No la conozco todavía… pero si ella me pudiera ver ahora, me gustaría que supiera que la amo.

No la conozco todavía… pero si ella me pudiera ver ahora, me gustaría que supiera que la amo.

En esta historia yo soy el poeta y tu eres la poesía.

Conviértete en el líder de tu vida. Guíate a donde deseas estar. Respira vida en tus ambiciones, deseos, metas y relaciones.

En el matrimonio, cada cónyuge tiene que ser un alentador en lugar de crítico; indulgente en lugar de coleccionista de dolores; facilitador en lugar de reformador.

Las relaciones nunca te lo proveen todo. Te proveen algunas cosas. Tomas todas las cosas que deseas de una persona –química sexual, por ejemplo, o buena conversación, o apoyo financiero, o compatibilidad intelectual, o amabilidad, o lealtad– y sólo tienes la oportunidad de escoger tres de ellas. El resto las tienes que buscar en otro lugar. Sólo en las películas podrás encontrar alguien que te dé todas esas cosas. Pero ésta no es una película. En el mundo real, tienes que identificar con cuáles tres características deseas vivir el resto de tu vida, y luego las buscas en otra persona. Esa es la vida real. ¿No ves que es una trampa? Si continúas tratando de encontrarlo todo, terminarás sin nada.

Entiende la naturaleza y la influencia de repetir patrones, desde las experiencias de la niñez o, incluso, vidas pasadas. Sin ese entendimiento, los patrones tienden a repetirse, dañando sin necesidad la relación.

Tal vez, deseo demasiado. Tal vez, sueño demasiado o, tal vez, amo demasiado para darme por vencido contigo.

Un minuto de reconciliación vale más que toda una vida de amistad.

Soñé contigo anoche. El champagne no contenía alcohol. Tú no lo notaste, y aún así te reíste de mis bromas.
