La infertilidad en las relaciones de pareja

Bienvenidos/as a esta difícil pero importante conversación. Si estás leyendo esto, me alegra que estés aquí. Si tienes problemas de infertilidad, sé amable contigo mismo/a mientras lees. La infertilidad afecta a las personas de muchas maneras y cada uno tiene su propio camino que recorrer.

Las parejas, no los individuos, cumplen con la definición de infertilidad (incapacidad para concebir después de 12 meses de intentarlo), por lo que un individuo puede enfrentar la infertilidad con una pareja, pero no con otra diferente. Si después de tener relaciones sexuales sin protección una mujer no puede concebir o tener un bebé a término y la condición permanece sin cambios durante al menos un año, es probable que exista un problema de infertilidad. En Estados Unidos, alrededor del 12 porciento de las mujeres entre 15 y 44 años encajan en esta etiqueta. Sin embargo, las mujeres no siempre son la fuente de la infertilidad de una pareja. En aproximadamente un tercio de los casos, los hombres pueden tener dificultades para concebir. En otro tercio de los casos, los hombres son un factor contribuyente. Los hombres deben ser evaluados por un médico si hay antecedentes familiares de infertilidad, si se han sometido a un tratamiento contra el cáncer, si tienen testículos pequeños, escroto inflamado o un conteo bajo de espermatozoides, o si tienen cualquier otra enfermedad testicular, prostática o problemas sexuales.

Cómo la infertilidad afecta la salud mental

Lo cierto es que la maternidad y paternidad tienden a formar parte de los sueños y aspiraciones de la mayoría de las parejas cuando deciden formalizarse. La formación de familias todavía continúa siendo una de las razones principales del porqué las personas forman relaciones de pareja. Es por eso que la infertilidad puede tener un profundo impacto en la salud mental. Cuando hombres y mujeres descubren que no pueden concebir, pueden experimentar las mismas emociones dolorosas que cualquiera que afronta un duelo o una pérdida profunda. Las reacciones comunes incluyen conmoción, frustración, pena, ira, disminución de la autoestima, ansiedad y depresión; pero los sentimientos sobre la infertilidad pueden variar mucho según la fuente de los problemas.

En ocasiones la infertilidad reta las disposiciones socio-culturales acerca de la naturaleza misma de ser mujer o de ser hombre y del propósito fundamental de las relaciones de pareja. Socio-culturalmente se espera no sólo que las mujeres sean capaces de concebir y de parir, sino también que los hombres deben ser capaces de preñarlas. Por lo tanto, la infertilidad tiende a trastocar la percepción personal de feminidad y masculinidad. Asimismo, una pareja sin hijos tiende a verse como una que no ha cumplido su “misión” y podrían ser objeto de burla y trato discriminatorio. En ocasiones hasta se escucha a gobernantes exhortar a la población a que tengan hijos e hijas para resolver un alegado problema de disminución poblacional, sugiriendo de alguna manera que la función fundamental de los seres humanos es fungir como agentes reproductivos. Así que culparse a uno mismo y sentirse fracasado tiende a ser parte del perfil psicológico de las personas que atraviesan esta situación.

Cómo afecta la infertilidad a la relación con tu pareja

1.   El sexo se convierte en un acto desagradable, no en una conexión íntima. El sexo cumple funciones importantes en una relación romántica, incluidos servir como un vehículo para el placer, pasar tiempo de calidad juntos, relajación, lograr más intimidad y fortalecer el sentido de conexión emocional, y sirve como amortiguador contra el estrés. Cuando se trata de problemas de infertilidad, el sexo puede convertirse en un intercambio de presión, ansiedad, frustración y miedo. El cónyuge con pene puede sentir tanta presión y estrés que no puede lograr o mantener una erección, y mucho menos eyacular. Ambos miembros de la pareja pueden estar tan preocupados sobre si las relaciones sexuales resultarán en un embarazo que el sexo se siente como un trabajo desagradable. Cuando el sexo se vuelve estresante, la pareja pierde los importantes beneficios del mismo y, para echarle un poco más de sal a la herida, esto sucede precisamente en el momento en que la pareja más necesita de esta actividad.

2.  La infertilidad puede apoderarse de la relación. Cuando una pareja se enfrenta a un factor estresante tan grande como la infertilidad, puede parecer que éste se está apoderando de la relación. El dolor y el miedo pueden sentirse como una nube obscura que se cierne sobre la relación. Rastrear la ovulación y navegar en un campo minado de dolorosos recordatorios diarios de que aún no tienes el hijo que deseas puede hacerte sentir como si en lo único que piensas o hablas es sobre fertilidad. . Los tratamientos para la infertilidad tienen una desventaja: además del estrés, pueden estancar a la pareja y alejarla de hacer otras cosas que son divertidas, relajantes o que distraen. Esto es importante porque la diversión, la relajación y la distracción nos ayudan a afrontar el estrés, por lo que cuando no hacemos estas cosas, nos volvemos más vulnerables a sentir emociones intensas.

Cómo lidiar con la situación

Si estás pasando por una situación de infertilidad, es importante que encuentres las prácticas de afrontamiento que mejor se adapten a tus necesidades. Recuerda que tu historia de infertilidad es única y tus necesidades también. Aquí algunas sugerencias:

1. Date permiso para estar enojada. Lidiar con la infertilidad tiende a ser profundamente doloroso, por eso se permítete estar enojada. La ira es parte del proceso de duelo. Aprende a expresar ese enojo de manera saludable y permítete sentirlo plenamente.

2. No descuides el autocuidado. El autocuidado físico puede incluir dormir lo suficiente, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio con regularidad. El autocuidado mental puede incluir mantener tus pensamientos en el aquí y el ahora, en lugar de perderse en pensamientos sobre el pasado o el futuro.

3. No asistas a actividades relacionadas con bebés. Está bien que te cuides y digas “no” a esas actividades, incluso si quisieras ir. Puede resultar útil para algunos, pero para muchos, estos eventos pueden ser perjudiciales.

4. Crea significado personal. Una de las partes más desgarradoras de la infertilidad es la incertidumbre del futuro. Encontrar significado a tu experiencia más allá de la maternidad o la paternidad puede mantenerte firme en el presente y ayudarte a neutralizar las emociones negativas. También puede proporcionarte un camino a seguir para que no te quedes atrapada en el dolor.

5. Crea significado compartido. Vivir la experiencia traumática de una infertilidad puede acercar a la pareja y motivarlos a crear significados compartidos. Encuentren, como pareja, aquello que les apasione y conviértanlo en su proyecto de vida.

6. Busca la ayuda de un terapeuta. Un terapeuta puede ser una excelente fuente de apoyo. La terapia individual se centra en las inquietudes personales. Es un ambiente cómodo donde puedes compartir tus pensamientos más profundos y el terapeuta te atiende sólo a ti.

7. Asiste a terapia grupal o grupos de apoyo. Este tipo de proceso se realiza con otras personas o parejas de tu área que se han visto afectadas por la infertilidad. Es una plataforma para que otros compartan sus historias y encuentren apoyo unos en otros. Estos procesos aumentan la conexión y las vías de apoyo social, lo que ayuda a muchas personas a sentirse menos aisladas en su experiencia y dolor.

8. Establece un límite de por cuánto tiempo vas a intentar concebir. Cuando se trata de infertilidad, puede resultar difícil seguir intentándolo una y otra vez. Ponte algunos límites para no exponerte a más dolor en el futuro. Decide con tu pareja cuál es el límite y recuerda mantener viva la esperanza durante ese tiempo.

9. Dale permiso a tu pareja para afrontar la situación a su manera. Todos somos diferentes en cómo manejamos el estrés y afrontamos las dificultades. Si manejas las cosas de una manera, no significa que tu pareja tenga que hacer las cosas de esa manera también. Es posible que tengan diferentes mecanismos de afrontamiento, por lo que es importante darse permiso unos a otros para afrontar la situación de la forma que les resulte más cómoda.

10. Restablece la intimidad con tu pareja. Es importante considerar el impacto de la intimidad en la forma en que ambos se enfrentan y se relacionan entre sí. Es importante tener intimidad en cualquier relación, especialmente durante algo tan doloroso como procesar y resolver problemas de infertilidad.

11. Recurre a la lectura de temas puntuales. Esta actividad te ayudará a redefinir principios como la feminidad/masculinidad, la paternidad, la maternidad y la familia; o crear una visión de vida o un legado que no se base en tener un hijo o hija.

En conclusión, el estrés de una infertilidad prolongada conduce a tensiones en las relaciones, insatisfacción e incluso disolución. La infertilidad es un problema de gran importancia entre millones de parejas. En nuestra sociedad, tener un hijo significa vivir una vida plena. Así, las parejas que no pueden hacerlo se sienten estériles e incompletas. Por tanto, la infertilidad es más que un simple problema médico. Afecta a todos los aspectos de la vida, siendo el más importante la salud mental. Una persona puede experimentar una gran variedad de problemas psicológicos, uno de los cuales es el estrés durante períodos prolongados. Además, puede provocar sentimientos de culpa, vacío, ansiedad y depresión.

Terapia de parejas, Dr. Ismael González, proparejas.com, Puerto Rico, Consejería de Parejas

El uso de la pornografía en la relación

Es difícil llegar a una conclusión firme sobre los verdaderos efectos de la pornografía en las relaciones. El uso y el impacto de la pornografía dentro de las relaciones románticas es bastante complejo. Algunas personas están convencidas de que la pornografía les ha perjudicado irreparablemente, al igual que a sus relaciones, mientras que otras se sienten muy beneficiadas por su consumo.

Hoy en día, las recomendaciones profesionales sobre cómo administrar el uso de la pornografía varían ampliamente. Muchos especialistas recomiendan simplemente aceptar el uso del porno, especialmente por parte de los hombres, como uno natural e inofensivo.

La literatura científica nos dice que entre el 10% y el 98% de los hombres, y entre el 2% y el 88% de las mujeres, usa este tipo de material. Realmente, no tenemos idea de cuántas personas consumen pornografía o con qué frecuencia. Investigaciones de carácter exploratorio llevadas a cabo en esta área revelan que muchos hombres y mujeres reconocen efectos negativos y positivos al llevar a cabo esta práctica. No obstante ello, la opción “sin efectos negativos” parece sobresalir de estos estudios.

Hoy en día, las recomendaciones profesionales sobre cómo administrar el uso de la pornografía varían ampliamente. Muchos especialistas recomiendan simplemente aceptar el uso del porno, especialmente por parte de los hombres, como uno natural e inofensivo. A pesar de que esto podría ser considerado como una visión extrema por parte de algunos, muchos clínicos han sugerido que si una pareja usa la pornografía como un estímulo para la intimidad, o si ambos acceden a leer o ver material pornográfico juntos, entonces su uso está bien. De hecho, muchos profesionales han pensado que podría aumentar la conexión e intimidad en las relaciones de pareja.

Lo cierto es que una gran parte de la investigación científica indica que los efectos del uso de la pornografía, especialmente en una persona que ve con frecuencia estas imágenes en Internet, están relacionados al deterioro de las relaciones en una pareja. Este efecto podría ser, en parte, debido a que la pornografía podría estar actuando como un estímulo súper-normal, esto es, con el tiempo se puede necesitar mucho más de un estímulo normal para lograr la respuesta que evoca un estímulo súper-normal. O sea, los niveles ordinarios del estímulo ya no son interesantes. En otras palabras, el sexo normal y ordinario podría tornarse mucho menos interesante para los usuarios de pornografía. Algunas investigaciones señalan que el uso de pornografía por parte de un cónyuge lleva a la pareja a tener mucho menos sexo y, en última instancia, a reducir la satisfacción en la relación.

Hay muchos otros factores sobre el uso del porno que podrían amenazar la intimidad en una relación. Cuando se mira pornografía, el usuario tiene el control total de la experiencia sexual, a diferencia del sexo normal en el que las personas comparten el control del acto. Por lo tanto, un usuario del porno puede formar la expectativa poco realista de que el sexo en la vida real estará bajo el control de una sola persona. Asimismo, el usuario podría tener la expectativa de que su pareja siempre esté lista y disponible para el coito, y eso también es poco realista. La investigación ha revelado que la congestión genital producida por el consumo de pornografía conduce a un deseo sexual solo el 10% del tiempo en las mujeres y el 59% del tiempo en los hombres.  Es necesario mencionar también que muchos sitios porno incluyen violencia hacia las mujeres, las cuáles tienden a ser objetizadas, degradadas, abusadas o simplemente usadas por los hombres, y quienes, a pesar de las vejaciones, se muestran en un supuesto estado de éxtasis extremo que las conduce a múltiples orgasmos. Esta dinámica es la antítesis de la conexión íntima que se persigue en la sexualidad entre las parejas, sin embargo, muchos hombres admiten que gustan de ver a las mujeres bajo estas condiciones. El efecto real que causa en el aparato psíquico de los hombres el mostrar a las mujeres de esta forma está siendo objeto de estudio en la actualidad.

Por otro lado, cuando las parejas usan el porno para estimularse mutuamente, éste podría ser beneficioso para las relaciones. Investigadores de la Universidad Brigham Young completaron un estudio de 813 estudiantes universitarios y encontraron que el 87% de los hombres y el 31% de las mujeres usa pornografía, y que el 67% de los hombres y el 49% de las mujeres considera que su consumo es aceptable. El uso de la pornografía puede llevar a las parejas a hablar sobre sus preferencias sexuales, y las investigaciones demuestran que hablar sobre el sexo mejora la vida sexual de la pareja y conduce a más orgasmos para las mujeres. Esto definitivamente es bueno.

El uso del porno puede ser un medio para que las parejas discutan abiertamente el sexo y mejoren su vida sexual.

En cuanto a la influencia de la pornografía en las actitudes y deseos sexuales de los hombres, no hay evidencia empírica que muestre un vínculo entre la violencia hacia las mujeres y el uso de la pornografía. Sin embargo, un metanálisis de 2010 de varios estudios encontró una correlación positiva entre el uso de la pornografía y las actitudes apoyando la violencia contra las mujeres.

Podemos entonces concluir que hay alguna evidencia científica que indica que el consumo frecuente de pornografía, especialmente junto con la masturbación –al menos por parte de los hombres– puede reducir la calidad y la cantidad del sexo en una relación de pareja. Por otro lado, el uso del porno puede ser un medio para que las parejas discutan abiertamente el sexo y mejoren su vida sexual. Sin embargo, el consumo excesivo del porno podría conducir a cierto condicionamiento para excitarse sexualmente o alcanzar el orgasmo. Realmente, no existe lo «normal» cuando se trata de cómo el sexo y el uso de la pornografía debe desarrollarse en las relaciones. Si su uso parece estar causando problemas en su relación, entonces debe abordarse y discutirse. Por el contrario, si el uso de la pornografía no parece estar causando problemas, puede que no hayan motivos para preocuparse por ello. De hecho, su relación podría beneficiarse de alguna manera.

El nuevo año y las metas en la relación

Un nuevo año ha llegado y para muchas parejas representa el inicio de un nuevo ciclo o de una nueva etapa en sus vidas. En ocasiones, este momento es el que muchas personas escogen para replantearse la relación. Replantearse la relación podría indicar el reconocimiento de las fortalezas y/o retos que tiene la misma, al tiempo que se analiza si ésta se encuentra en un punto de quiebre o, por el contrario, de crecimiento.

Conocemos el valor de establecer metas y trabajar duro para alcanzarlas.

El nuevo año podría representar el momento oportuno para establecer metas en lo personal, en la relación, en la familia, en las finanzas o en el empleo. Concentrémonos de momento en lo que respecta a metas para la relación de pareja. Conocemos el valor de establecer metas y trabajar duro para alcanzarlas. Lo hacemos constantemente en lo que se refiere a metas profesionales, metas relacionadas con la salud o metas que se relacionan con alcanzar algo que se considera importante, pero rara vez incluimos esfuerzos que se relacionen con el fortalecimiento del vínculo marital. Entonces ¿por qué no tomar este momento para incluir este asunto entre las resoluciones del nuevo año?

Establecer metas para la relación es un proceso que se lleva a cabo en conjunto. ¿Por qué? Al proveerle a tu pareja el espacio para que se exprese como es y para que exponga sus sueños y aspiraciones, aumentará el entendimiento mutuo y mejorará el proceso de comunicación. También, habrán menos malos entendidos, resentimientos y conflictos debido a que cada persona se sentirá escuchada y verá sus necesidades validadas. En este sentido, ambos cónyuges necesitan trabajar como equipo y con sentido de propósito. Cuando obramos con sentido de propósito en un contexto de pareja, tenemos claro lo que queremos y las razones por las cuales estamos en la relación, además de actuar de manera que nuestras acciones mejoren la vida de la otra persona.

Ambos cónyuges necesitan trabajar como equipo y con sentido de propósito.

La mayoría de las parejas están de acuerdo en que lograr una relación feliz y enriquecedora es el objetivo final, pero para llegar ahí es necesario trabajar para ello estableciendo metas a corto plazo. Una de las primeras metas que los cónyuges podrían considerar es determinar qué cosas podrían hacer diariamente en favor de la relación. Los cónyuges pueden involucrarse en un proceso reflexivo acerca de la forma en que están amando a su pareja y qué áreas necesitan mejorar.

Retomemos, por ejemplo, el concepto del trabajo en equipo. Las personas que conforman un equipo conocen que sus acciones individuales afectan al equipo completo. Es lo mismo en las relaciones de pareja. Quienes componen un buen equipo se apoyan mutuamente, confían unos en otros, se comunican adecuadamente y fomentan el compromiso.  Incorporar el concepto del trabajo en equipo en la relación podría ser otro de tus objetivos para este año. No olvides realizar un plan acerca de cómo lograrlo.

Los cónyuges pueden involucrarse en un proceso reflexivo acerca de la forma en que están amando a su pareja.

Ya hemos hablado del apoyo mutuo y del trabajo en equipo como metas que podrías establecer en tu relación. Pero ¿qué tal establecer la meta de hacer una cita romántica una vez a la semana o, tal vez, hacer aquello que siempre han querido hacer y que no han podido? Tal vez, se pueden proponer ahorrar algo de dinero para tomar unas vacaciones a solas y que tenga sólo en propósito de disfrutarse mutuamente, o ingresar en algún programa terapéutico del que tanto han hablado.

No importa las metas que se establezcan, recuerda ser flexible, realizar un plan y evaluarlo periódicamente con el fin de determinar si necesita ser ajustado o rediseñado. Siempre ten presente que tu relación vale la pena. ¡Comienza a vivirla de forma auténtica! Planifica tu vida en pareja. Establece metas. ¡Una relación feliz y gratificante es posible!

Lo tuyo, lo mío y lo nuestro: el dilema del manejo del dinero en las relaciones

Diferentes sondeos –incluyendo aquellos realizados con asesores financieros– señalan el manejo del dinero como una de las fuentes principales que producen conflictos y divorcios en las relaciones de pareja, ya sea debido a diferentes estilos en la administración de las finanzas, mentiras sobre los gastos, el que un cónyuge gane más que el otro, la división del pago de deudas, entre otros. De hecho, esto lo afirma un estudio realizado por Jeffrey Dew, Sonya Britt y Sandra Huston, publicado en la revista Family Relations, que concluyó que los desacuerdos financieros en la pareja representan el predictor de divorcio más importante en comparación con otros desacuerdos maritales. A pesar de esto, las personas se inclinan a escoger como pareja a quienes tienen estilos opuestos en el manejo de las finanzas. Si uno de los cónyuges tiende al despilfarro y el otro a la tacañería, las tensiones y conflictos serán obvios. Si, por el otro lado, ambos son extremadamente ahorrativos, podrán cohibirse de algunas comodidades y actividades de recreación, y llevarán una vida caracterizada por la carencia y las necesidades. Un estudio realizado por Scott Rick, de University of Michigan, mostró que quienes tienen estilos similares en este aspecto muestran menores conflictos y más satisfacción marital.

El asunto del dinero está frecuentemente atado al control y al poder en la relación

Veamos cuáles son los estilos que podrían tener las personas cuando de gastar el dinero se trata: el utilitario describe a la persona que compra esencialmente lo que necesita y nada más; el laissez-faire es quien ve algo que le gusta y lo compra sin mayores contemplaciones; mientras que el perseguidor de gangas es aquel que está al pendiente de los especiales para comprar lo que entienda que es una buena oferta; asimismo, el que compra como medio de recreación es uno que disfruta el famoso “window-shopping” y puede invertir largos períodos de tiempo en esta actividad; por último, tenemos al que compra como una actividad terapéutica, o sea, aquel que siente que su estado de ánimo mejora si sale a comprar algo o el que compra de manera emocional.

Una particularidad que incide grandemente en esta problemática es que el asunto del dinero está frecuentemente atado al control y al poder en la relación, áreas en las cuales los cónyuges suelen estar en un pulseo constante. Comúnmente, encontramos que aquel que genera más ingresos tiene mayor influencia en las decisiones que se toman en el hogar, incluyendo las financieras. Ahora bien, los problemas financieros tienen mucho que ver con la forma en que pensamos acerca del dinero y de cómo éste debe invertirse. Esto quedó confirmado en un estudio realizado por Jason Carroll, de Brigham Young University. En esta investigación también se encontró que cuando uno de los cónyuges es altamente materialista, la relación tiene un 40% más de probabilidad de enfrentar problemas financieros.

Las discusiones o conflictos por motivos de dinero rara vez se relacionan con el dinero propiamente

Entonces podríamos concluir que las discusiones o conflictos por motivos de dinero rara vez se relacionan con el dinero propiamente, sino más bien con los miedos que pueden resultar del mal manejo del mismo, esto es, miedo a no tener influencia en asuntos importantes en la vida, miedo a no tener seguridad económica en el futuro, miedo de no tener respeto por las posesiones, miedo a no poder realizar los sueños…

Para ilustrar lo anterior, veamos el siguiente caso:

Lidia acaba de recibir una herencia de un pariente cercano y le sugiere a Alberto, su esposo, poner esta cantidad en una cuenta de ahorros. Alberto está en desacuerdo.  Piensa que el dinero debe ser invertido en unas muy merecidas vacaciones familiares.  Los ahorros de la pareja se habían visto afectados por gastos imprevistos y necesarios en los que habían tenido que incurrir recientemente. Lidia veía esta herencia como una garantía en caso de futuras emergencias. Lo veía como una fuente de seguridad debido a que creció en un hogar donde el dinero era escaso y, debido a eso, pasó por momentos difíciles y de estrechez económica. Desde entonces el no contar con suficiente dinero para su futuro es una de sus preocupaciones principales. Desea que su familia actual no pase por lo que ella pasó. Alberto, por su lado, proviene de una familia donde el dinero nunca fue una fuente de preocupación, por lo que no tuvo carencias en ese sentido. Veía el dinero como un recurso a ser invertido en actividades y posesiones que le proporcionaran una vida llena de satisfacciones. Como podemos notar, Lidia ve el dinero como medio de seguridad mientras que Alberto lo ve a la luz del disfrute. Otras personas podrán verlo como necesario para obtener estatus, éxito e independencia.

Por lo tanto, el desarrollo de estilos adecuados del manejo del dinero es crucial para la buena salud de la relación. Si la pareja no puede trabajar junta en esta dirección, la relación podría enfrentar problemas de desconfianza, resentimientos e inseguridades.

Las finanzas importan en el matrimonio

A continuación algunas sugerencias para atender esta situación:

  • Cada cónyuge debe conocer su estilo de administración de finanzas y el de su pareja.
  • Los cónyuges, antes de formalizar la relación, deben analizar las aportaciones y los compromisos económicos que cada cual llevará a la misma.
  • La pareja debe trabajar en dirección a establecer un balance entre sus estilos de administración y los usos que se le da el dinero con el fin de lograr crear un sentido de éxito, seguridad, disfrute y bienestar.
  • La pareja debe evitar tomar decisiones unilaterales con respecto del uso del dinero.
  • La pareja debe recordar que en la mayoría de los casos los bienes de uno son los bienes del otro, por lo que el mal o el buen uso de los recursos le afecta a ambos.
  • La pareja debe realizar un presupuesto y adherirse a él.
  • La pareja debe evitar la sobrecarga de deudas, fomentar el ahorro y vivir de acuerdo a sus posibilidades.
  • La pareja debe recordar que todo debe ser presupuestado, incluyendo las donaciones a obras de caridad y a la iglesia.
  • Los miembros de la pareja deben convertirse en administradores informados. Se recomienda leer libros sobre la materia, asesorarse con su contador, contratar asesores financieros profesionales, asistir a seminarios, entre otros.

Las finanzas importan en el matrimonio. Cuando los cónyuges toman tiempo para entender y honrar las perspectivas de cada cual sobre los recursos económicos y realizar decisiones financieras sabias, el dinero se convierte en un agente vinculante y no de división en la relación.

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Comprendiendo la Violencia Doméstica: Una Mirada Actualizada

Cualquier persona puede ser víctima de violencia doméstica. Aunque las estadísticas históricas han reflejado que las mujeres entre los 20 y 40 años reportan la mayor cantidad de incidentes, hoy sabemos que la violencia doméstica afecta a personas de todas las edades, géneros, identidades, orientaciones sexuales y niveles socioeconómicos.

Según datos más recientes del Observatorio de Equidad de Género y la Policía de Puerto Rico, la violencia doméstica continúa siendo una de las problemáticas más prevalentes y urgentes en el país. Estos números, aunque alarmantes, representan solo una parte de los casos, pues muchos incidentes nunca se reportan por miedo, vergüenza o falta de apoyo.


Conflictos Normales vs. Violencia Doméstica

Los desacuerdos y conflictos son parte natural de cualquier relación íntima. Sin embargo, la violencia doméstica no es un conflicto más: es un patrón sistemático de control, daño, intimidación o coerción. No ocurre por “problemas de comunicación”, sino por un desequilibrio de poder que se ejerce de forma intencional para dominar a la otra persona.

A diferencia de los conflictos normales, la violencia doméstica:

  • No se resuelve con negociación o compromiso.
  • Escala con el tiempo, haciéndose más frecuente o severa.
  • No depende del estado emocional: es una conducta elegida.
  • Produce miedo, desestabilización emocional y aislamiento.

Definición Legal

La violencia doméstica en Puerto Rico está definida principalmente por la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica (Ley 54 de 1989), aun vigente y fortalecida por leyes subsecuentes. Según la ley, la violencia doméstica incluye:

“El patrón de conducta constante de fuerza física, violencia psicológica, intimidación, persecución, restricción de libertad, coerción o daño emocional, infligido por una persona contra su pareja actual o anterior, con quien cohabita o ha cohabitado, con quien sostiene o sostuvo una relación consensual, o con quien ha procreado un hijo o hija”.

Las enmiendas recientes enfatizan:

  • Protección inclusiva para parejas del mismo sexo.
  • Reconocimiento legal del maltrato psicológico y económico como formas de violencia.
  • Medidas especiales para prevenir feminicidios e infanticidios relacionados.
  • Colaboración interagencial para proteger a menores testigos de violencia (Ley 246).

Manifestaciones de la Violencia Doméstica

1. Violencia Física

Incluye golpear, empujar, estrangular, patear, sujetar con fuerza, o cualquier acción física destinada a causar daño. Habitualmente aumenta en severidad con el tiempo.

2. Violencia Sexual

Todo acto sexual forzado, manipulado, intimidado o realizado sin consentimiento. Incluye coerción reproductiva, presión sexual, sabotaje de anticonceptivos y violación dentro de la relación.

3. Violencia Psicológica o Emocional

Intimidar, aislar, controlar, humillar, insultar, minimizar, hacer «gaslighting», amenazar con hacer daño, ridiculizar, manipular o ejercer constante vigilancia sobre la víctima.

4. Violencia Económica

Restringir el acceso al dinero, impedir que la víctima trabaje, obligarla a trabajar, controlar sus gastos, destruir propiedad, o tomar decisiones financieras sin su participación.


¿Por Qué la Víctima Permanece en la Relación?

La pregunta correcta no es “¿por qué se queda?”, sino “¿qué factores la ponen en riesgo si intenta salir?”.

  • Miedo: a represalias, a que el agresor aumente su violencia, a perder la vida, a que sus hijos sean lastimados.
  • Dependencia económica: preocupación por no tener recursos para sobrevivir.
  • Manipulación psicológica: la víctima puede creer que es responsable del maltrato o que “puede cambiarlo”.
  • Normalización cultural: algunas víctimas no se identifican como tales porque crecieron viendo comportamientos similares.
  • Aislamiento: muchas personas maltratadas no cuentan con una red de apoyo.

Perfil del Agresor

Aunque cada caso es diferente, muchos agresores presentan patrones comunes:

  • Ideologías machistas o creencias rígidas sobre el rol de género.
  • Conductas controladoras y celos excesivos.
  • Dificultad para manejar emociones e impulsos.
  • Historial de violencia interpersonal o exposición a violencia en su familia de origen.
  • Consumo problemático de alcohol o sustancias (factor de riesgo, no causa directa).
  • Negación del maltrato, justificándose o culpando a la víctima.

Es importante entender que la violencia doméstica no está limitada a un nivel educativo, económico o profesional. El agresor puede ser una figura respetada en la comunidad, su trabajo o su iglesia.


¿Qué Hacer?

Protégete

Este curso en línea podría ayudarte: Cómo no convertirse en víctima de violencia doméstica.

Para los agresores

El cambio es posible, pero requiere asumir responsabilidad. El agresor debe:

  • Reconocer el problema sin culpar a la víctima.
  • Buscar ayuda profesional en programas especializados en manejo de violencia.
  • Aprender habilidades de autocontrol emocional y regulación del comportamiento.
  • Entender que la violencia nunca está justificada.

Para las víctimas y sobrevivientes

No estás sola. Existen recursos en Puerto Rico preparados para ayudarte. Algunas recomendaciones:

  • Habla con alguien de confianza: un familiar, amistad, profesional de la salud o terapeuta.
  • Documenta incidentes cuando sea seguro hacerlo.
  • Prepara un plan de seguridad:
    • Ten una copia de las llaves del carro y la casa en un lugar secreto.
    • Guarda documentos personales esenciales.
    • Ten dinero disponible, aunque sea en pequeñas cantidades.
    • Mantén números de emergencia accesibles.
  • Considera acudir a un albergue o solicitar una orden de protección bajo Ley 54.

Si deseas evaluar si estás en una relación de violencia, puedes usar las siguientes herramientas:

Lista de Cotejo 1 | Lista de Cotejo 2 | Lista de Cotejo 3


Recursos de Ayuda en Puerto Rico

Servicios de emergencia y apoyo:

Casa Protegida Julia de Burgos
(787) 723-3500
Coordinadora Paz para la Mujer
(787) 281-7579
Oficina de Asuntos de la Mujer
(787) 758-5400
Oficina de la Procuradora de las Mujeres
(787) 725-2857
(787) 722-2907
(787) 722-2977
Proyecto Especial para Víctimas de Violencia Doméstica
(787) 764-0524
Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora
(787) 764-9639

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Beneficios de la Terapia de Parejas

Todas las relaciones atraviesan por períodos conflictivos. A veces los cónyuges desconocen cómo mejorar las condiciones o qué hacer para que su relación vuelva a ser lo que era. Aquí es donde entra en el panorama la terapia de parejas.

Las terapias de parejas son generalmente provistas por terapeutas licenciados especializados. Durante este proceso se provee un ambiente seguro donde los cónyuges pueden identificar sus conflictos y explorar sentimientos y conductas que les podrían estar afectando. Todo esto facilita el entendimiento conducente a un cambio positivo.

De acuerdo con el Dr. Gottman, científico especializado en relaciones maritales, la pareja promedio espera seis años antes de buscar ayuda profesional para sus problemas. Más parejas podrían ser ayudadas si buscan ayuda de manera temprana dado el hecho de que las posibilidades de éxito son más escasas a medida que pasa el tiempo.

Las destrezas necesarias para una relación de pareja deben ser aprendidas

Durante el proceso terapéutico, los cónyuges:

  • Podrán desarrollar un entendimiento más profundo de quién es su pareja y cuáles son sus necesidades. Mejor todavía, cada cónyuge podrá entender mejor quién es y cuáles son sus necesidades reales. Los cónyuges podrán entender también cuáles de esas necesidades pueden ser satisfechas en un contexto de relación de pareja y cuáles no.
  • Podrán aprender a procesar y a trabajar conflictos no resueltos.
  • Podrán expresar cualquier infelicidad que puedan estar sintiendo.
  • Podrán apreciar si su pareja está dispuesta o no a trabajar en equipo para resolver los conflictos de la relación.
  • Podrán constatar el nivel de compromiso de su pareja con la relación.
  • Podrán aprender a resolver conflictos de manera saludable.
  • Podrán aprender destrezas de comunicación que les ayudarán no sólo a escucharse mutuamente, sino también a entender el punto del vista del otro.
  • Podrán aprender a establecer sus necesidades de forma clara y abierta sin resentimiento ni coraje.
  • Podrán aprender a ser asertivos sin ser ofensivos. Los cónyuges necesitan ser capaces de comunicarse sin temor a herirse mutuamente.
  • Podrán aprender destrezas adecuadas y productivas de solución de problemas.
  • Podrán aprender a negociar en dirección al cambio.
  • Podrán aprender a ser proactivos.
  • Podrán ganar conciencia de si la relación está en un punto de no retorno.
  • Podrán fortalecer el amor, la intimidad y la conexión emocional.
  • Tendrán la oportunidad de sanar y procesar sentimientos dolorosos en un ambiente libre de juicios.
  • Tendrán la oportunidad de superar experiencias traumáticas y recomenzar con una nueva actitud.
  • Podrán ganar mejor entendimiento referente a aspectos como contraer nupcias, comenzar una familia o tratar una reconciliación.
  • Podrán ganar destrezas para mejorar la calidad de la sexualidad.

No exite tal cosa como una relación perfecta, pero sí existe tal cosa como el deseo de querer lo mejor para tu relación. Si te sientes infeliz en tu relación, busca ayuda sin sentir vergüenza. Al final, no tienes nada que perder. Ten siempre presente que tu relación merece atención.

11 claves científicas para una relación de pareja exitosa | Parte II

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Equidad en la relación

Al día de hoy, todavía las mujeres tienen a su cargo la mayor parte de las labores domésticas.  Se entiende que los hombres invierten el 18% de su tiempo en esto y realizan el 33% de este tipo de trabajo.  Las mujeres, por su parte, realizan el doble de esta labor, con 22% de su tiempo dedicado a ésta, y un 67% de estas responsabilidades a su cargo.  Además, estas últimas tienen a su cargo lo que se conoce como el «trabajo invisible», que consta de la planeación y coordinación de tareas y actividades.  De acuerdo con el Pew Research Poll del año 2007, el compartir las obligaciones en el hogar es una de las tres áreas principales que contribuyen al éxito de la relación, sólo precedido por la fidelidad y el buen sexo.  Wendy Klein, de California State University, Carolina Izquierdo y Thomas N. Bradbury, de University of Los Ángeles, realizaron un estudio donde concluyeron que las parejas que poseen un sistema de manejo equitativo de las labores domésticas son más felices.  Asimismo, concluyeron que las relaciones en donde no existe un sistema como éste, suelen resentirse rápidamente.

Demostración de gratitud

Una relación exitosa no sólo depende de cuánto se involucren los cónyuges en las labores domésticas, sino también en cómo se expresa la gratitud. Las personas que sienten que sus esfuerzos son apreciados por sus parejas reflejan menos resentimiento y más satisfacción en la relación. Un simple «gracias» puede lograr una gran diferencia. Esto lo afirma un estudio realizado por Jess Alberts y Angela Trethewey, de Hugh Downs School of Human Communication en Arizona State University.

Priorización del «nosotros» por encima del «yo»

Además del «gracias» y el «por favor», otra simple palabra que puede disparar la satisfacción en la relación es «nosotros». Un estudio publicado en la revista Psychology and Aging, llevado a cabo por Benjamin Seider, de University of California, encontró que los cónyuges que mostraban menos conductas negativas y más afecto eran los que utilizaban palabras centradas en la pareja tales como «nosotros», «lo nuestro», «de nosotros». Aquellos que durante las discusiones utilizaban palabras que expresaban separación, tales como «yo» y «tú», eran más propensos a la poca satisfacción marital. Mientras más «nosotros» exista en una relación y menos «yo», mayor será la satisfacción y las probabilidades de éxito en la pareja.

La familia y las amistades siempre en el círculo

El sentido del «nosotros» es medular para el bienestar de las relaciones, pero también lo son la familia y las amistades.  Los cónyuges necesitan cultivar y conservar sus respectivos círculos de apoyo. Las necesidades de apoyo y de compañía no deben radicar únicamente en la pareja. Conservar un círculo de apoyo fuera de la relación es un indicador de felicidad y aumenta las probabilidades de una relación marital estable y a largo plazo. Esto es lo que se conoce como la Teoría de la Dispersión, según un estudio realizado por Jon Kleinberg y Lars Backstrom, de Cornell University y Facebook, respectivamente.

Trabajo duro en la relación

La clave para conservar la relación vibrante a lo largo del tiempo es trabajar duro en ella. Un estudio publicado en la revista Review of General Psychology, realizado por Bianca Acevedo, de University of California, reveló que las parejas que invierten tiempo y a las que realmente les importa la relación son las que perduran a lo largo del tiempo. Estas parejas son capaces de resolver conflictos fácilmente y de estar en una relación donde lo que predomina es el amor romántico y no el amor obsesivo o pasional.

Diversión e incorporación de experiencias nuevas

Parte de ese trabajo duro es la incorporación de actividades que saquen a los cónyuges de la rutina diaria.  Las parejas conocen que les va mejor en sus relaciones cuando dedican tiempo para la diversión. Paradójicamente, esta es la primera área que se sacrifica cuando las limitaciones económicas y de tiempo empiezan a golpear la relación. ¿Qué nos dice la ciencia al respecto? Las parejas que incorporan continuamente experiencias nuevas en la relación son más felices. Esto lo afirma un estudio realizado por Arthur Aron, de State University of New York, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, que concluyó que las parejas que comparten experiencias nuevas y excitantes consistentemente muestran tener relaciones más felices. Este hallazgo lo confirma una investigación realizada por Howard Markman, de University of Denver, donde se concluye que las parejas que encuentran momentos para divertirse juntas, libres de tensiones familiares y financieras, son más felices.

En conclusión, las relaciones son más que meramente ciencia.  Sin embargo, la idea detrás de todos estudios científicos es simple:  una relación exitosa y feliz es posible.  Así es que trata a tu pareja con reverencia, mantén abiertas las líneas de comunicación y esfuérzate por que tu relación se fortalezca continuamente mediante la incorporación de los aspectos aquí señalados.

¿Tienes sugerencias innovadoras de cómo lograr una relación de pareja exitosa?  ¡Compártelas y déjanos un comentario abajo!

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11 claves científicas para una relación de pareja exitosa | Parte I

Mucho se ha escrito acerca de cómo lograr tener una relación de pareja exitosa. Probablemente, éste sea uno de los temas más visitados en la literatura de todas las disciplinas, desde la filosofía hasta la teología. A pesar de eso, todavía no poseemos una poción mágica que nos garantice el éxito en las relaciones de pareja. Sin embargo, sí contamos con un cuerpo de conocimientos producto de investigaciones científicas que nos pueden encaminar en esa dirección. Veamos qué dice la ciencia respecto de algunos de los aspectos que, si están presentes, hacen que una relación sea exitosa, se desarrolle y se mantenga feliz a través de los años.

Validación y celebración de logros y triunfos

Las parejas continuamente comparten sus éxitos y triunfos, sin embargo, en ocasiones tal información puede ser recibida con indiferencia por el otro cónyuge y no siempre es celebrada y/o validada. Un estudio realizado por Shelly L. Gable, Cian C. Gonzaga y Amy Strachman, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, encontró que la forma en que un cónyuge reacciona cuando su pareja le comparte buenas noticias es crucial en el proceso de formar un vínculo fuerte y promover el bienestar de la relación. Así es que celebra con entusiasmo cada logro de tu pareja no importa lo pequeño que éste sea.

Similitud en el manejo de las finanzas

El asunto del dinero es, tal vez, la fuente principal de conflictos en las relaciones de pareja, ya sea debido a diferentes estilos en el manejo de las finanzas, mentiras sobre los gastos, el que un cónyuge gane más que el otro, la división del pago de deudas, entre otros. De hecho, esto lo afirma un estudio realizado por Jeffrey Dew, Sonya Britt y Sandra Huston, publicado en la revista Family Relations, que concluyó que los desacuerdos financieros en la pareja representan el predictor más importante de divorcio en comparación con otros desacuerdos maritales. A pesar de esto, las personas tienden a escoger como pareja a quienes tienen hábitos opuestos en el manejo de las finanzas. Un estudio realizado por Scott Rick, de University of Michigan, mostró que quienes tienen estilos similares en este aspecto muestran menores conflictos y más satisfacción marital.

La Regla del 5×1

En las relaciones, luego de que se ha cometido un error, ya sea un comentario o una acción que lastimó a la pareja, es necesario reparar el daño causado. Para ello se recomiendan dos procesos: pedir perdón y seguir los principios de la Regla del 5×1, la cual dice que por cada acción ruda e insidiosa, es necesario compensar con cinco acciones amorosas y constructivas. Esta estrategia está avalada por John Gottman, científico experto especializado en relaciones de pareja.

Sexo frecuente

La actividad sexual frecuente tiene efectos significativamente positivos en la felicidad y la calidad de la relación marital. Esta afirmación ha sido refrendada reiteradamente en la investigación científica.

En norteamérica, la persona típica tiene sexo en promedio de 2-3 veces por mes, sin embargo, las casadas tienen más sexo que las solteras, divorciadas, viudas y separadas. Esto lo afirma un estudio realizado por David G. Blanchflower y Andrew J. Oswald, publicado en el Scandinavian Journal of Economics, que concluyó que la actividad sexual frecuente está fuertemente correlacionada con la felicidad. Otra investigación llevada a cabo por Adena M. Galinsky y Linda J. Waite, publicada en Journals of Gerontology, llegó a la conclusión de que el sexo frecuente en las personas envejecidas estaba asociado con una alta calidad marital. En esa misma línea, se puede afirmar que mientras más frecuente es la actividad sexual, mejor es la actitud hacia la pareja, según un estudio publicado en la revista Psychological Science, conducido por Lindsey L. Hicks, de Florida State University. Por otro lado, el sexo frecuente promueve la felicidad en parejas que poseen un alto grado de neuroticismo. En términos generales, una personalidad neurótica está asociada a resultados negativos en una relación. Estas personas tienden a ser irritables y se distinguen por tener cambios frecuentes en el estado de ánimo y preocupaciones continuas. Un estudio publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, realizado por Michelle Russell y James McNulty, de University of Tennessee, reveló que las personas neuróticas que tenían sexo frecuentemente estaban tan satisfechas en sus relaciones como lo estaban las personas menos neuróticas.

Altas expectativas en la relación

Todas las personas poseen expectativas de cara a sus relaciones de pareja. En ocasiones, el agotamiento, el estar en malas relaciones, el miedo a la soledad, o el deseo de conservar relaciones en favor del supuesto bienestar de los niños, provoca que se las personas reconsideren y bajen los estándares. Quienes se conforman con menos, menos obtendrán en la relación. Mantener los estándares altos, esperar ser tratado bien y desear una mejor relación día a día, tiende a traducirse o convertirse en realidad. Se puede decir que obtenemos lo que esperamos de una relación, por lo menos, eso afirma un estudio realizado por James McNulty, de Florida State University, publicado en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, el cual concluyó que las altas expectativas estaba asociado con una mejor calidad marital.

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La construcción de la confianza luego de una infidelidad | Parte II

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¿Interesas que tu relación sobreviva a una infidelidad?

Comienza por no ventilar la situación en las redes sociales y por entender que tú no eres responsable por la infidelidad de tu pareja. No hay absolutamente nada que justifique una traición. Luego de internalizar lo anterior, debes conocer que hay dos procesos importantes en los que hay trabajar: el perdón y la reconstrucción de la confianza.

Tú no eres responsable por la infidelidad de tu pareja

Trabajar en el aspecto del perdón te brindará muchas recompensas emocionales y espirituales, aunque la relación se disuelva. Ahora bien, reconstruir la confianza es uno de los procesos más difíciles por los que puede pasar una relación. Admitámoslo, la mayoría de estos casos termina en divorcio. Sin embargo, es posible reparar y reconstruir la confianza si ese es el deseo de los cónyuges y si el caso lo amerita. En este punto, pregúntate “¿fue esto el resultado de un evento único o es algo que aparenta ser un hábito o un rasgo de la personalidad de mi pareja?”

Debes decidir si deseas una relación o si deseas una venganza. Las dos cosas no las podrás tener

Si decides trabajar en pro del perdón y de la sobrevivencia de la relación, debes decidir si deseas una relación o si deseas una venganza. Las dos cosas no las podrás tener, por lo que si necesitas tomarte un tiempo para sanar, debes hacerlo. En ese sentido, a pesar del dolor que puedas estar sintiendo, le debes permitir a tu pareja realizar las enmiendas pertinentes, de lo contrario, la relación terminará. La humillación, la crítica, el hacerle sentir culpable trayendo a colación el tema continuamente, sólo hará que las cosas sean peores. Esto no significa que el asunto hay que callarlo para siempre. Se recomienda que la pareja discuta el tema, procese la experiencia, aprenda de ella y que se validen los sentimientos de la persona que resultó herida. Cuando el tema se discuta, debe ser de manera oportuna y no ante la menor provocación o intercambio de opiniones.

Es importante que se establezcan las reglas para que la relación sea más transparente. Se podrán establecer reglas en torno al uso de las redes sociales, emails y teléfonos celulares, entre otros. Tener la seguridad de la congruencia entre lo que la pareja dice y lo que en efecto hace es esencial para que se recupere la confianza. Se recomienda tener cautela en este punto, ya que un monitoreo excesivo podría insertar en la relación un elemento de desconfianza incompatible con el objetivo final.

La sobrevivencia de una relación luego de una traición tiene que ver en gran medida con las respuestas al evento, sobre todo por parte de la persona infiel. Esta persona debe comprometerse con una política de cero deshonestidad en la relación y asumir completa responsabilidad por sus acciones, entendiendo que él o ella es la única responsable de su conducta, y que ninguna acción de su pareja o de otra persona le forzó a cometer el acto. Asimismo, debe entender que la persona traicionada necesita sanar a su tiempo, y proveerle el espacio para que así lo haga. Además, es recomendable que entienda lo doloroso que es el asunto para su pareja y que en ocasiones ésta tendrá la necesidad de hablar sobre el suceso hasta que las heridas sanen. Por último, debe respetar las nuevas reglas que se establezcan en la relación y mostrarse entusiasta ante la oportunidad que le están brindando para reparar el daño causado.

En efecto, muchas relaciones logran sanar

¿Debe terminar una relación luego de una infidelidad? No necesariamente. En efecto, muchas relaciones logran sanar. En ocasiones habrá que tomar medidas extraordinarias como cambiar de empleo o mover el lugar de residencia. Reconstruir la relación y reinstalar la confianza luego de una infidelidad no es tarea sencilla, habrán altibajos en el camino, pero si el proceso se lleva a cabo de forma exitosa, la pareja terminará más fortalecida que antes.  Una vez resuelto el asunto de la infidelidad, se recomienda la Terapia de Parejas para trabajar en el proceso de sanación y promover la vinculación emocional.

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