcohol puede hacer que las parejas se sientan desconectadas, ignoradas o inseguras, lo que fomenta la desconfianza, el resentimiento y la ruptura del compromiso y el afecto. Este daño suele ser recíproco, creando un círculo vicioso donde los problemas de pareja y los problemas con el alcohol se agravan mutuamente. La gran mayoría de las consecuencias del consumo de alcohol son negativas, y las relaciones dañadas son una consecuencia común. Cualquier persona que esté lidiando con un trastorno por abuso de alcohol debe buscar ayuda profesional para adquirir las habilidades y herramientas de afrontamiento adecuadas para superar esta adicción. Es fundamental que la pareja responsabilice a su ser querido y lo apoye durante su recuperación sin intentar intervenir ni realizar la labor de terapeuta.

La terapia de parejas inmediatamente después de una infidelidad

Con frecuencia, en los consultorios psicológicos recibimos casos de parejas que acaban de pasar por una situación de infidelidad por parte de uno de sus miembros. Tienden a ir a terapia no teniendo claro el porqué o la finalidad de la ayuda psicológica que solicitan y, en ocasiones, forzando a su pareja a asistir en contra de su voluntad.

¿Por qué ocurre la infidelidad?

Más allá de los motivos científicos y evolutivos que rodean esta situación, las personas son infieles por muchas razones, que varían según el caso, pero principalmente se debe a la falta de amor o conexión emocional, la sensación de abandono, la búsqueda de validación o nuevas experiencias, los roles de género y las expectativas sociales, el aprendizaje vicario, falta de compromiso, falta de apego y de sentido de pertenencia por traumas pasados, o factores externos como el estrés, el alcohol, el uso de sustancias o la presencia de oportunidades fortuitas. Estas últimas son de particular interés porque las oportunidades fortuitas son situaciones inesperadas y casuales, no buscadas directamente, que se presentan de forma repentina y pueden ser aprovechadas para obtener un beneficio o ventaja. Son coyunturas temporales y circunstanciales, que llegan a través de ofertas, sugerencias o solicitudes de terceros, o por sucesos externos, y requieren que la persona reconozca su valor para aceptarlas y sacarles provecho. Los cónyuges, sobre todo aquellos que continúan con estilos de vida propios de la soltería luego de haber entrado en una relación formal de pareja, están más propensos a involucrarse en situaciones que involucran oportunidades fortuitas, como las actividades de socialización sin la presencia de su pareja e interacciones virtuales en redes sociales y aplicaciones de mensajería.

La infidelidad genera un torbellino de emociones, como ira, deseos de venganza y de castigo a la pareja, tristeza, traición y culpa, entre otras. La terapia psicológica brindará un espacio para que ambos miembros de la pareja procesen estas emociones de forma saludable. Aprenderán a expresar sus sentimientos de forma constructiva, así como a escuchar y empatizar con el dolor del otro o de la otra.

¿Está la terapia de pareja indicada inmediatamente después de una infidelidad?

La respuesta es sí y no, pero mayormente no. En términos generales, es muy recomendable buscar terapia inmediatamente después de una infidelidad, ya que cuanto antes se comience un tratamiento, mejor será el resultado potencial. Un terapeuta adiestrado puede brindar un espacio seguro para procesar emociones abrumadoras, ayudar a establecer una comunicación más sana y abordar los problemas subyacentes, fortaleciendo así la posibilidad de sanación, ya sea reconstruyendo la relación o propiciando una separación de forma constructiva.

Sin embargo, no todas las parejas se benefician de la terapia psicológica para parejas inmediatamente después de una infidelidad. La víctima de una infidelidad, siendo distinto para hombres y para mujeres, podría experimentar una variedad de efectos psicológicos y emocionales intensos, como trauma, ansiedad, depresión, ira, vergüenza, culpa y graves problemas de confianza. La pareja traicionada puede experimentar síntomas similares al trastorno de estrés postraumático, como “flashbacks”, pesadillas y dificultad para confiar en los demás, mientras que la pareja infiel puede lidiar con una culpa y una vergüenza abrumadores, pero también, paradójicamente, podría experimentar un rencor sumamente profundo porque, al ser descubierto/a, se vio obligado/a a terminar su «aventura» involuntariamente o a destiempo. Estos efectos pueden ser duraderos y afectar la autoestima, las relaciones futuras y el bienestar emocional en general.

Aunque cada situación es distinta, generalmente, la terapia psicológica para parejas luego de una infidelidad se centra en permitir que la persona infiel exprese sus sentimientos y evalúe lo que sucedía antes de la infidelidad, y el estado en que se encontraba la relación. Esto, por supuesto, no justifica la infidelidad ni invalida los sentimientos de la víctima dado que el hecho innegable es que el contrato marital fue roto y que las relaciones monógamas consisten de la exclusividad sexual entre dos seres humanos.

Sin embargo, para poder progresar, ambos cónyuges necesitan estar en la misma sintonía, necesitan ser capaces de examinar lo que estaba pasando en su relación antes del evento y ser completamente honestos sobre cómo han llegado a este punto. Ambos cónyuges deben poder tomar medidas para acercarse mutuamente y el perdón debe ser una opción inmediata. No importa cuán dolorosa haya sido la situación, ambos cónyuges, deben poder escucharse mutuamente con un espíritu de comprensión. En terapia, surgirá información que podría ser dolorosa y difícil de procesar o entender, pero si los cónyuges no están en la disposición de hacerlo ya sea porque el dolor es muy fuerte o porque el perdón no es una opción inmediata, es preferible que no se involucren de inmediato en un procedimiento terapéutico para parejas ya que podría ser una acción abrasiva que tiene el potencial de actuar de manera contraria a la que se pretende. En casos como estos, la terapia individual podría ser una mejor alternativa. Si alguno de los miembros de la pareja está demasiado abrumado o agitado para participar de manera activa y efectiva en terapia de pareja, las sesiones individuales pueden ser beneficiosas, primero, para procesar sus emociones únicas y, segundo, para ganar conciencia de sí mismo. Una vez que las personas tienen una mejor comprensión de sus emociones, la terapia de pareja puede comenzar a abordar la dinámica de la relación, reconstruir la confianza y trabajar hacia la reconciliación o una separación saludable.

Conclusión

En definitiva, las parejas candidatas a terapia de pareja inmediatamente después de una infidelidad son pocas, y son aquellas que están dispuestas a esforzarse. Son aquellas que asisten a las sesiones incluso si el proceso las agota y las abruma. Son aquellas en las que ambos miembros de la pareja asumen la responsabilidad de ciertos comportamientos y demuestran cambios conductuales activos. Son aquellas en las que los cónyuges trabajan juntos para construir una relación completamente diferente a la que tenían.

La Responsabilidad Sexual: Un Pilar Esencial para Relaciones Sanas

Este artículo explica qué es realmente la responsabilidad sexual y por qué es fundamental para construir relaciones de pareja sanas, maduras y emocionalmente seguras. Aborda cómo se manifiesta en la vida cotidiana, de qué manera las narrativas de género y las creencias culturales influyen en el comportamiento sexual, y cómo la falta de responsabilidad puede derivar en negligencia sexual. También se exploran los efectos emocionales y relacionales de estos patrones, así como estrategias terapéuticas para desarrollar una sexualidad consciente, respetuosa y compartida.

La responsabilidad sexual es un componente esencial para relaciones de pareja sanas, respetuosas y emocionalmente conectadas. No se trata únicamente de protección física o prevención, sino también de un compromiso ético, emocional y relacional que implica cuidado mutuo, comunicación clara y conciencia sobre el impacto de las decisiones sexuales.

A pesar de su importancia, existen múltiples creencias culturales, diferencias de género y mitos que distorsionan su comprensión. Este artículo explora qué significa realmente ser sexualmente responsable, cómo se manifiesta en la vida cotidiana de las parejas y cómo su ausencia puede convertirse en negligencia sexual.

¿Qué es la Responsabilidad Sexual?

La responsabilidad sexual es la capacidad de actuar de manera consciente, respetuosa y ética en el ámbito íntimo. Incluye:

  • Respetar los límites propios y los de la pareja.
  • Comunicar deseos, incomodidades y necesidades.
  • Tomar decisiones informadas sobre salud sexual.
  • Asumir las consecuencias emocionales de las dinámicas íntimas.
  • Contribuir a un ambiente erótico seguro, consensuado y maduro.

Ser responsable sexualmente no es restringir el placer, más bien fortalecerlo mediante conciencia y cuidado.



Ser responsable sexualmente es fortalecer el placer mediante conciencia y cuidado.

Cómo se Manifiesta la Responsabilidad Sexual en las Relaciones

En la práctica, la responsabilidad sexual se expresa mediante acciones concretas, como:

  • Hablar abiertamente sobre preferencias, límites y expectativas.
  • Respetar el consentimiento en todas sus formas.
  • Ser proactivo en el cuidado de la salud sexual.
  • Considerar el impacto emocional del encuentro íntimo.
  • Construir un espacio erótico seguro donde ambos puedan expresarse sin miedo ni juicio.

Cuando está presente, la relación sexual se convierte en un espacio de intimidad, conexión y confianza. Cuando falta, puede surgir confusión, resentimiento, inseguridad y distanciamiento emocional.

Narrativas de Género y Creencias Culturales

Las ideas sobre responsabilidad sexual han sido moldeadas por narrativas culturales y de género que influyen en cómo hombres y mujeres entienden su rol en la intimidad.

En muchos contextos:

  • Los hombres son socializados para priorizar el deseo y minimizar su responsabilidad emocional.
  • Las mujeres suelen recibir el mensaje de que su valor personal está ligado al cuidado del otro, la prudencia o la complacencia.

Estas creencias generan tensiones y desigualdades que dificultan la comunicación sexual auténtica. Además, mitos culturales —como que el hombre “debe saber todo” o que la mujer “debe complacer aun a costa de su propio disfrute”— erosionan la intimidad y obstaculizan el crecimiento sexual de la pareja.

Responsabilidad Sexual vs. Negligencia Sexual

La falta de responsabilidad sexual puede transformarse en negligencia sexual, un fenómeno que deteriora profundamente la relación. La negligencia implica:

  • Ignorar necesidades o límites del otro.
  • Retener o privar a la pareja de actividad sexual.
  • Evitar conversaciones importantes sobre sexualidad.
  • Descuidar la salud sexual propia o de la pareja.
  • Trivializar el impacto emocional del acto sexual.
  • Fallar repetidamente en el cuidado mutuo durante la intimidad.

La negligencia sexual no siempre es intencional: a veces surge del desconocimiento o del miedo a hablar de temas íntimos. Pero sus efectos pueden ser graves, generando resentimiento, distancia y pérdida de deseo.

Recomendaciones Terapéuticas

  • Promover conversaciones abiertas: hablar de sexualidad como un aspecto natural y necesario de la relación.
  • Desarrollar alfabetización sexual: informarse sobre salud sexual, consentimiento y bienestar erótico.
  • Cuestionar narrativas culturales: identificar y reemplazar creencias dañinas sobre roles sexuales.
  • Practicar la empatía sexual: reconocer el impacto emocional de la intimidad y ajustar comportamientos.
  • Buscar terapia de pareja o sexología: profundizar en patrones, heridas y expectativas sexuales.

Conclusión

La responsabilidad sexual es una forma madura de amor, cuidado y conciencia. Va más allá del deseo: implica escuchar, respetar, proteger y construir una intimidad auténtica. Cuando se ejerce de manera equilibrada, fortalece la relación, mejora la comunicación y contribuye al bienestar emocional y sexual de la pareja. Adoptar una conducta sexual responsable es un acto de compromiso con uno mismo y con el otro: una expresión profunda de respeto y conexión.

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El hastío en las relaciones de pareja, ¿qué es y cómo sobrellevarlo?

Cuando el estrés en una relación se vuelve tan crónico que resulta en extremo agotamiento. Cuando empiezas a pensar que todo lo que dice y hace tu pareja es molesto. Cuando tu relación con tu pareja, antes apasionada y amorosa, ahora se siente más como una carga muy pesada. Cuando los fuegos artificiales iniciales se han desvanecido y ya la llama no enciende. Cuando hay un ciclo interminable de desacuerdos y discusiones. Cuando estás emocionalmente tan agotado que hasta las disputas más pequeñas pueden convertirse en confrontaciones acaloradas. Cuando ya no deseas pasar tiempo con tu pareja o si las actividades que alguna vez fueron divertidas ahora te dejan con la sensación de que estás corriendo sin combustible, como un auto sin gasolina que trata de llegar a la siguiente parada de descanso. Si así son las cosas, entonces podrías concluir que el hastío, el tedio, la fatiga o el agotamiento emocional ha llegado a tu relación.

¿Por qué sobreviene el tedio o el hastío en las relaciones?

El hastío, sobre todo cuando aparece durante el noviazgo, podría ser indicativo de una relación que tal vez nunca debió haber comenzado, sin embargo, esto no siempre es contrario a estar enamorado. Los cónyuges podrían estar muy enamorados y al mismo tiempo poseer características de personalidad mutuamente excluyentes, lo que a la corta o a la larga conducirá al hastío en la relación. En la mayoría de los casos el hastío se refiere a un marcado deterioro en la relación o que la relación ha alcanzado la etapa de madurez arrastrando déficits de consideración: por ejemplo, con frecuencia los terapeutas vemos casos de parejas con una vida sexual raquítica, que trabajan todo el día juntos en negocios familiares y luego llegan a sus casas sin darse la oportunidad de tener tiempo a solas de forma individual, de cónyuges que duermen con sus hijos en el lecho matrimonial o que nunca, desde que se convirtieron en padres y madres, han tenido una cita romántica a solas. Es incierto saber cuándo el fenómeno del hastío va a llegar, pero muchos conocedores del tema están convencidos de que tarde o temprano éste alcanzará a todas las relaciones de pareja. Experimentar el hastío en una relación no significa necesariamente que ésta deba llegar a su fin. Cuando dos personas están comprometidas entre sí, existen varios métodos que pueden utilizar que ayudan a devolverle vida a su relación.

El comienzo de una relación romántica típica suele estar lleno de acontecimientos maravillosos y recuerdos encantadores. Sin embargo, muchas razones pueden hacer que una relación aparentemente perfecta se torne tóxica y poco saludable. A medida que pasa el tiempo, muchas relaciones se convierten en emocionalmente agotadoras. El «agotamiento emocional» en una relación describe un estado en el que un cónyuge gasta una cantidad significativa de energía mental y emocional, a menudo debido a estrés prolongado, ansiedad o experiencias emocionales negativas. Esto conduce al hastío y la infelicidad, ya que se agotan los recursos personales necesarios para afrontar la situación. Superar esto requiere apoyo, cuidado personal y cultivar experiencias emocionales positivas.

Aspectos a considerar

Considera si estás experimentando algunas de las siguientes situaciones:

  • Irritabilidad. Este puede ser el signo más importante del hastío. Piensa en esto como el punto de quiebre cuando empiezas a pensar que todo lo que tu pareja dice y hace es molesto.
  • Discusiones continuas. Es cuando de repente encuentras que prácticamente no tienes nada en común con tu pareja o que no hay nada en lo que puedan estar de acuerdo.
  • Cese de la comunicación. Sin duda, es una señal fuerte de hastío si no expresas tus sentimientos y dejas de comunicar lo que piensas, y esperas que tu pareja lo descubra por sí solo.
  • Hablar mal de tu pareja. Aquí es cuando empiezas a hablar mal de tu pareja con cualquiera que te escuche. Es particularmente importante tener esto en cuenta si no es algo que hagas habitualmente.
  • Sentirte desconectado de su pareja. Una persona que experimenta hastío en una relación puede comenzar a sentirse desconectada emocionalmente de su pareja. Las actividades mutuas que solían disfrutar juntos de repente se vuelven aburridas, irritantes o estresantes.
  • Desinterés en tener relaciones sexuales con tu pareja. Para muchas parejas, el sexo es una parte importante de su relación. Cuando una persona pierde interés en la intimidad sexual con su pareja, su comportamiento podría ser indicativo de un problema mayor. Por supuesto, la frecuencia de las relaciones sexuales en una relación depende de varios factores, incluidas las diferencias en libidos y horarios. Sin embargo, cuando una persona se da cuenta de que evita el sexo o siente repulsión por su pareja, puede estar al borde del hastío.
  • Sentirte más negativo o cínico con respecto a tu pareja. Cuando comienza el hastío o el tedio en la relación, uno puede encontrarse anticipando lo peor de la pareja y verlo desde una perspectiva negativa.
  • Temer pasar tiempo con tu pareja. Si una persona se agita ante la idea de pasar tiempo con su pareja, esto es un signo reconocible de hastío en la relación.
  • Distraerse fácilmente durante las interacciones con la pareja. Uno de los signos distintivos del hastío es distraerse con facilidad mientras se está en compañía de la pareja. En este punto alguien puede notar que ya no está interesado en lo que dice su pareja o que se desconecta por completo durante las conversaciones.
  • La relación genera más estrés que apoyo. Cuando la relación comienza a sentirse más estresante que solidaria, esto puede ser una señal de que la relación está en problemas.
  • Fantasear con la idea de salir de la relación. Cuando una persona comienza a soñar despierta con terminar su relación o buscar una «salida» fácil, obviamente hay motivos de preocupación. Una persona puede descubrir que ya no tiene la energía para trabajar su relación y, por lo tanto, es posible que encuentre alivio con la idea de irse o salir de ella.
  • El humor abandona la relación. La risa, el humor y la diversión son fundamentales en las relaciones de pareja; contribuyen al bienestar mental de las personas y promueven una relación más íntima. Las parejas que ya no disfrutan del humor entre ellas pueden correr el riesgo de agotarse, ya que pueden chocar con una frecuencia mayor que la que crean vínculos.
  • Agotamiento emocional. Cuando una persona llega al hastío, está más que agotada. En este punto ya los cónyuges han invertido gran cantidad de tiempo discutiendo, preocupándose e invirtiendo energía en reparar la relación. Dedicar tanto esfuerzo sin obtener resultados puede resultar difícil. Estar agotado emocionalmente puede esencialmente drenar cualquier esperanza de reparación de una relación.
  • Atracción por otras personas. Cuando alguien comienza a sentir atracción por los demás y permite que esto interfiera con su relación, esto puede ser un síntoma de hastío.

Recomendaciones

Aquí hay quince recomendaciones que, como terapeuta de parejas, he encontrado que pueden ayudar en situaciones de hastío en la relación:

  • Recuerda los buenos momentos. Tu situación actual podría condicionarte a resentir a tu pareja, a ti mismo o a la relación. Sin embargo, si recuerdas y ves cómo comenzaron tú y su pareja, es posible que puedan recrear una relación amorosa similar a sus inicios.
  • Sé curiosa. Es poco probable que la persona con la que estás ahora sea la misma que conociste en los inicios de la relación. Volver a sentir curiosidad el uno por el otro y hacer preguntas nuevas, o sea, volver a conocerse íntimamente, tiene el potencial no sólo de acercarlos emocionalmente, sino también de ayudarlos a descubrir por qué sus mecanismos para lidiar con los vaivenes de la relación se vieron tan afectados al punto de llegar al agotamiento crónico.
  • Presta atención a la conexión. Vuelve a hacer del tiempo de calidad con tu pareja una prioridad y, cuando estén juntos, intenta estar mentalmente presente para que la conexión y la intimidad puedan volver a crecer.
  • Limita el pasar demasiado tiempo juntos. En una relación, querer pasar tiempo con tu pareja es natural. Después de todo, pasar tiempo de calidad con la pareja es una de las mejores maneras de fortalecer el vínculo y viabilizar la conexión. Sin embargo, pasar demasiado tiempo con tu pareja puede tener el efecto contrario. Puede provocar sentimientos de poca estimulación, asfixia, resentimiento y aburrimiento.
  • Sé honesto acerca de tus necesidades. Expresar las necesidades emocionales y físicas en una relación es fundamental. Ser honesto acerca de cómo te sientes y cuáles son tus expectativas permitirá generar confianza y fomentar la comunicación franca. Si bien puede ser más fácil pasar por alto las emociones no deseadas, compartirlas con tu pareja puede ayudar a garantizar que no haya «rencor» entre ustedes que eventualmente pueda afectar tu relación.
  • Reserven tiempo para estar juntos. Una persona puede desconectarse fácilmente de su pareja cuando no hace de su relación una prioridad. Antes de renunciar a tu relación, intenta comprometerte a pasar más tiempo con tu pareja a solas. Intenta planificar citas nocturnas, hacer compras juntos o dedicar tiempo al día para simplemente besarse y reconectar.
  • Aprendan el lenguaje del amor mutuo. Las parejas que tienen diferentes lenguajes del amor pueden tener dificultades en lo que respecta a una comunicación eficaz. Comprender el lenguaje del amor de cada uno puede ayudar a restablecer la conexión en la pareja.
  • Tómate un descanso. A veces, tomarse un descanso el uno del otro puede resultar beneficioso. Pasar demasiado tiempo con una pareja puede hacer que una persona se sienta claustrofóbica dentro de una relación. Para algunos, la independencia es una parte crucial de su identidad propia y puede perderse fácilmente en una relación romántica asfixiante. Permitirse un tiempo personal para la autorreflexión y la relajación puede ayudarles a rejuvenecer la energía emocional perdida.
  • Muestra gratitud. Concentrarse sólo en los aspectos negativos de una relación no es saludable. Cuando alguien adquiere el hábito de hacerlo, puede enfocarse demasiado en cuestiones y problemas triviales. Podría ser constructivo restructurar tu perspectiva hacia una que celebre los aspectos positivos a medida que estos surjan. Expresar gratitud por las pequeñas cosas positivas que hace tu pareja puede ayudarte a ver que, después de todo, tu relación vale la pena.
  • Dale a tu pareja el beneficio de la duda. Asumir siempre que las acciones y palabras de tu pareja tienen la intención de dañarte solo conducirá a una mayor angustia. Recuerda las cosas buenas que él o ella ha hecho por ti y por la relación.
  • Deja de lado las críticas. No es necesario que le digas el 99 porciento de las cosas críticas que quieres decirle a tu pareja. Ya las has dicho alguna vez. No hará nada para mejorar tu relación, incluso en casos donde tienes toda la razón.
  • Busca otras amistades y actividades extracurriculares. En lugar de cargar a tu cónyuge con la tarea de satisfacer todas sus necesidades, trata de expandir tu red de apoyo y de intereses externos a la relación; practica algún deporte, encuentra algún pasatiempo. Asimismo, dale a tu pareja espacio para tener amistades externas.
  • Practica el autocuidado. El agotamiento afecta todos los aspectos de tu vida, no sólo tu relación. El estrés crónico puede hacer que te sientas completamente agotado y derrotado. Por esta razón, practicar el autocuidado es sumamente importante. Prioriza mantener una rutina saludable de sueño, ejercicio y dieta para limitar los factores estresantes excesivos. El cuidado personal no es egoísmo; es una responsabilidad que te debes a ti mismo. Esto te permitirá ser tu mejor yo y, como consecuencia, un mejor cónyuge.
  • Asistan a terapia. La terapia de pareja puede ayudarlos a mejorar la comunicación, a reconectarse y a reconocer los valores compartidos. No debes esperar hasta que tu relación esté en serios problemas para buscar ayuda. La terapia de pareja puede ser beneficiosa, pero es mucho más efectiva cuando se implementa en las primeras etapas del conflicto.
  • Cuándo terminar la relación. Lamentablemente, algunas relaciones no están destinadas a resistir el paso del tiempo. Cuando las parejas se dan cuenta de que están atrapadas en un ciclo interminable de discusiones y agotamiento, puede que sea el momento de separarse amistosamente. Ciertas diferencias no siempre pueden pasarse por alto, y si la relación te causa angustia e infelicidad, podrías considerar cortar los lazos. Las relaciones tóxicas a menudo conducen a una mayor agitación emocional, por lo que a veces seguir adelante por caminos distintos es la única opción saludable.

Conclusión

El hastío no aparece de la noche a la mañana. Ocurre como resultado de períodos prolongados de estrés emocional y tensión dentro de una relación. Una persona puede notar que todo esto comienza por temer pasar tiempo o interactuar con su pareja a solas, seguido por buscar cualquier excusa para evitar tener que compartir momentos íntimos con ésta. Con el tiempo, esta culminación de la infelicidad puede hacer que una persona colapse y pierda la energía para mantener la armonía en su relación. Por lo tanto, el hastío en una relación puede parecer debilitante en ocasiones y puede tener un impacto grave en las personas que participan en la relación. Es importante reconocer los signos del hastío en las relaciones y abordarlos responsablemente lo antes posible.

Las relaciones de pareja sin actividad sexual, ¿qué son y cómo sobrellevarlas?

Las parejas pueden dejar de tener sexo por la elección de uno o ambos cónyuges o debido a circunstancias ajenas a su control, como por ejemplo, la distancia física o alguna condición de salud. No es ningún secreto que las relaciones de pareja tienden a perder lustre con el tiempo. Uno o ambos miembros de la pareja pueden tener un deseo sexual bajo y optar por no tener relaciones sexuales con mucha frecuencia o incluso no tenerlas. Otras veces la vida se interpone en el camino: la actividad sexual de una pareja puede verse interrumpida por un embarazo o un nuevo bebé, una carga de trabajo exigente, problemas de salud, orientaciones sexuales mixtas, falta de atracción física, falta de amor o deseo, incompatibilidad en preferencias sexuales, o envejecimiento en general.

Ante esta situación, ¿qué dicen los números? En un estudio publicado en 2018 en Archives of Sexual Behavior, los investigadores encuestaron a casi 18,000 adultos estadounidenses y descubrieron que poco más del 15 porciento de las personas casadas no había tenido relaciones sexuales el año anterior. Es más, el 13,5 porciento no las había tenido en cinco años. Esas cifras tienden a aumentar a medida que la gente envejece. Otro estudio publicado en mayo de 2019 en el Journal of Gerontology encuestó a 1,900 adultos casados de entre 57 y 85 años y encontró que el 40 porciento no había tenido relaciones sexuales el año anterior. Pero estos números, inclusive, pueden que estén lejos de la realidad. A menudo es tabú hablar de sexo o vergonzoso admitir ante los demás que uno está en una relación sin actividad sexual. En mi práctica como psicólogo, de las parejas con las que trabajo en terapia, alrededor del 50 porciento está en relaciones sin actividad sexual.

Ser negligente con las necesidades sexuales de tu pareja puede constituir abuso.

La intimidad sexual es necesaria en toda relación de pareja romántica. El sexo es una necesidad humana. El sexo y la pasión sexual son los elementos principales que determinan la diferencia entre una pareja romántica y una pareja de meros compañeros. Existe una responsabilidad sexual en la relación. Ser negligente con las necesidades sexuales de tu pareja puede constituir abuso. De hecho, el sexo es una de las principales razones por la que las personas eligen tener una relación de pareja. Tener intimidad sexual en una relación es bueno para el vínculo emocional y excelente para la salud y el bienestar físico y psicológico. Dado que el sexo es una forma de actividad física, puede quemar alrededor de 150 calorías por hora. Por lo tanto, una vida sexual saludable puede tener beneficios protectores para el corazón. Un estudio publicado en julio de 2019 en The American Journal of Medicine encontró que los sobrevivientes de ataques cardíacos que tenían relaciones sexuales más de una vez a la semana tenían un 27 porciento menos de probabilidades de morir durante las siguientes dos décadas en comparación con aquellos que no tuvieron relaciones sexuales en absoluto. Investigaciones anteriores demostraron que tener relaciones sexuales dos veces por semana se asociaba con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en los hombres. La oxitocina, las endorfinas y la dopamina liberadas durante las relaciones sexuales también pueden ayudar a aliviar el estrés y promover un mejor sueño.

Igualmente importante que los beneficios físicos de la intimidad y la gratificación sexual es la recompensa psicológica y emocional. El sexo sano y satisfactorio ayuda a forjar un fuerte vínculo emocional en una relación. Y los beneficios de esa cercanía van mucho más allá del dormitorio. Saber que eres deseado y aceptado te ayuda a sentirte bonita/o, atractiva/o, valioso, seguro de ti y aumenta tu sensación general de bienestar. Por otro lado, el sexo no es sólo una cuestión de “conectarse” con otro cuerpo sino de conectarse y comunicarse con el cuerpo y el alma de otra persona.

El sexo sano y satisfactorio tampoco siempre se trata de una penetración o un orgasmo. La gente pasa por alto el aspecto placentero del sexo. Hay una satisfacción que proviene de sesiones ténues en las que puedes simplemente tocar y explorar. Tener ese tipo de variabilidad y cambiar la rutina es una parte importante del sexo satisfactorio.

A pesar de esto, muchas parejas eligen no tener sexo en sus relaciones de pareja. Veamos algunas de las razones. Comenzamos por definir eso de “pareja sin actividad sexual”. Si bien no existe una definición científica de una relación de pareja «sin actividad sexual» dado que la definición de sexualidad es una sumamente abarcadora, generalmente se considera que esto ocurre cuando una pareja no ha tenido intimidad sexual durante al menos seis meses. Algunos teorizantes afirman que luego de ocho meses de una pareja haber escogido voluntariamente no tener actividad sexual, le será prácticamente imposible reincorporar esta práctica en la relación.

Falta de conexión emocional, impulsos sexuales desiguales, resentimiento, infidelidad, una relación tóxica, niveles elevados de estrés, miedo al embarazo, baja autoestima, depresión, ansiedad, preocupaciones, trauma sexual, disfunción sexual, falta de alegría y placer, egoísmo por parte de uno de los cónyuges, la eyaculación prematura y la falta de variedad pueden provocar inapetencia sexual o aburrimiento entre las sábanas, y todo ello influye en una disminución del deseo sexual.

¿Qué se puede hacer?

  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, lo primero que debes preguntarte es: ¿están tú y tu pareja contentos con no tener relaciones sexuales? Si la contestación es “no”, entonces lee los siguientes apartados.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, los expertos enfatizan la importancia de una comunicación honesta. Muy a menudo, puede surgir presión cuando una pareja se siente incomprendida sobre lo que le ha llevado a experimentar una disminución en el deseo sexual.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, es importante explorar lo que tu deseo sexual (o la falta de él) dice sobre tu salud física. A veces puede ser necesaria una visita a tu médico para un examen físico. Por supuesto, tienes derecho a decidir si quieres tener relaciones sexuales o no, pero te debes a ti mismo y a tu pareja explorar las razones por las que te sientes así, ya que tener una vida sexual saludable tiene muchos beneficios en lo personal y en el contexto de una relación.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, explora más y experimenta con sexo saludable. Siempre que las elecciones sexuales sean consensuadas por ambas partes y no impliquen abuso ni angustia, explorar nuevos territorios también puede ser emocionante y liberador.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, recuerda que la autoestimulación y la masturbación brindan retroalimentación importante. Saber qué te provoca sexualmente te ayudará a guiar a tu pareja a hacer lo mismo: fantasías, juguetes, películas eróticas, entorno físico, juegos previos, etc.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, siempre se recomienda la terapia de pareja o una visita a un sexólogo si uno o ambos miembros de la pareja no están contentos con el sexo en su relación y no se han sentido exitosos en sus esfuerzos por superar la situación hasta el momento. Cuanto antes busques ayuda, más fácil será abordar y resolver los problemas.
  • Si estás en una relación sin sexo y quieres que esto cambie, es importante comenzar por confrontarte a ti mismo/a acerca de cuál es tu verdadera orientación sexual o identidad de género, y cuál percibes es la de tu pareja, si tu pareja todavía te atrae, si todavía sientes pasión por él o por ella, si realmente te sientes enamorado de él o de ella o si lo que sientes es otro tipo de amor, si posees realmente la disposición de trabajar en la situación y si esperas que la situación cambie en el futuro. Luego de realizar este ejercicio instrospectivo, sincérate con tu pareja y vean a dónde el camino les conduce.
  • Si estás en una relación sin sexo y NO quieres que esto cambie, es momento de renegociar los términos de tu relación. Existen múltiples razones por las cuales muchas personas permanecen en relaciones de pareja con ausencia de actividad sexual. Es importante de que te asegures que tu pareja está en tu misma sintonía. De lo contrario, esta última tendrá unas expectativas irreales de la relación que podrían ser detonantes de múltiples conflictos. La decisión de no tener sexo en la relación no puede ser tomada de forma unilateral. No estás obligado/a a tener sexo con tu pareja, pero si tomas esta decisión, se hace necesario que se lo informes claramente, sin ambages o tapujos, así le darás la oportunidad de consentir o no en algo que podría tener repercusiones serías en su salud física y emocional.

Conclusión

Infortunadamente, el sexo en la relación no es un hecho garantizado. Es un acto mutuamente acordado que realiza una pareja para sentir placer y conexión. Cuando hay una razón física detrás de la falta de relaciones sexuales, como un problema de salud, y ambos cónyuges han acordado que, como resultado, están bien con su ritmo de actividad sexual, pueden ser felices. Después de todo, hay otras formas en que las parejas pueden tener intimidad física, como abrazarse, besarse, tomarse de la mano y frotarse la espalda, por nombrar algunas. La buena salud sexual es mucho más que practicar sexo coital o poder tener una erección. La salud sexual se trata de cómo te ves a ti mismo como un ser sexual, tu capacidad para abrazar y disfrutar tu sexualidad y tu sentido de ser verdaderamente dueño de tus acciones y elecciones sexuales. Hay muchas maneras de ser sexual en una relación sin llegar a realizar un acto de penetración. Habla con tu terapeuta. Podría ayudar.

Las relaciones de sexualidad mixta, ¿qué son y cómo sobrellevarlas?

Existen relaciones de pareja consideradas heterosexuales donde uno de los cónyuges es homosexual o bisexual. En ocasiones esta situación es del conocimiento del cónyuge heterosexual, en otras no, mientras que en una cantidad significativa de los casos existen sospechas.

Preste atención a estos comentarios producto de sesiones de terapia:

En mi caso, estuve casado con una mujer durante 16 años antes de darme cuenta de que era bisexual. Todavía estamos casados y ella sabía que yo era bisexual antes que yo. Entonces en mi caso ya estaba en una relación hetero cuando me di cuenta de mi sexualidad.
No me di cuenta completamente de que era bisexual hasta que llevé varios años de relación con mi esposo. Las chicas lindas me ponen muy nerviosa porque nunca tuve la oportunidad de tener experiencia coqueteando con mujeres.
No acepté mi bisexualidad hasta los veintitantos y ya llevaba algunos años en una relación con un hombre. Lo que, por supuesto, me generó muchas dudas y sentimientos encontrados durante muchos años más.
¡Me identifico con el hecho de sentirme inadecuado! Soy lo suficientemente bueno para una mujer, pero no para un hombre. Luego me digo cosas como ‘una relación hetero hace que tener hijos sea más fácil’ y ‘salir con hombres de vez en cuando funciona bastante bien, así que no es necesario buscar más’.
Soy bi, pero si empiezas a desglosarlo hasta el meollo de la cuestión, probablemente me describirían como un homosexual heteroromántico.
Negué ser gay hasta hace poco porque en mi niñez me enseñaron que era vergonzoso ser gay. Sentí que estar con una mujer siempre fue una opción más válida en mi mente. Estoy deshaciendo todas esas creencias, pero eso es después de haber estado en una relación amorosa con una mujer durante los últimos seis años.
Soy un hombre bisexual, me gustan las mujeres masculinas, los hombres afeminados y las personas no binarias. Básicamente, cualquiera que desafíe las normas de género (según mi psicóloga). También vivo en un área muy rural y hay muchas más mujeres de mi tipo que hombres de mi tipo.

¿Por qué ocurren situaciones como éstas?

Para muchos, estar en una relación heterosexual es equivalente a alejarse del estigma, la vergüenza y el sufrimiento, es estar más cercano al paradigma de la ‘normalidad’, el cual inherentemente conlleva privilegios, como tener una familia, sentirse seguro caminando por la calle de la mano de la pareja y no tener dificultades con presentársela a otras personas. Otras personas gays o bisexuales entran en relaciones heterosexuales por razones religiosas, por guardar las apariencias, por presiones familiares, por problemas de autoaceptación o por la ignorancia o confusión referente a la propia orientación sexual.

Las parejas de sexualidad mixta o de orientación sexual mixta se han definido como cualquier pareja casada heterosexualmente en donde uno de los cónyuges experimenta una atracción significativa hacia personas de el mismo sexo. En tales parejas, el cónyuge de minoría sexual puede o no identificarse como lesbiana, gay o bisexual en su orientación, mientras que el otro cónyuge probablemente se identifica como heterosexual. Es imposible determinar la tasa exacta de la prevalencia de esta situación en Puerto Rico, sin embargo, se estima que en Estados Unidos en la actualidad un aproximado de 2 millones de personas lesbianas, gays o bisexuales estuvieron casadas en relaciones heterosexuales en el pasado. De esta cifra, un 42% de los hombres autoidentificados como homosexuales y bisexuales informaron haber estado casados heterosexualmente en algún momento. Otro estudio reciente sobre sexualidad entre los adultos encontró que actualmente el 0,4% de los hombres casados, el 0,5% de los hombres que cohabitan y el 1,5% de los hombres que han estado casados, todos en relaciones consideradas heterosexuales, se identificaron como bisexuales o gays. Entre las mujeres del mismo estudio, el 2,1% de las casadas, el 6,2% de las que cohabitan y el 3,8% de las mujeres que estuvieron casadas, todas en relaciones consideradas heterosexuales, se identificaron como bisexuales o lesbianas. En conjunto, los datos disponibles sugieren que hay un número considerable de parejas de sexualidad mixta en la población adulta de Estados Unidos.

Las parejas de sexualidad mixta enfrentan desafíos únicos, que incluyen el navegar o explorar su identidad sexual dentro de la relación, posible actividad sexual extramatrimonial y cómo lidiar con la presión negativa de la familia y las personas externas. Es comprensible que estos desafíos puedan, en última instancia, afectar la relación.

En general, la investigación científica disponible sugiere que la mayoría de las parejas de sexualidad mixta experimenta una baja satisfacción en la relación y, en última instancia, no logran mantenerla a largo plazo. A las parejas que han podido permanecer juntas luego de haber habido una admisión o confesión por parte de uno de los cónyuges de su atracción hacia personas de su mismo sexo se les denomina como «parejas resilientes». Estas parejas resilientes a menudo informan que tienen una relación muy satisfactoria y estable y sus niveles de satisfacción y estabilidad en la relación son similares a las de los de los matrimonios heterosexuales en general.

Factores protectores relacionados con las parejas resilientes

Ciertas variables pueden ser fundamentales para ayudar a las parejas a mantener su relación estable bajo estas circunstancias. Algunos de estos factores son similares a los que se presentan entre las parejas exitosas en general, independientemente de la orientación sexual del cónyuge: comunicación de buena calidad, cohesión y el compromiso con la relación. Por ejemplo, múltiples estudios científicos han sugerido que las parejas de sexualidad mixta que deciden mantener su relación comúnmente eligen hacerlo porque aman y están fuertemente comprometidas con su cónyuge y su familia. Otro factor que se ha identificado como útil es la capacidad de la pareja para ser flexible y renegociar las reglas, significados y expectativas de su relación.

Sin embargo, los factores que aparecen a continuación son fuertemente relevantes si se desea sobrellevar con éxito los desafíos que representan las relaciones de sexualidad mixta:

El perdón.  En cualquier relación el perdón puede desempeñar un papel importante para ayudar a las parejas a superar los dolores y dificultades que inevitablemente surgirán. El perdón en las relaciones de pareja se ha estudiado ampliamente y se ha descubierto que está asociado con una serie de factores. Por ejemplo, el perdón es un predictor de satisfacción y adaptación conyugal. Teniendo en cuenta los desafíos únicos que enfrentan las parejas de sexualidad mixta, es posible que los mecanismos de reparación, como el perdón, desempeñen un papel central en estas relaciones. Por ejemplo, luego de surgir una confesión por parte de uno de los cónyuges de atracción hacia personas de su mismo sexo, puede haber sentimientos de engaño, traición o violación de la confianza, y es posible que ambos cónyuges deban pasar por una etapa de autoexploración de las emociones antes de poder tomar decisiones con respecto a seguir adelante.

Valores maritales.  Otro factor que podría contribuir a la calidad de la relación en casos de sexualidad mixta son los valores maritales, en particular, el grado en que cada cónyuge tiene una orientación individualista versus colectivista. Las características de una relación con orientación individualista son: (a) el individuo –no la pareja– es la unidad principal y el foco de la relación, (b) la autorrealización del individuo es el objetivo de la relación y la forma en que las relaciones mejoran, (c) se enfatiza el compromiso y el acuerdo mutuo, y (d) recursos como la terapia psicológica se utilizan con frecuencia para restaurar la relación cuando hay dificultades. En contraste, una relación colectivista se distingue por: (a) la relación en sí misma se considera la prioridad, (b) se espera el sacrificio individual por el bien de la relación, (c) el compromiso mutuo y las decisiones ‘democráticas’ son de importancia clave, y (d) los recursos espirituales –o religiosos– se utilizan a menudo para superar las dificultades maritales.

Dicho de otra manera, en la perspectiva individualista, el bienestar y la satisfacción de cada cónyuge es la prioridad, mientras que en las relaciones colectivistas los intereses individuales de los cónyuges son secundarios a los intereses de la relación en su conjunto. En las relaciones colectivistas los individuos están dispuestos a sacrificar sus propias necesidades, expectativas y deseos personales por el bien de la relación. Es de destacar que aquellos cónyuges que tienen valores colectivistas tienen niveles más altos de compromiso, disposición al sacrificio y ajuste positivo de la relación. Así las cosas, el grado de «disposición al sacrificio» tiene un efecto positivo en una relación de sexualidad mixta.

Compromiso.  Comúnmente se entiende que una de las piedras angulares de cualquier relación íntima es el compromiso. Se ha definido el compromiso relacional como «el grado en que un individuo trabaja y experimenta una orientación a largo plazo hacia una relación, incluido el deseo de mantener la misma para bien o para mal». La relación entre compromiso y satisfacción en la relación parece ser similar para las parejas de sexualidad mixta, ya que el primero, como predictor de la calidad de la relación, es un factor importante para mantener la estabilidad de la misma.

Conclusión

Una relación de sexualidad mixta es aquella en el que uno de los cónyuges es heterosexual mientras que el otro cónyuge del sexo opuesto se siente atraído por personas de su mismo sexo. La historia ha visto muchas relaciones de este tipo terminar en mucho dolor y confusión, especialmente si hay niños y niñas involucrados. Dado su potencial destructivo, las relaciones de sexualidad mixta rara vez se consideran una opción para quienes que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo. Como psicólogo de parejas, he visto muchos de estos casos a través de los años. Muchas relaciones se han disuelto porque uno de los cónyuges no fue franco y honesto con el otro acerca de su sexualidad. Cuando se rompe la confianza, muchas veces es imposible restablecer una buena comunicación. Este tipo de relación tal vez no será adecuado para muchos, pero puede que lo sea para algunos. Una orientación no heterosexual dentro de una relación considerada heterosexual puede hacer que las cosas sean algo más desafiantes, sin embargo, siempre y cuando el individuo atraído por el mismo sexo sea honesto, y realmente ame y esté comprometido con su pareja del sexo opuesto, y ninguno espere que el matrimonio sea una especie de ‘solución milagrosa’, tal vez tengan una oportunidad.