El amor reduce la intensidad de los dolores de cabeza a la mitad

Cuando estamos enamorados, nuestro cerebro se inunda de una hormona de la felicidad llamada oxitocina. En una investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, a sujetos con dolores de cabeza crónicos se les administró un aerosol nasal con esta hormona conocida como la «hormona del amor».

El estudio encontró que el 50 porciento de los participantes informaron que su dolor de cabeza se redujo a la mitad después de un par de horas, y un 27 porciento adicional informó estar completamente libre de dolor en el mismo período de tiempo. Además, según otros estudios sobre este tema, el tener contacto físico o sexo con tu pareja tiene el poder de reducir o aliviar por completo los dolores de cabeza en personas que sufren migrañas. Toma nota si estás buscando un medicamento para el dolor de cabeza que realmente funcione.

Estar en una relación amorosa reduce la presión arterial

Una investigación reciente confirma que las parejas felizmente casadas se mantienen más saludables en comparación con otras personas. Un matrimonio satisfactorio puede hacer que su presión arterial baje, lo que hace que su corazón sea más saludable. La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, se ha relacionado con numerosas afecciones de salud, como enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Según este un estudio en el que participaron 204 hombres y mujeres casados y 99 solteros, el simple hecho de estar felizmente casado contribuye a la presión arterial baja. Pero el estudio sugiere que las personas solteras son más saludables que sus contrapartes casadas infelizmente. Entonces, estar casado “per se” no es beneficioso por sí solo, sino que lo que cuenta es la satisfacción y el sentimiento de bienestar asociado a la relación.

La sexualidad y el bienestar personal

Las personas tienden a sentir más emociones positivas luego de tener sexo y esto se refleja en sus vidas diarias.

Es importante conocer que tan importante como el desempeño durante la actividad sexual, también lo es el recordar que el sexo es un factor significativo en la sensación de bienestar personal y para cultivar la intimidad con la pareja. Poco se conoce acerca de las razones del porqué el sexo está positivamente correlacionado con el bienestar personal. Lo que sí sabemos es que el sexo está positivamente asociado con el bienestar debido a que promueve las manifestaciones de afecto entre los cónyuges. El sexo no sólo está asociado con la mejoría del estado de ánimo, sino también con la satisfacción a largo plazo en la relación.

Se ha encontrado que la sensación de felicidad está fuertemente relacionada con el bienestar personal. El bienestar psicológico es un concepto multidimensional. Las personas que experimentan una sensación de bienestar personal, poseen una adecuada autoestima, actitudes y sentimientos positivos, ausencia de estados de ánimos y emociones no placenteros, y son capaces de manejar adecuadamente sus niveles de estrés y los pensamientos negativos. El bienestar psicológico se caracteriza por el funcionamiento óptimo en la dimensión social e individual. Es acerca de sentir que la vida transcurre bien. Es la combinación de sentirse bien (física, espiritual y mentalmente) y funcionar efectivamente.

Las personas tienden a sentir más emociones positivas luego de tener sexo y esto se refleja en sus vidas diarias. Esto es debido, en parte, a la sensación de recibir más afecto de la pareja y de expresar lo mismo de manera recíproca al momento de tener sexo, y este efecto tiende a permanecer por varias horas luego de la actividad. Por lo tanto, la calidad del vínculo con la pareja es esencial para entender los beneficios del sexo. La actividad sexual tiene muchos beneficios a largo plazo, entre ellos, las personas sienten más emociones positivas (como el optimismo y la alegría) de forma periódica.

Así que la frecuencia adecuada en el contacto sexual junto con la incorporación de actividades que promuevan la intimidad es esencial para maximizar los efectos de esta práctica en el bienestar personal y de la pareja.

¿Cuánto sexo?

La cantidad de sexo que tienen las personas está asociada a mayor satisfacción en la relación, mejor autoestima, mejor salud mental y física, menos riesgos de enfermedades cardiacas, menores índices de depresión, menor riesgo de cáncer de próstata, entre otros. Así es que se puede concluir que sexo y salud son aspectos que van tomados de la mano. Sin embargo, las personas cada vez tienen menos sexo. Hoy día, los adultos en promedio disfrutan de esta actividad unas 51 veces al año. Una publicación de la revista científica Social Psychology and Personality Science y llevada a cabo por Amy Muise, concluyó que las parejas que tienen sexo más de una vez por semana no demostraron ser más felices, sin embargo, las parejas que tienen una actividad sexual menor a una vez por semana demostraron ser menos felices. Claro que el sexo por sí solo probablemente no mejorará la salud física y mental, sin embargo, ya sea que el sexo sea un síntoma o la causa del bienestar, por una vida sexual excitante y satisfactoria vale la pena el esfuerzo.

Demostrar compasión hacia la pareja tiene sus recompensas

¿Qué importancia tienen actos como cambiar planes personales para complacer a la pareja, o hacer algo que le haga sentir valiosa, o expresarle ternura y gratitud?  Pues Harry Reis, profesor de piscología de University of Rochester, diseñó y dirigió una investigación que fue publicada en la revista Emotion, y que pretendía probar la hipótesis del Dalai Lama referente a que la expresión de compasión hacia otras personas amplifica o mejora el estado afectivo personal. Para realizar este estudio los investigadores utilizaron una muestra de 175 parejas norteamericanas recién casadas.  Antes del estudio, los investigadores predijeron que el donador (persona que realiza una acción compasiva) experimentaría un impacto positivo en su bienestar emocional cuando su pareja le reconociera la acción realizada. También anticiparon que el recipiente (persona que recibe una acción compasiva) se beneficiaría emocionalmente cuando el acto haya sido mutuamente reconocido como uno compasivo, en oposición a cuando uno de los cónyuges percibe la acción como una que no fue deliberadamente hecha por compasión. Sin embargo, aunque estas predicciones se confirmaron, también los investigadores encontraron algo más: los donadores también se benefician de realizar actos compasivos incluso aunque el recipiente no los note explícitamente, y en estos casos, los beneficios para los donadores eran un 45 porciento mayor que para el recipiente.

Mala relación, corazón roto?

En un estudio publicado en el Journal of Health and Social Behavior, los investigadores Hui Liu y Linda Waite se dieron a la tarea de investigar si la calidad de la relación de pareja estaba relacionada con enfermedades del corazón a lo largo del tiempo, y si esta relación variaba por género y por edad. Para realizar este trabajo, los investigadores analizaron 5 años de información proveniente de 1200 participantes.  Los hallazgos revelaron que la mala calidad de una relación marital conduce al padecimiento de condiciones cardiovasculares.  Los resultados fueron más pronunciados entre las mujeres de mayor edad que entre los hombres de mayor edad.  Este estudio interpretó como condiciones cardiovasculares la hipertensión, el ritmo rápido del corazón, la proteína C-Reactiva y eventos cardiovasculares generales.  A raíz de estos resultados, Hui Liu concluye:  «Los hallazgos sugieren la necesidad de la terapia marital y programas que focalicen en la calidad y el bienestar de la relación de pareja».

Los hijos, las hijas y la relación de pareja

Probablemente, los padres y las madres darían sus propias vidas a cambio del bienestar de sus hijos e hijas, si fuese necesario. La paternidad y la maternidad tiende a provocar en las personas un sentido de desprendimiento que comúnmente conduce a que ofrezcan su relación de pareja como sacrificio en favor de lo que consideran es el bienestar de sus hijos e hijas. Los padres y las madres erróneamente podrían suponer que la total dedicación y devoción hacia sus hijos e hijas requiere que pongan tanto la relación como su felicidad individual en segundo o tercer plano. Un día podrían despertar y darse cuenta que viven en una relación de pareja vacía y que produce poca o ninguna retribución placentera. Entonces ¿por qué no poner la relación en orden prioritario? Bríndale a tus hijos e hijas la seguridad que proviene de crecer viendo a sus padres y madres en una relación feliz, amorosa y de compromiso. Propónte hoy tener el tipo de relación que tus hijos e hijas deseen tener si en el futuro deciden formar una.

Curiosidad del 3 de febrero de 2017

El Dr. Dough Teti, de Pennsylvania State University, realizó una investigación sobre el hábito de muchos padres y madres de compartir el cuarto y la cama con los infantes. El Dr. Teti aclaró que esta investigación no se trata de formular un discurso en contra de esta práctica, sino de traer a la luz los efectos de la misma en el bienestar de la relación. Cerca del 75 porciento de los padres y las madres realizan esta práctica. Aproximadamente, la mitad de este porcentaje todavía duerme con sus hijos e hijas más allá de los tres meses luego del nacimiento. Luego de lo seis meses, sólo uno de cada cuatro niños permanece en la habitación con sus padres y madres. Este estudio encontró que, en promedio, las madres que duermen con su infantes durante más de seis meses experimentan más sueño fragmentado y refieren menos satisfacción con la relación. Estas madres también tendían a estar más irritables con los infantes a la hora de dormir. De manera notable, esta práctica no pareció tener efecto alguno el sueño de los padres o en su satisfacción con la relación.

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Curiosidad del 26 de agosto de 2016

Las expectativas culturales de lo que se espera de las personas en una relación de pareja no solamente son malas para las mujeres, sino también lo son para los hombres. Esto lo concluye una investigación realizada por Christin Munsch, Matthew Rogers y Jessica Yorks, de University of Connecticut. Culturalmente, se espera que los hombres sean los que provean el sustento económico en sus familias, lo que tiene repercusiones negativas en su salud psicológica. Lo que este estudio descubrió es que en la medida en que los hombres adquieren más responsabilidades económicas en sus matrimonios, en esa medida experimentan un declive en su bienestar psicológico. Este bienestar psicológico es peor cuando ellos son los únicos proveedores del sustento en el matrimonio.

Ser el sostén de la familia tiene un efecto contrario en las mujeres en lo que respecta al bienestar psicológico. Este estudio encontró que el bienestar psicológico de las mujeres aumenta en la medida en que realizan contribuciones económicas en la familia. En ese sentido, en la medida en que éstas contribuyen menos, su bienestar psicológico declina. Concluyen los investigadores que el bienestar psicológico de los hombres aumenta cuando sus esposas asumen más responsabilidades económicas, así mismo aumenta el de las mujeres cuando adquieren un mayor compromiso económico en la relación.

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