Es bueno hablar de sexo durante el sexo

Las mujeres que se sienten incómodas pidiendo a sus parejas que usen condón pueden correr un mayor riesgo de tener relaciones sexuales sin protección y exponerse a infecciones de transmisión sexual.

Sentirse cómodo hablando sobre sexo puede traducirse en beneficios en el dormitorio, especialmente si las líneas de comunicación están abiertas durante el acto. Una nueva investigación realizada por Elizabeth Babin, de Cleveland State University en Ohio, y publicada en el Journal of Social and Personal Relationships, encontró que la comodidad en la comunicación sexual está directamente relacionada con la satisfacción sexual. Aquí, los investigadores encontraron que las personas que se sienten más cómodas hablando sobre sexo también tienen más probabilidades de hacerlo mientras están en el acto de sostener relaciones sexuales.

Hablar de sexo

La forma en que la gente habla sobre sexo es un tema importante para los investigadores de salud pública. Después de todo, las mujeres que se sienten incómodas pidiendo a sus parejas que usen condón pueden correr un mayor riesgo de tener relaciones sexuales sin protección y exponerse a infecciones de transmisión sexual. “La comunicación también es clave para tener encuentros sexuales placenteros”, dijo la investigadora principal de este estudio.

Poca investigación ha profundizado en lo que impide que las personas hablen sobre lo que les gusta y lo que no les gusta mientras están teniendo sexo. «Para aumentar la calidad de la comunicación sexual, necesitamos descubrir por qué las personas se comunican y por qué no», dijo Babin. Para hacerlo, los investigadores reclutaron a 207 personas para completar encuestas sobre su aprensión sobre la comunicación sexual, su satisfacción sexual y la cantidad de comunicación verbal y no verbal que sentían que realizaban durante el sexo. Los participantes, cuya edad promedio era 29 años, también respondieron preguntas sobre su autoestima sexual, como qué tan buena pareja se sentían y qué tan seguros estaban en sus habilidades sexuales.

Las encuestas revelaron que la aprensión al hablar sobre sexo puede arruinar el disfrute sexual, y esa ansiedad está relacionada tanto con una menor comunicación en la cama como con una menor satisfacción en general. Como era de esperar, una menor aprensión a la comunicación sexual y una mayor autoestima sexual se asociaron con una mayor comunicación durante el acto sexual.

La comunicación verbal durante el acto de sostener relaciones sexuales, a su vez, se vinculó con una mayor satisfacción sexual. Por otro lado, la comunicación no verbal estaba más estrechamente relacionada con la satisfacción sexual que la comunicación verbal. Las señales no verbales podrían ‘parecer’ más seguras, de acuerdo con los resultados del estudio. «Podría percibirse como algo menos amenazante, por lo que podría ser más fácil gemir o moverse de cierta manera para comunicar que se está disfrutando el encuentro sexual, que decir: ‘Oye, esto se siente muy bien, eso me gusta'». La comunicación sexual «es una habilidad», dijo Babin. «Y no todos estamos bien entrenados en esa habilidad».

 

Las ‘expresiones yo’

Imagina las siguientes dos situaciones: 1) ‘Oye, ¿qué pasó con el asunto que se supone ibas a atender el viernes pasado? ¡Me estás atrasando en mis labores!’, 2) ‘Oye, me estoy atrasando y sintiendo un poco estresada debido a que tal asunto todavía no se ha atendido’.

Según la teoría de la comunicación interpersonal, es más probable que alguien que escuche el primer planteamiento se sienta atacado, a la defensiva y resentido. Es probable también que se sienta culpable injustamente y, por lo tanto, tal vez no coopere con la otra persona. Por el contrario, es más probable que alguien que escuche el segundo planteamiento sienta cierta vergüenza, se disculpe y trate de resolver la situación lo antes posible.  ¿Entonces cuál es la diferencia entre un planteamiento y otro? En ambos casos, la persona señala que un asunto no se ha resuelto y que eso está causando problemas. La diferencia es que en el primer escenario, la persona usa lo que los expertos en comunicación llaman ‘expresiones tú’.  Sus afirmaciones son frases que comienzan con el pronombre ‘tú’ e implican que el oyente es personalmente responsable de algo. En el segundo escenario, la persona usa lo que se llama ‘expresiones yo’, que, a pesar del uso del pronombre ‘yo’, atribuyen parte de la responsabilidad de la situación al hablante.  La comunicación entre los cónyuges es mejor cuando hablan entre sí usando ‘expresiones yo’ en lugar de ‘expresiones tú’.  Haz lo posible, por lo tanto, por sustituir las ‘expresiones tú’ por ‘expresiones yo’.  Así, en lugar de agredir, manifiestas sentimientos que el otro o la otra debe respetar.

La auto-concienciación

Una parte significativa en la terapia de parejas es el mejorar la auto-concienciación. Debido a que no puedes resolver un problema sin que estés consciente de su origen, es importante entender qué motiva la conducta en orden de controlar mejor los impulsos. La auto-concienciación es importante para las relaciones, es algo en lo que tú tienes absoluto control y es la clave para mantener una unión amorosa con tu pareja. Así que aprende a monitoriarte y conoce tu propia historia. Toma tiempo para profundizar en tu historia personal y entender mejor cómo los eventos pasados influencian en el presente tus percepciones, expectativas y conductas en conexión con tu relación de pareja. Sé abierto/a y busca de forma activa retro-comunicación. Tu pareja tiene un asiento de primera fila en la forma en que interactúas y podría ser una herramienta efectiva para aumentar tu auto-concienciación. Esto podría requerir la disposición para recibir información que podría ser negativa y dolorosa, y puede que no siempre te guste lo que vayas a escuchar. Sé vigilante en cuanto a asumir una actitud de justificar o defender las acciones que tu pareja encuentra problemáticas, y trabajen juntos/as para encontrar la forma de alterar las secuencias que ocasionan conflictos.

Comunicación y el proceso terapéutico

Sin lugar a dudas, el tema de la comunicación es de gran preocupación en las relaciones de pareja.  El que los cónyuges conversen no necesariamente es la solución.  La comunicación, por lo tanto, debe ser efectiva.  En un proceso de comunicación saludable, los cónyuges se sienten escuchados, comprendidos, respetados y tomados en cuenta.  En terapia analizamos los patrones de comunicación en la relación para determinar cómo pueden ser mejorados.

Relación con el proceso de terapia

  • La terapia de pareja ofrece un espacio estructurado donde cada miembro tiene tiempo para hablar y para ser escuchado, reduciendo interrupciones, gritos y malentendidos.
  • El terapeuta enseña a usar un lenguaje más claro y específico, ayudando a pasar de reproches generales (“siempre haces…”) a mensajes concretos sobre situaciones y conductas.
  • A través del proceso terapéutico, la pareja aprende a usar mensajes en primera persona (“yo siento”, “yo necesito”) que disminuyen la crítica y la defensa, y favorecen la empatía.
  • La terapia promueve la escucha activa: prestar atención, no interrumpir, sintetizar lo que el otro dijo y verificar si se entendió correctamente.
  • Se trabajan habilidades para expresar desacuerdos sin atacar la dignidad del otro, diferenciando entre criticar una conducta y descalificar a la persona.
  • El terapeuta ayuda a identificar y modificar patrones tóxicos de comunicación (sarcasmo, desprecio, evasión, silencios prolongados) que dañan el vínculo.
  • En sesión se ensayan nuevas formas de diálogo, de manera que la pareja pueda practicar y recibir retroalimentación inmediata sobre cómo se comunican.
  • La terapia ayuda a que la pareja desarrolle un “idioma común” para hablar de temas difíciles, creando acuerdos sobre cuándo, cómo y en qué tono abordar conversaciones sensibles.
  • Con el tiempo, estas habilidades se generalizan fuera del consultorio, mejorando la capacidad de la pareja para resolver problemas cotidianos y mantener conversaciones más cercanas y respetuosas.

 

Clave del 2 de diciembre de 2016

Es relativamente común que padres y madres compartan el cuarto y la cama con los hijos e hijas durante la infancia temprana.  Cerca del 75 porciento de los padres y las madres realizan esta práctica.  Aproximadamente, la mitad de este porcentaje todavía duerme con sus hijos e hijas más allá de los tres meses luego del nacimiento.  Luego de lo seis meses, sólo uno de cada cuatro niños permanece en la habitación con sus padres y madres.  La comunicación adecuada entre los cónyuges es necesaria para que este tipo de arreglo funcione bien en la familia.  Al momento de decidir dónde los infantes deben dormir, los cónyuges deben asegurar que ambos están de acuerdo con esta práctica y comprometerse con que harán lo que tengan que hacer para cultivar y promover la intimidad y relación de pareja de formas alternas.

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Curiosidad del 2 de diciembre de 2016

¿Cómo afecta la depresión a la relación de pareja?  Aproximadamente, el 6.7% de la población estadounidense está afectado por trastornos depresivos, lo que tiende a provocar en quienes los padecen pesimismo, irritabilidad, dolor y agotamiento.  La depresión también afecta los procesos de comunicación y la habilidad para mantener relaciones saludables con las demás personas. Esta conducta es detrimental para las relaciones de pareja, causando inhabilidad para resolver conflictos, falta de cercanía emocional y física, falta de compromiso con la relación y pérdida de oportunidades de vinculación afectiva.  Un estudio publicado en Communication Monographs y llevado a cabo por Leanne K. Knobloch, concluyó que las parejas deprimidas sienten incertidumbre sobre el futuro de la relación y evitan hablar sobre el tema, lo que sirve como catalizador para que se formen barreras en los procesos de comunicación.

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Clave del 21 de octubre de 2016

Las cualidades que las parejas pueden fortalecer o adquirir para salvar o mejorar la relación incluyen:  estilos de comunicación efectivos, expectativas realistas de la relación y del cónyuge, actitudes compatibles en cuanto a creencias y asuntos importantes, y un alto grado de compromiso personal con la relación.  Las parejas que se plantean una relación a largo plazo hacen un compromiso dual:  el primero, por supuesto, es con cada uno; el segundo es con la relación.  Pregúntate hoy:  ¿de qué forma demuestro a diario mi compromiso con mi pareja?  ¿De qué foma demuestro a diario mi compromiso con la relación?  ¿Es suficiente?  ¿Puedo hacer más?  ¿Estoy dispuesto a hacerlo?

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Clave del 7 de octubre de 2016

Las relaciones enfrentan tres grandes amenazas:  falta de compromiso, demasiados conflictos y discusiones, e infidelidad.   Estas a su vez son las tres razones más comunes para un divorcio, rompimiento o separación.  Conociendo esto de antemano, las parejas de forma proactiva pueden elaborar un plan de acción que proteja su relación de estos elementos.   Se hace necesario, por lo tanto, el desarrollo de destrezas adecuadas de comunicación y resolución de conflictos, de manejo del coraje, de reducción de estrés, y además fomentar la conexión emocional con el cónyuge.  Un enfoque preventivo que incluya la terapia de parejas podría ser un recurso valioso que te ayude a alcanzar estos objetivos.

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Curiosidad del 12 de agosto de 2016

Los investigadores entienden que las conversaciones que ocurren inmediatamente luego de una actividad sexual, llamadas conversaciones de almohada, son importantes para construir vínculos emocionales fuertes con la pareja.   Las parejas que se enfrascan en conversaciones luego del sexo tienden a estar más satisfechas con su sexualidad y con su relación en términos generales.   Un grupo de investigadores dirigido por Amanda Denes, de University of Connecticut, condujo una investigación para entender qué influencia tienen los niveles de testosterona en las conversaciones post-sexo.   Estos investigadores encontraron que altos niveles de testosterona causan que las personas tengan poca disposición para este tipo de comunicación.  Este estudio concluyó, por lo tanto, que aunque altos niveles de testosterona pueden aumentar el libido, también pueden conducir a ambivalencia y lamentaciones acerca de las comunicaciones que ocurren luego del sexo.

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