La calidad de las relaciones y su impacto en la salud de los hombres

Un estudio publicado en el Journal of Epidemilogy & Community Health, y llevado a cabo por Ian Bennett-Britton, Alison Teyhan, John Macleod, Naveed Sattar, George Davey Smith y Yoav Ben-Shlomo, sugiere que la calidad de las relaciones de pareja tienen un efecto positivo en la salud de los hombres, y que, por lo tanto, los hombres más saludables tienden a estar en relaciones más felices.  Esta investigación midió los altibajos en las relaciones durante un período aproximado de seis años, y los comparó con la salud cardiovascular de los casi 2,000 participantes. Los hombres que informaron que sus relaciones habían mejorado con los años poseían unos niveles más bajos del colesterol malo –LDL– comparado con aquellos que indicaban estar en malas relaciones, quienes observaron tener unos niveles de presión sanguínea más altos.  Todavía hay mucho por conocer acerca del vínculo entre la calidad de las relaciones y la salud cardiovascular, pero esta investigación muestra evidencia de que trabajar para mejorar las primeras tiene un efecto positivo en la última.

Las mujeres y cómo seleccionan una pareja

A pesar de que existe evidencia científica de que las personas, en promedio, tienden a elegir parejas que se asemejan físicamente a sus padres y/o madres, un estudio reciente publicado en la revista Evolution and Human Behavior, encontró que las mujeres tienden a escoger parejas que muestran cierto parecido físico con sus hermanos. A pesar de que esta investigación fue conducida con mujeres, la investigadora, Tamsin K. Saxton, de Northumbria University, entiende que la misma tendencia le aplica a los hombres. Dice Saxton que ‘El foco de nuestra investigación es entender cómo las personas eligen a sus parejas y cómo difieren en preferencias y elecciones. Predijimos que el parecido con el hermano –en el caso de las mujeres– podría ser un factor que contribuía en la selección de la pareja, y el presente estudio probó que en efecto existe esa influencia. Creo que un punto importante es que no puedes pretender elegir a una pareja simplemente porque se parezca a tu hermano, de hecho, no todas las mujeres tienen parejas que se parecen a sus hermanos. Existen muchas relaciones donde las parejas de las mujeres no lucen como sus hermanos, y eso también es enteramente consistente con lo que encontramos en esta investigación’.

Las señales de interés sexual en hombres y mujeres

Una investigación del Departamento de Psicología de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, publicado en la revista Evolutionary Psychology, descubrió que tanto hombres como mujeres heterosexuales malinterpretan las ‘señales’ o ‘pistas’ del sexo opuesto durante las interacciones interpersonales. Esto se puede notar, por ejemplo, en una charla entre un hombre y una mujer donde esta última se interesa en el tema de conversación, sonríe y se muestra amable. Los hombres tenderán a creer que la mujer está mostrando interés sexual. De forma contraria ocurre en el caso de las mujeres. Cuando un hombre se siente sexualmente atraído por una mujer, le demuestra diversas señales, pero ella comúnmente pensará que él está sólo tratando de ser amable. Según Mons Bendixen, autor del estudio, esta actitud de los hombres de malinterpretar las señales que envían las mujeres, es debido a que –desde una perspectiva evolutiva– la aptitud reproductiva de estos, es decir, la cantidad de descendencia que produzcan, dependerá de la cantidad de mujeres que sean capaz de dejar embarazadas. Así que el deseo de conquista se antepondrá a la razón. Por su parte, las mujeres, según Bendixen, han evolucionado para ser más exigentes en cuanto al hombre con que se relacionan debido al riesgo de un embarazo y el consecuente parto, y luego la labor de lactancia y crianza. Lo que significa que ellas necesitan señales mucho más claras de los hombres antes de considerar mantener relaciones sexuales con ellos.

Los hombres y el tiempo de eyaculación

Los hombres tienden a enfrentar mucha presión con respecto del tiempo que deben durar sin eyacular durante el acto sexual. Sin embargo, cabe preguntarse cuál es el tiempo promedio que un hombre tarda en alcanzar un orgasmo. Una investigación publicada por el US National Library of Medicine, National Institute of Health, y realizada por Brendan Zietsch, de Queensland University, llevada a cabo con 500 parejas heterosexuales de alrededor de todo el mundo, reveló hallazgos interesantes. Para establecer la duración del acto, los investigadores le facilitaron a los participantes un cronómetro para que midieran la duración del coito durante un período de cuatro semanas. Los participantes debían activar el tiempo al momento de la penetración y detener el reloj cuando se produjera la eyaculación por parte del hombre.  Este estudio encontró que el tiempo promedio del coito entre los participantes fue de 5.4 minutos, que las personas de más edad fueron las que presentaron menos tiempo y que el uso del condón no afectó la duración del acto.

Las mujeres y el orgasmo

Existen tantas formas de complacer a una mujer como mujeres existen. Las mujeres poseen diversas preferencias al momento de alcanzar un orgasmo. Debby Herbenick realizó una investigación publicada en el Journal of Sex & Marital Therapy, que examinó las experiencias de las mujeres relacionadas con el orgasmo, el placer sexual y el toque genital. Con una muestra de 1,055 mujeres estadounidenses de 18 a 94 años de edad, Herbenick encontró que en las mujeres, tanto el orgasmo como la calidad de éste es contingente a varios factores. En este estudio, el 36.6% de las participantes indicó que necesitaban estimulación clitórea en orden de poder alcanzar un orgasmo, mientras que el 18.4% indicó que la penetración vaginal era suficiente. Un 36% indicó que la estimulación clitórea no era necesaria para que pudieran alcanzar un orgasmo, pero que mejoraba la calidad de éste grandemente. El 9% indicó que no experimentaban orgasmos durante el sexo.

En cuanto al tipo de estimulación manual u oral que preferían, el 63.7% señaló su preferencia por un movimiento tipo ‘arriba-abajo’ en la vulva y un 51.6% disfrutaba de un uno que sea ‘circular’. Un 30.6% indicó que prefería un movimiento de ‘lado a lado’. Las opciones menos populares fueron recibir golpes en el clítoris y que se ejerza presión en un punto específico. Estas mujeres tampoco favorecieron el halar o el apretar el área.

Lo cierto es que 2/3 partes de las mujeres prefirió la estimulación directa del clítoris y sólo el 5% indicó que preferían que su pareja obviara esta parte por completo. La autora entonces concluye que las mujeres son altamente diversas cuando se trata de lo que les excita y el tipo de toque que encuentran placentero, lo que pone en evidencia la necesidad de que las parejas exploren juntas las posibilidades y de ser abiertas al expresarse mutuamente las técnicas sexuales que prefieren.

El humor en las relaciones de pareja

Una nueva investigación realizada por Jeffrey A. Hall y publicada en la revista Personal Relationships enfatiza la importancia del humor en las relaciones de pareja. El humor que se crea y se comparte en pareja predice la satisfacción en la relación. Este estudio encontró que las personas que indicaban que podían producir y apreciar el humor tendían a estar más satisfechas en sus relaciones románticas. Esto mismo aplicó a personas que pensaban que sus parejas eran buenas produciendo y apreciando el humor. El autor concluye que ‘el humor que las parejas crean juntas importa más que el sentido del humor que las personas fuera de la relación consideren como gracioso. Existe una asociación positiva débil entre la satisfacción en una relación y ser una persona graciosa en general, pero hay una asociación positiva fuerte entre la satisfacción y crear y compartir humor con tu pareja’. El autor también nos explica que el humor negativo, especialmente el que toma a la pareja como blanco, no es bueno. O sea, el humor está asociado con baja satisfacción en la relación si atacas, distancias, menosprecias o te burlas de tu pareja.

La sexualidad en mujeres de 50 años o más

La Sra. Maria Ivone Carvalho Pinto de Sousa Morais se encontraba casi en sus 50 años de edad cuando en 1993 le diagnosticaron una enfermedad vaginal dolorosa conocida como Bartholinitis. En mayo de 1995, se sometió a una cirugía para corregir la situación, justo en el mes que cumplía 50 años de edad. Esta cirugía se llevó a cabo en el Departamento de Ginecología del Central Lisbon Hospital. La operación dañó uno de los nervios y dejó a la Sra. Morais con dolor severo en la región vaginal, depresión e incontinencia, tenía problemas para sentarse y caminar, además de no ser capaz de volver a tener sexo. Como consecuencia, dejó de visitar a sus familiares y amigos, de ir a la playa y al teatro, y hasta consideró el suicidio. La Sra. Morais decidió demandar al hospital ante la corte de Portugal por $93,000.00 por concepto daños, más los gastos de contratar a una empleada doméstica que le asistiera. Sin embargo, la decisión de la corte le resultó adversa. La corte, en una decisión catalogada como sexista y etarista, decidió que la cirugía ocurrió en ‘una edad en la que el sexo no es tan importante como lo es en la juventud’, por lo que redujo la compensación en un tercio.  La Sra. Morais retó esta decisión ante la Corte Europea de Derechos Humanos. La conclusión de esta última fue que el sexo y la edad fueron factores decisivos en la decisión de la corte de Portugal, la cual reflejaba los prejuicios que prevalecen en su sistema de justicia.  Además, concluyó: ‘El asunto bajo consideración aquí no es la edad o el sexo como tal, sino la presunción de que la sexualidad no es tan importante para una mujer de 50 años de edad como lo es para una más joven. Esta presunción refleja la idea tradicional de la sexualidad de la mujer como una esencialmente atada a la reproducción, y, por lo tanto, ignora la relevancia física y psicológica para la autorrealización de las mujeres como personas’. Uno de los jueces, Ganna Yudkivska, catalogó la decisión de la corte de Portugal como ‘humillante y una intromisión insolente en la esfera más íntima de vida privada de la demandante, y una reflexión de la presunción patriarcal de que la vida sexual está atada preponderantemente a la procreación’.  La Sra. Morais planifica regresar a la corte de Portugal, reabrir el caso, y exigir mayor compensación.

Infidelidad emocional vs. Infidelidad sexual

La revista Archives of Sexual Behavior publicó un estudio en el que participaron 63,894 personas entre las edades de 18 y 65 años. Esta investigación, realizada por la Universidad de Chapman, reveló que a los hombres heterosexuales les molesta más la infidelidad sexual (un 54% en hombres vs. un 35% en mujeres), mientras que a las mujeres heterosexuales les molesta más la infidelidad emocional (un 65% en las mujeres vs. un 46% en los hombres). No hubo diferencias significativas en los resultados cuando se trata de personas homosexuales o bisexuales. David Frederick, autor de este estudio, concluye que factores como nivel de ingresos, historial de infidelidades, hijos, tipo de relación o tiempo de la relación, no estuvieron relacionados con la mayor o menor inclinación hacia la molestia por una u otra infidelidad. No obstante, los participantes más jóvenes representaron el porcentaje más alto de enfado o molestia ante la infidelidad sexual que los participantes de mayor edad.

El «sexting» en la relación

Emilly Stasko, de la Univesidad de Drexel, presentó los resultados de su estudio en la convención anual de la APA. Este trabajo investigativo concluyó que la práctica del ‘sexting’ tiene resultados positivos para los adultos que la realizan, mejorando la satisfacción sexual en la relación. El ‘sexting’ es el envío electrónico de mensajes de texto o imágenes con contenido sexual. En esta investigación 8 de cada 10 personas de las 870 que participaron, reconocieron haber practicado el ‘sexting’ en algún momento de su vida. El 75% de los entrevistados indicó haber realizado esta práctica dentro de un contexto de relación de pareja estable, mientras que el 43% lo hizo en interacciones esporádicas. La autora de este estudio concluye que el ‘sexting’ es una conducta que muchos adultos practican por diferentes razones y que está relacionada con la satisfacción sexual marital.