Los hombres (infieles) no son infieles porque sean perros. Son (llamados) perros porque son infieles.

Los hombres (infieles) no son infieles porque sean perros. Son (llamados) perros porque son infieles.

El día cuenta con 24 horas. El hombre promedio tiene que dormir alrededor de 8 horas. Y trabajar por 8 horas. Sólo restan 8 horas para hacer diligencias, conducir hacia y desde el trabajo, comer y tomarse algún tiempo libre. Y en ese poco tiempo libre, un hombre debe arreglárselas para obtener lo que le gusta más que cualquier otra cosa: sexo.
Así que cuando un hombre tiene que escoger entre salir a pasear o no con una dama e invertir tiempo, dinero y atención en ella, la pregunta de si los recursos que él invierta resultarán en sexo es un factor importante. Si tu ‘amigo’ escoge invertir su tiempo y dinero en ti, es porque piensa que hay oportunidad de tener sexo en algún momento. Si sale a pasear contigo en lugar de hacerlo con otra dama, es porque él piensa que tú eres la mejor opción para obtener sexo.
Mientras mas probabilidad haya de sexo, más dispuesto él estará para invertir su poco tiempo libre contigo. Si él piensa que sus oportunidades de tener sexo son mayores con otra dama, invertirá más tiempo, dinero y atención en ella. Es simplemente sentido común, y utilizar sus recursos limitados sabiamente.

En cierta forma, siempre seremos diferentes. En otras formas, siempre seremos iguales. Siempre hay espacio para diferir y culpar, al igual que siempre hay espacio para considerar nuevas perspectivas y empatizar. El entendimiento es una elección.

En el momento en que colocas a alguien en un pedestal, te mirará desde arriba. El truco es respetar la igualdad mutua.

Los hombres no somos perros. Meramente pensamos que lo somos y, en ocasiones, actuamos como si lo fuéramos. Pero, al creer en nuestra naturaleza más noble, las mujeres tienen el tremendo poder de inspirarnos para estar a la altura de eso.

Nada es más extraño o más cosquillozo que una relación entre personas que se conocen sólo de vista, que se cruzan y se observan todos los días – y aun así están obligados a mantener la apariencia de un extraño indiferente, sin saludarse ni dirigirse palabra mutuamente, ya sea por etiqueta o por capricho propio.

Creo que somos personas románticas de alguna forma, pero cuando se trata de una relación, no es tanto la pregunta de ‘¿Puedes confiar en otro ser humano?’, como lo es la pregunta de confiar en ti mismo. La brutal naturaleza del [ser humano] parece significar que estamos predispuestos a encontrar atractivas a otras personas. Y hay algo de deshonesto en callar esos sentimientos – parece puritano negarse eso a uno mismo. La idea del pecado está todavía bien ampliamente insertada en la mente de las personas.

Incluso si paso todo el día contigo, te extrañaré al segundo de que te hayas marchado.

Pienso que hay algo en el viejo dicho de que ‘las mujeres usan el sexo para obtener amor y los hombres usan el amor para obtener sexo’. Y amor es sólo una palabra que usamos para describir un vínculo cercano, o una relación, entre dos personas. Los hombres han sido programados para querer sexo, así que hacen lo que entiendan necesario hacer para estar en una relación con una mujer. Y las mujeres están programadas para desear estabilidad y seguridad financiera en una relación, así que le ofrecen al hombre lo que él desea: sexo.
