La construcción de la confianza luego de una infidelidad | Parte I

Recientemente, el sitio cibernético Ashley Madison –lugar donde más de 46,000,000 de usuarios casados o emparejados coordinan encuentros sexuales– fue pirateado y muchos de los nombres de las personas registradas allí salieron a la luz. Este sitio representa sólo uno de los muchos que se utilizan con ese propósito, incluidas plataformas como Facebook, Tinder, Grindr, entre otras. La tecnología no ha hecho otra cosa sino poner en evidencia una de las prácticas más comunes en todas las culturas a través de todos los tiempos.

Las traiciones o infidelidades son, quizás, el aspecto más doloroso de las relaciones a largo plazo y el más difícil de superar, tal vez, porque representa el descubrimiento de mentiras y secretos de parte de esa única persona que se pensaba que iba a ser honesta y leal. Esta situación tiende a colocar a la persona que se siente traicionada a un estado de descontrol emocional y psicológico.

La fidelidad en la pareja es más que todo un asunto cultural. El patriarcado ha logrado que su valor esté grandemente influenciado por el género

La fidelidad en la pareja es más que todo un asunto cultural. El patriarcado ha logrado que su valor esté grandemente influenciado por el género. Existen culturas donde la poligamia es completamente aceptada y existen culturas donde el discurso oficial es en favor de la monogamia, sin embargo, de forma indirecta se celebra y se promueve la primera como símbolo de masculinidad.  Hay quienes afirman que el secreto de las relaciones longevas de nuestros abuelos consistía en la habilidad de las abuelas de no «darse por enteradas» de las infidelidades de sus esposos.  Y cuando «se daban por enteradas», con resignación solían despachar el asunto como «una cuestión de hombres».

Evolutivamente, la poligamia tuvo su valor en un momento histórico, luego resultó ser contraproducente para la conservación de la especie.  A pesar de eso, se entiende que la monogamia no es propia del homo sapiens sapiens.  Es un compromiso que, cuando se asume, se espera que sea cumplido. Estadísticamente, los hombres son significativamente más infieles que las mujeres.  Sin tomar en consideración el factor evolutivo, podemos concluir que los hombres infieles son motivados mayormente por la validación de su masculinidad, por el placer sexual y por la búsqueda de sensaciones nuevas, mientras que las mujeres que son infieles tienden a ser el resultado de estar en malas relaciones o de estar en relaciones que producen pocas satisfacciones, al menos, esto afirman los estudios que se han realizado en esta área.

Descubrir que tu pareja te ha sido infiel tiende a ser traumatizante y podría tener un efecto devastador debido a que pone en duda muchos aspectos de la identidad personal

Las relaciones se fundamentan en un frágil acuerdo –muchas veces implícito– de fidelidad. Descubrir que tu pareja te ha sido infiel tiende a ser traumatizante y podría tener un efecto devastador debido a que pone en duda muchos aspectos de la identidad personal. Para las mujeres, una infidelidad representa una traición a gran escala y podrían empezar a cuestionar su atractivo, su valía y su talento en la intimidad. Los hombres podrían verla como un fuerte golpe a su masculinidad. La infidelidad también supone un quebrantamiento de la confianza en la relación y podría levantar en la víctima serias dudas en cuanto a si el resto del mundo es merecedor de confianza.

Las personas traicionadas tienden a colocarse en un estado de hipervigilancia, dificultándosele la confianza en los demás. Esta situación tenderá a afectar las relaciones interpersonales, dejando a la víctima en estado de aislamiento. Es por eso que se debe aprender a confiar nuevamente, aunque la relación no pueda continuar. La confianza no sólo es esencial en las relaciones de pareja, sino también lo es para vivir una vida feliz y gratificante.

Continúa…

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Cómo reconquistar a tu pareja

Laura y Alberto han estado en una relación de pareja por siete años. Durante este tiempo, han pasado por buenos momentos y por otros no tan buenos. Han notado que con el paso de los años su relación ha ido opacándose. Las discusiones son más frecuentes, al igual que las faltas de respeto mutuas. Laura expresa que todavía siente afecto por Alberto y que le gustaría tener un futuro con él. Alberto opina igual. Sin embargo, ambos sienten que la chispa se ha apagado y cada día se les dificulta más la convivencia.

El caso anterior ilustra una situación por la que pasan comúnmente muchas parejas a diario. Algunas llegan a terapia y otras optan por disolver la relación toda vez que mantenerla viva y vibrante requiere de ambas partes compromiso, esfuerzo, creatividad y consistencia.

La lejanía emocional es tan dañina para las relaciones como la lejanía física

Cuando el vínculo muestra señales de estar quebrantándose, el realizar esfuerzos para reconquistar a tu pareja podría ayudar. Primeramente, vale la pena que analices si existen elementos incompatibles con una relación saludable, tales como desconfianza, infidelidad, maltrato, abuso de sustancias y psicopatologías. Si no existen estos elementos, entonces continúa por considerar si hay algo por lo que debas pedir perdón. Si es así, asegúrate de que ese sea el inicio del proceso. Este enlace te llevará a un artículo que te puede ayudar a entender la importancia del perdón para sanar las relaciones.

Pasemos pues a discutir los aspectos más importantes para una reconquista efectiva de la pareja.

En primer término, veamos el asunto de la proximidad. Mientras más distantes están las personas, en lo físico y en lo emocional, menos probabilidades tienen de lograr una relación exitosa. La lejanía emocional es tan dañina para las relaciones como la lejanía física. Pregúntate cuán conectado emocionalmente estás con tu pareja, cuánto conoces de su mundo interior y cuánto ella conoce del tuyo. Si han llegado a un punto donde es pobre el conocimiento que posees de quién es tu pareja en la actualidad, fomenta las actividades que promuevan la cercanía entre ambos. Asegúrense de conectar y de renovar día a día la amistad marital.

El afecto recíproco y hacerle sentir a tu pareja que realmente te gusta debe ser una labor constante

Las similitudes en la pareja es otro elemento a tomar en consideración durante el proceso de reconquista. Con los años los cónyuges tienden a olvidarse de lo que los unió de primera intención. Al explorar la historia de distintas parejas, vamos a notar que en su inicio poseían intereses, gustos y filosofías similares. Con el tiempo, empiezan a vivir vidas paralelas y pareciera ser que ya no poseen áreas de convergencia. Es importante que los cónyuges encuentren nuevamente cuáles son sus puntos de encuentro, que prioricen y valoren todo lo que los une por encima de lo que los separa.

El afecto recíproco y hacerle sentir a tu pareja que realmente te gusta debe ser una labor constante. Si, por el contrario, criticas a tu pareja continuamente, le faltas el respeto con insultos y nunca le expresas tus sentimientos hacia ella, provocarás que ésta sienta que ya no hay afecto o que el afecto no es recíproco, por lo que probablemente empezará a alejarse. Trata a tu pareja con reverencia, hazla sentir importante y atractiva. Nunca la humilles ni la degrades con insultos o con una conducta de indiferencia, mucho menos frente a otras personas. No pretendas cambiarla, además de que no lo lograrás, le estarás enviando el mensaje de que no te gusta tal y como es. Sé responsivo a las muestras de cariño, al humor y a la espontaneidad, lo cual es también señal de reciprocidad.

Los cambios que incorpores deben ser permanentes, al igual que debe ser permanente tu intención de no cometer los mismos errores

Piensa introspectivamente en cuáles eran esas características de tu personalidad que enamoraron a tu pareja de primera intención y considera reincorporarlas, si es que ya no existen: ¿eras detallista?, ¿poseías buen sentido del humor?, ¿sabías escuchar?, ¿eras espontáneo?, ¿vestías bien?, ¿te ejercitabas?, ¿te arreglabas?, ¿eras afectuoso?, ¿tus acciones reflejaban compromiso con la relación?, ¿le expresabas verbalmente y continuamente tus sentimientos?

Como punto final, recuerda que los cambios que incorpores deben ser permanentes, al igual que debe ser permanente tu intención de no cometer los mismos errores.

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El carácter sanador del perdón en las relaciones

En toda relación de pareja se comenten errores y el perdón se hace necesario para que el vínculo se mantenga fuerte. El perdón puede ocurrir aunque quien cometió la falta no lo haya pedido. Perdonar representa un proceso de liberación personal. Sin embargo, ninguna persona está obligada a hacerlo. En un escenario ideal, quién erró pedirá perdón como señal de arrepentimiento genuino y de reconocimiento de responsabilidad personal. Por lo tanto, en las relaciones de pareja, tanto el pedir perdón como el perdonar se convierten en procesos que se alternan entre cónyuges. Los involucrados en una relación cometen errores continuamente. Así las cosas, debe evitarse asumir el papel de víctima y reconocer cuando se ha fallado.

En toda relación de pareja se comenten errores y el perdón se hace necesario para que el vínculo se mantenga fuerte.

El pedir perdón tampoco debe convertirse en un ritual que se lleve a cabo únicamente con el único fin de lograr una reconciliación o terminar una discusión. Hay quienes incurren reiteradamente en las mismas faltas a sabiendas del daño que causarán y con el convencimiento de que al disculparse resolverán la situación. Es necesario tener presente que esta práctica va a ir creando fisuras que causarán que tu pareja se canse de perdonarte continuamente por las mismas situaciones y la relación terminará por disolverse.

Pedir perdón no es señal de debilidad. Todo lo contrario. Es señal de fortaleza, es señal de integridad, es señal de rectitud. Además, envía un mensaje fuerte del compromiso que se tiene con la relación.

El proceso de pedir perdón debe ser oportuno. O sea, mientras más lejano del acto se produce menos efectividad tendrá. Asimismo, debe escogerse el lugar, lenguaje y momento adecuados. Un lenguaje sarcástico, agresivo o de burla provocará un efecto contrario al que se busca. Trata de no abordar el tema si tu pareja está ocupada, conduciendo o en medio de una actividad. Pretender tener sexo mientras le pides perdón por una ofensa podría ser contraproducente, sobre todo con las mujeres. Es recomendable escoger un lugar privado y libre de distracciones que se preste para la conversación. No se puede olvidar que el haber recibido el perdón solicitado no conlleva necesariamente la desaparición del enojo en la persona afectada. Perdón no implica necesariamente olvido. Perdonar es muchas veces pasar la página y dejar el evento atrás.  Es esencial proveer el espacio para que, en sus propios términos, la persona herida procese el evento y sane.

Perdón no implica necesariamente olvido.

Entonces, cuida que al momento de pedir perdón tu lenguaje verbal y no verbal reflejen sinceridad, arrepentimiento sincero y deseo de hacer algo para reparar el daño causado. Asegúrate de emplear la palabra “perdón” durante tu argumento. Asegúrate de expresar tu reconocimiento de qué fue lo que hiciste mal. Asegúrate de realizar una oferta de reparación, o sea, sugerir o pedir alternativas sobre lo que puedes hacer o no hacer para reparar el daño causado.

Saber pedir perdón y saber perdonar son dos de los pilares más importantes en una relación.

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Sobre las relaciones de pareja

Una relación de pareja le provee a las personas satisfacción y estabilidad, y puede ayudar a cada cónyuge a alcanzar y desarrollar su propio potencial. La vida en pareja ofrece comodidad cuando las cosas fuera de la relación no marchan bien. Las relaciones son una gran fuente de realización personal, gratificación emocional y apoyo.

Las relaciones son una gran fuente de realización personal, gratificación emocional y apoyo.

Muchas parejas incurren en error al pensar que una relación de amor no debería dar trabajo. Sin embargo, al preguntarle a varias parejas felizmente unidas cuál es el secreto para mantener la chispa en su relación, admiten que requiere mucho trabajo y compromiso. Es sensato entonces concluir que caminar hacia una relación saludable es una de las tareas más gratificantes y de más reto en todas las parejas.

Las relaciones no son perfectas. Cada persona trae sus propias ideas, valores, opiniones y rasgos de personalidad a las mismas, y no siempre estas características parean con las de la pareja. Sin embargo, no por ello las relaciones entrarán en crisis y fracasarán. Al contrario, las diferencias podrían ser complementarias. La clave radica en respetar, entender y aceptar los puntos de vista y culturas divergentes.

Las relaciones de pareja sí pueden ser duraderas y sí pueden ser relaciones felices.

Cuando las percepciones se ven nubladas por la atracción física, la ilusión de una relación y el deseo sexual, algunas personas pueden pasar por alto aspectos importantes de la persona que han escogido como pareja. Deficiencias en la relación pueden crear tensión, tristeza, preocupación, miedo y problemas de salud. Una mala relación puede también crear problemas en el trabajo y afectar a otros miembros de la familia, incluso podría afectar las relaciones interpersonales en general.

No obstante ello, las relaciones de pareja sí pueden ser duraderas y sí pueden ser relaciones felices.

El incorporar las terapias psicológicas de parejas antes de que lo único que sostenga la relación sean las pertenencias materiales o los hijos e hijas que se hayan tenido, podría ser una buena alternativa. Algunas parejas posponen la terapia hasta que su relación está en un punto de rompimiento o hasta el momento en que ésta está en una verdadera crisis, en la esperanza poder salvarla. Se recomienda la terapia en la etapa de adaptación a la relación o cuando los conflictos están en su inicio, o, incluso, cuando la relación corre sin aparente dificultad. La terapia de parejas puede ser de valor aún cuando la relación esté en crisis, pero tomará más tiempo, recursos y esfuerzo lograr resultados positivos.

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Qué es Realmente la Terapia y Cómo Transforma las Relaciones

Este artículo explica de manera profesional y accesible qué es realmente la terapia psicológica y la terapia de pareja. Desmonta mitos comunes, describe los fundamentos científicos del proceso terapéutico, explica el rol del terapeuta y detalla qué pueden esperar los clientes durante las sesiones. También aborda cómo aprovechar la terapia para fortalecer la comunicación, resolver conflictos y promover la sanación emocional. Con una descripción clara sobre cómo se desarrolla el proceso, cómo se comporta un cliente efectivo y por qué la terapia sí funciona, este artículo resulta ideal para personas que desean comprender el verdadero propósito de la atención psicológica.

La terapia es un espacio profesional y seguro diseñado para explorar emociones, resolver conflictos y promover el crecimiento personal y relacional. A pesar de ser una herramienta valiosa, persisten dudas, expectativas confusas y mitos que pueden dificultar su comprensión. Este artículo explica de manera clara y profesional qué es realmente la terapia, qué esperar del proceso, cómo funciona, y cómo aprovecharla para fortalecer la relación de pareja y el bienestar individual.

Mitos Comunes sobre la Terapia y la Terapia de Pareja

Entre los mitos más frecuentes se encuentran:

  • “La terapia es solo para gente con problemas graves”. En realidad, es un espacio para mejorar, crecer y prevenir conflictos.
  • “El terapeuta dirá quién tiene la culpa y quién tiene la razón”. La terapia no busca culpables, sino comprender la dinámica y transformarla.
  • “La terapia de pareja es el último recurso; las parejas deben ser capaces de resolver sus dificultades por sí mismas”. Puede ser preventiva, fortalecedora y profundamente constructiva.
  • “Hablar con un amigo es igual y más económico”. Un terapeuta utiliza técnicas, formación clínica y ética profesional.
  • “El psicólogo realizará una función de mediación”. El psicólogo de parejas es un profesional de la salud mental que realizará el rol que corresponde según los parámetros de la profesión.

Fundamentos Psicológicos de la Terapia

La terapia se basa en teorías psicológicas que explican cómo las personas piensan, sienten y se relacionan. Sus fundamentos incluyen:

  • Relación terapéutica: vínculo seguro, basado en confianza, empatía y confidencialidad.
  • Procesos de cambio: identificación de patrones, reestructuración de creencias y desarrollo de habilidades emocionales.
  • Evidencia científica: técnicas validadas por investigación clínica.
  • Autoconciencia: comprender emociones y comportamientos para transformarlos.


La terapia no cambia propiamente a las personas, sino que les enseña a cambiar desde adentro, con autenticidad y responsabilidad emocional.

El Rol del Terapeuta

El terapeuta no juzga, no toma partido, no toma decisiones por los clientes y no da órdenes. Su rol es:

  • Facilitar el diálogo y la comprensión emocional.
  • Identificar patrones dañinos o inconscientes.
  • Ofrecer herramientas basadas en evidencia.
  • Promover responsabilidad y cambio.
  • Proveer un espacio seguro para expresar vulnerabilidad.

El terapeuta acompaña, guía, confronta con respeto y ayuda a la pareja a reencontrarse desde una visión más clara y consciente.

Qué Esperar del Proceso Terapéutico

Los clientes pueden esperar un proceso estructurado que incluye:

  • Exploración de la historia emocional.
  • Identificación de metas terapéuticas.
  • Sinceridad y apertura en el diálogo.
  • Trabajo en sesiones y tareas entre sesiones.
  • Revisión continua del progreso.

Los resultados de la terapia no inmediatos: requiere compromiso, constancia y disposición a trabajar emociones difíciles.

Cómo se Conduce la Terapia

La terapia sigue una estructura profesional que puede incluir:

  • Entrevistas iniciales y evaluación de necesidades.
  • Sesiones semanales o quincenales.
  • Ejercicios de comunicación, introspección y habilidades emocionales.
  • Revisión de patrones de interacción y dinámicas relacionales.
  • Procesamiento de emociones intensas en un ambiente seguro.

Cómo Comportarse como Cliente

Los clientes pueden sacar mayor provecho si:

  • Son honestos consigo mismos y con el terapeuta.
  • Asisten con regularidad.
  • Ponen en práctica lo aprendido.
  • Aceptan la vulnerabilidad como parte del proceso.
  • Evitan actuar a la defensiva y promueven la apertura emocional.

Utilidad y Efectividad de la Terapia

La terapia psicológica sí funciona. Numerosos estudios han demostrado su efectividad para mejorar la comunicación, reducir el conflicto, aumentar la satisfacción emocional y fortalecer los vínculos.

La terapia ayuda a:

  • Comprender patrones dañinos.
  • Mejorar la expresión emocional.
  • Desarrollar empatía y habilidades sociales.
  • Construir resiliencia y autoestima.

No es magia; es un proceso de autodescubrimiento guiado por un profesional capacitado.

Recomendaciones para Aprovechar la Terapia

  • Establecer metas claras: saber qué se busca facilita el proceso.
  • Practicar la paciencia: el cambio profundo toma tiempo.
  • Aplicar lo aprendido: la transformación ocurre fuera de la sesión.
  • Promover escucha activa y expresión sincera: sin culpabilizar ni atacar.
  • Elegir un terapeuta cualificado: con formación, experiencia y ética profesional.

Conclusión

La terapia es un espacio poderoso para sanar, comprender y transformar la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. No es un juicio ni un castigo, sino una oportunidad de crecimiento. Cuando se asiste con apertura, constancia y compromiso, la terapia se convierte en una herramienta indispensable para construir relaciones de pareja más fuertes, conscientes y emocionalmente seguras.

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La cuenta de banco emocional de su relación

Las interacciones diarias en la pareja predicen en gran medida en cuán conflictiva se tornará una relación.  Estas interacciones, en términos generales, las podemos catalogar como negativas o positivas.  Las relaciones que están en distrés comúnmente se caracterizan por el exceso de interacciones negativas en el día a día.

Es oportuno, por lo tanto, que hablemos sobre la “cuenta de banco emocional”.   Reconocidos autores, entre ellos John Gottman y Stephen Covey, hacen referencia a este concepto para referirse a la “riqueza” que posee una relación, que no es otra cosa que el nivel de cercanía y confianza que existe en pareja.   Cuando se establece una relación, se abre, metafóricamente, una cuenta de banco emocional que se caracteriza por el continuo “depósito” y “retiro” de afecto.  Las interacciones positivas representan “depósitos” mientras que las interacciones negativas representan “retiros”.

Ofrezca abrazos, note algo que su pareja haya hecho por usted y agradézcaselo, dé las gracias, diga por favor y cumpla con su responsabilidad en las labores domésticas

¿Y cuál es la importancia de todo esto?  Un balance alto en esta “cuenta” se caracteriza por la conexión positiva, la confianza y la cercanía que exista en la relación.  Muchos “retiros” de esta “cuenta”, creados por las interacciones negativas, hacen que el balance disminuya y que la relación sufra.

Es recomendable, por lo tanto, que la pareja habitualmente realice depósitos en la “cuenta”.  Hasta cierto punto es irreal esperar que eventualmente no hayan interacciones negativas o que no hayan conflictos en una relación.  Sin embargo, cuando existe una “cuenta de banco emocional” con suficientes “fondos”, el impacto en la estabilidad de la relación es mínimo cuando esto ocurre.  Los “depósitos” en esta “cuenta” sirven como factor protector ante los conflictos.

¿De qué manera puede usted “depositar” en esta “cuenta”?  A diario muestre a su pareja interés, atención, afecto físico y verbal, entendimiento y respeto.  Además, ofrezca disculpas cuando la ocasión lo requiera e inviertan tiempo juntos/as.

Usted retirará fondos de esta “cuenta” cuando critique e ignore a su pareja.  Otras acciones que representan “retiros” son el abuso físico y/o emocional, la infidelidad o deslealtad, la falta de disponibilidad, la intimidación, la humillación, la mentira, el estar a la defensiva, entre muchas otras interacciones negativas.

Por lo tanto, ofrezca abrazos, note algo que su pareja haya hecho por usted y agradézcaselo, dé las gracias, diga por favor y cumpla con su responsabilidad en las labores domésticas.

Recuerde que su relación es su posesión más valiosa. ¡Protéjala!

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