Los corazones de las parejas se sincronizan

Investigaciones recientes han confirmado que dos corazones realmente laten como uno solo. Según los estudios, los corazones de las parejas que han estado juntas durante mucho tiempo se sincronizan inconscientemente cuando la pareja está cerca el uno del otro. Utilizando dispositivos electrónicos de seguimiento, científicos de la Universidad de Illinois registraron y midieron el pulso de 10 parejas de personas envejecidas en relaciones de largo plazo.

Los investigadores descubrieron que cuando están muy cerca, una persona de cada pareja afecta el ritmo cardíaco de la otra, y viceversa, en una interacción compleja. Estos hallazgos todavía son más amplios y sujetos a más investigación que podría tener implicaciones de más trascendencia referente a la conexión emocional que existe en estas parejas en relaciones de largo plazo. Este estudio no revela ningún patrón claro. Dice Brian Ogolsky, uno de los investigadores, que «Descubrimos que cada día es un contexto único que cambia según las circunstancias. Las interacciones de pareja, sus actitudes, comportamientos, ya sea que estén cerca o lejos, cambian todo el tiempo».

Las relaciones mejoran con el tiempo

A pesar de que pasadas investigaciones en este tema sugieren consistentemente que las relaciones se vuelven menos positivas con el tiempo, y que las esposas, sobre todo, generalmente no son tan felices como sus parejas, una investigación publicada en la revista Social Networks and the Life Course, dirigida por Paul Amato, encontró que la felicidad y las actividades compartidas (como cenar juntos y trabajar juntos en proyectos de la casa) disminuyen gradualmente durante los primeros 20 años de matrimonio y luego se estabilizan. Sin embargo, después de 25 años de matrimonio, las parejas informaron que pasaban más tiempo juntas, y para el año 40, pasaban tanto tiempo juntas como en el primer año maravilloso de relación. Los investigadores también encontraron que los informes de problemas maritales disminuyeron continuamente durante el período de estudio.

Los autores del estudio señalan que ‘los cónyuges se desilusionan a medida que aprenden más el uno del otro, el conflicto emerge inevitablemente y pasa factura a las relaciones, los cónyuges se vuelven cada vez más diferentes con el tiempo y se separan, y los eventos estresantes y demandas sociales se acumulan sobre el curso de vida. El aburrimiento, en lugar de la miseria producto del sufrimiento, caracteriza a muchos matrimonios inestables. En estos casos, la infidelidad es a menudo el desenlace que lleva a un cónyuge a abandonar la relación. En contraste, cuando las parejas permanecen juntas en tiempos difíciles, se mantienen fieles y trabajan activamente para resolver sus conflictos, los resultados positivos a largo plazo (aunque no están garantizados) son comunes. Nuestra investigación muestra que los resultados positivos para las parejas en una relación a largo plazo son la norma. Al contrario de lo que mucha gente piensa, la calidad marital no declina inevitablemente, sino que tiende a mantenerse alta o incluso mejorar a lo largo de las décadas. Este conocimiento debería alentar a la mayoría de las parejas a mirar hacia el futuro con cierto grado de optimismo’.

¿Cuánto sexo?

La cantidad de sexo que tienen las personas está asociada a mayor satisfacción en la relación, mejor autoestima, mejor salud mental y física, menos riesgos de enfermedades cardiacas, menores índices de depresión, menor riesgo de cáncer de próstata, entre otros. Así es que se puede concluir que sexo y salud son aspectos que van tomados de la mano. Sin embargo, las personas cada vez tienen menos sexo. Hoy día, los adultos en promedio disfrutan de esta actividad unas 51 veces al año. Una publicación de la revista científica Social Psychology and Personality Science y llevada a cabo por Amy Muise, concluyó que las parejas que tienen sexo más de una vez por semana no demostraron ser más felices, sin embargo, las parejas que tienen una actividad sexual menor a una vez por semana demostraron ser menos felices. Claro que el sexo por sí solo probablemente no mejorará la salud física y mental, sin embargo, ya sea que el sexo sea un síntoma o la causa del bienestar, por una vida sexual excitante y satisfactoria vale la pena el esfuerzo.

La demencia en personas solteras

El Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry publicó una investigación realizada por Andrew Sommerland, de University College of Londres, que concluyó que las personas que optan por no casarse nunca están a mayor riesgo de desarrollar demencia.  En esta investigación participaron 812,047 personas de los Estados Unidos, Europa, Sudamérica y Asia, y concluyó que las personas solteras tienen un 42% más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con las personas casadas. Los investigadores advierten que no es el hecho de casarse lo que confiere algún tipo de beneficio protector a la salud cognitiva, sino más bien todo lo que conlleva la vida matrimonial. Las personas casadas tienden a tener estilos de vida más saludables y están más comprometidas socialmente, lo que puede explicar porqué es menos probable que desarrollen demencia, concluyó Sommerland. Por lo tanto, la interacción social, y no el aislamiento social o la solead, conlleva menor riesgo de demencia.  Además de la felicidad manifiesta y lo estimulante que puede llegar a ser vivir con un compañero o compañera, la vida de casados viene con otros beneficios no tan obvios. Las persona casadas tienden a estar en mejor situación económica, un factor que está estrechamente entrelazado con muchos aspectos de la salud.

Equidad de género, ¿realidad o fantasía?

En una de las primeras investigaciones realizadas en el área de cómo las parejas invierten su tiempo, unas investigadoras encontraron evidencia que la equidad de género está muy lejos de convertirse en una realidad, incluso entre parejas altamente educadas. Estas científicas encontraron que luego de tres meses del nacimiento de su primer hijo, incluso en días cuando las parejas no están en sus trabajos regulares, los hombres invierten la mayor parte de su tiempo en actividades de relajación mientras que las mujeres realizaban labores domésticas o de cuidado de los hijos e hijas. En contraste, cuando los hombres estaban cuidando de los niños y niñas, o trabajando en las labores domésticas, sus parejas en la mayoría de los casos estaban haciendo lo mismo.

Claire Kamp Dush condujo esta investigación junto con Sarah Schoppe-Sullivan y Jill Yavorsky, la cual fue publicada en la revista científica Sex Roles. El estudio incluyó a 52 parejas heterosexuales, de raza blanca, altamente educadas, con empleos regulares y que estaban en proceso de tener su primer hijo.

Según la investigadora principal, los hombres necesitan tomar acción, realizar labores en el hogar y cuidar a los niños y niñas. Las madres también necesitan permitirle a los padres que realicen las tareas domésticas y el cuidado de los niños y niñas sin estar continuamente vigilando que la labor que estos realicen cumpla con sus estándares. Las parejas necesitan tener conversaciones, idealmente antes de que nazca el primer hijo, acerca de cómo van a dividir las labores en el hogar para asegurar que el trabajo sea uno equitativo, añadió.

Las relaciones de amistad de los hombres

Un estudio publicado en la revista científica Men and Masculinities y conducido por Stefan Robinson, Adam White, Eric Anderson, ha descubierto que los hombres jóvenes heterosexuales obtienen mayor satisfacción emocional con sus panas –’bromances’ en inglés– en comparación con la que obtienen en sus relaciones románticas con mujeres.  Para determinar cuánto los ‘bromances’ importaban para los hombres, los autores encuestaron a 30 individuos heterosexuales que cursaban su segundo año de universidad en carreras relacionadas con el deporte. Encontraron que todos tenían, por lo menos, un pana o un amigo con quien tenían una amistad cercana (‘bromance’). Los participantes indicaron que con estos panas se involucraban en conductas como compartir secretos, expresar cariño, abrazos y, en ocasiones, dormir en la misma cama.  Los participantes también indicaron sentirse menos juzgados por sus panas que por sus novias. Uno de ellos expresó: “Mi pana sabe que me gusta escuchar a Taylor Swift y a Beyonce, pero dejo el tema fuera cuando estoy en compañía de mi novia debido a que ella me juzgaría. Siento que debo demostrar ser un súper hombre cuando estoy con ella”.  Otros expresaron que era más fácil expresar emociones frente a sus panas y discutir información de salud sensitiva.  28 de 30 indicaron que preferían mejor discutir asuntos personales con sus panas que con sus novias.  Cuando se les pidió que describieran la diferencia entre ‘bromance’ –relación cercana con un pana– y ‘romance’ –relación romántica con una mujer– indicaron que hay tres factores que tomar en consideración: atracción sexual, conexión emocional y personalidad. Un pana o ‘bromance’ debe cumplir con las últimas dos, mientras que un ‘romance’ necesita cumplir con dos también, pero una de ellas debe ser sexo, concluyeron.  ‘Las novias son temporeras’, dijo uno de los encuestados, ‘pero un pana puede durar toda la vida’.  Estos hallazgos podrían no aplicar a otros hombres más allá de los que participaron en el estudio y se necesita más investigación en el área.

 

Demostrar compasión hacia la pareja tiene sus recompensas

¿Qué importancia tienen actos como cambiar planes personales para complacer a la pareja, o hacer algo que le haga sentir valiosa, o expresarle ternura y gratitud?  Pues Harry Reis, profesor de piscología de University of Rochester, diseñó y dirigió una investigación que fue publicada en la revista Emotion, y que pretendía probar la hipótesis del Dalai Lama referente a que la expresión de compasión hacia otras personas amplifica o mejora el estado afectivo personal. Para realizar este estudio los investigadores utilizaron una muestra de 175 parejas norteamericanas recién casadas.  Antes del estudio, los investigadores predijeron que el donador (persona que realiza una acción compasiva) experimentaría un impacto positivo en su bienestar emocional cuando su pareja le reconociera la acción realizada. También anticiparon que el recipiente (persona que recibe una acción compasiva) se beneficiaría emocionalmente cuando el acto haya sido mutuamente reconocido como uno compasivo, en oposición a cuando uno de los cónyuges percibe la acción como una que no fue deliberadamente hecha por compasión. Sin embargo, aunque estas predicciones se confirmaron, también los investigadores encontraron algo más: los donadores también se benefician de realizar actos compasivos incluso aunque el recipiente no los note explícitamente, y en estos casos, los beneficios para los donadores eran un 45 porciento mayor que para el recipiente.

Mala relación, corazón roto?

En un estudio publicado en el Journal of Health and Social Behavior, los investigadores Hui Liu y Linda Waite se dieron a la tarea de investigar si la calidad de la relación de pareja estaba relacionada con enfermedades del corazón a lo largo del tiempo, y si esta relación variaba por género y por edad. Para realizar este trabajo, los investigadores analizaron 5 años de información proveniente de 1200 participantes.  Los hallazgos revelaron que la mala calidad de una relación marital conduce al padecimiento de condiciones cardiovasculares.  Los resultados fueron más pronunciados entre las mujeres de mayor edad que entre los hombres de mayor edad.  Este estudio interpretó como condiciones cardiovasculares la hipertensión, el ritmo rápido del corazón, la proteína C-Reactiva y eventos cardiovasculares generales.  A raíz de estos resultados, Hui Liu concluye:  «Los hallazgos sugieren la necesidad de la terapia marital y programas que focalicen en la calidad y el bienestar de la relación de pareja».

El otro lado de la infidelidad

Las mujeres sufren un mayor impacto emocional y físico luego de una ruptura amorosa producto de una infidelidad debido a que suelen ser más selectivas a la hora de elegir a un compañero, y, por lo tanto, la pérdida de la relación tiende a ser más dolorosa para ellas. Sin embargo, una investigación ha concluido que las mujeres que son víctimas de una infidelidad seguida de una ruptura obtienen ganancias importantes en el largo plazo toda vez que se les enriquece su inteligencia emocional de pareja. El efecto de esto se reflejará en la habilidad de éstas para elegir mejores parejas en el futuro. Este estudio, que contó con 5,705 participantes en 96 países, fue realizado por Craig Morris, de Binghamton University, y publicado en la revista Science Daily. Según el autor, la mujer que pierde a su pareja a raíz de una infidelidad pasará por un período de dolor, pero saldrá de esa experiencia con una inteligencia de pareja superior a la que tenía, lo que en el futuro le permitirá detectar mejor las señales que indican que un posible compañero no es el adecuado. El autor también señala que la mujer con la que el hombre le fue infiel es la que más pierde ya que se queda en muchos de los casos con una persona que posee un historial demostrado de engaño e infidelidad.