¿Por qué a los hombres les da sueño después del sexo?

Es una pregunta que intriga sobre todo a las mujeres. ¿Por qué los hombres tienen sueño después del sexo? Muchos hombres apenas dejan tiempo para que las sábanas se acomoden antes de dirigirse directamente a la tierra de Morfeo, pero ¿hay alguna razón científica por la cual un género podría estar más predispuesto a dormir inmediatemente después del sexo?

Un estudio realizado por la autora Melinda Wenner Moyer ofrece algunas respuestas.

Para muchas mujeres, la correlación entre el sexo y los ronquidos es uno de esos hechos molestos de la vida: no importa cuándo ocurren los encuentros apasionados, los hombres siempre parecen quedarse dormidos inmediatamente después. Aunque las mujeres a veces sienten sueño después de tener relaciones sexuales, el fenómeno parece más pronunciado en los hombres. ¿Qué es entonces lo que los arrastra hacia la tierra de Morfeo luego del sexo?

En primer lugar, las razones obvias: el acto tiene lugar frecuentemente de noche, en la cama, y es, después de todo, físicamente agotador (a menudo más para el hombre que para la mujer, aunque esto ciertamente podría variar). Entonces, cuando termina el sexo, es natural que un hombre sienta sueño.

En segundo lugar, según la autora, las investigaciones que utilizan tomografías por emisión de positrones han demostrado que para que una persona alcance el orgasmo, el requisito principal es dejar de lado «todo miedo y ansiedad». Hacerlo también tiende a resultar relajante y podría explicar la tendencia a dormir.

Luego está la bioquímica del propio orgasmo. Indica la autora que las investigaciones muestran que durante la eyaculación los hombres liberan un cóctel de sustancias químicas cerebrales que incluyen norepinefrina, serotonina, oxitocina, vasopresina, óxido nítrico y la hormona prolactina. La liberación de prolactina está relacionada con la sensación de satisfacción sexual y también media en el «tiempo de recuperación» del que los hombres son muy conscientes: el tiempo que un hombre debe esperar antes de «tener otra erección». Los estudios también han demostrado que los hombres con deficiencia de prolactina tienen tiempos de recuperación más rápidos.

Los niveles de prolactina son naturalmente más altos durante el sueño y los animales a los que se les inyecta la sustancia química se cansan inmediatamente. Esto sugiere un fuerte vínculo entre la prolactina y el sueño, por lo que es probable que la liberación de la hormona durante el orgasmo haga que los hombres sientan sueño luego de esta actividad. La prolactina también explica por qué los hombres tienen más sueño después del coito que después de la masturbación. Por razones desconocidas, los orgasmos sexuales liberan cuatro veces más prolactina que los orgasmos masturbatorios, según un estudio reciente.

La oxitocina y la vasopresina, otras dos sustancias químicas liberadas durante el orgasmo, también están asociadas con el sueño. Su liberación frecuentemente acompaña a la de melatonina, la principal hormona que regula nuestros relojes biológicos. También se cree que la oxitocina reduce los niveles de estrés, lo que a su vez podría provocar relajación y somnolencia.

Y aunque hay información contradictoria sobre si las mujeres sienten sueño después del sexo, una mujer a menudo se queda dormida con el hombre de todos modos (o lo usa como un momento clave para abrazarse). También es posible que la somnolencia sea sólo un «efecto secundario» asociado con una razón evolutivamente más importante para la liberación de oxitocina y vasopresina. Además de estar asociados con el sueño, ambas sustancias químicas también están íntimamente involucradas en lo que se llama «vínculo de pareja», el apego social que comúnmente comparten las parejas humanas. La liberación de estas sustancias químicas cerebrales durante el orgasmo aumenta los sentimientos de vínculo y confianza entre las parejas sexuales, lo que puede explicar parcialmente el vínculo entre el sexo y el apego emocional. Este vínculo es favorable si la pareja tiene un bebé, ya que la crianza cooperativa maximiza las posibilidades de supervivencia del pequeño.

La conclusión del estudio es la siguiente: existen muchas posibles razones bioquímicas y evolutivas para la somnolencia post-sexual, algunas directas y otras indirectas, pero nadie ha identificado aún las causas exactas. Una cosa, sin embargo, es segura: será mejor que las mujeres se acostumbren, porque no parece que esta conducta vaya a cambiar pronto.

Ahora bien, a quienes les moleste el fenómeno de los ronquidos post-sexo, tengan en cuenta los resultados de una investigación reciente realizada con 10,000 hombres ingleses, la cual reveló que el 48 porciento de los hombres realmente se queda dormido durante el coito, no después.

Equidad de género, ¿realidad o fantasía?

En una de las primeras investigaciones realizadas en el área de cómo las parejas invierten su tiempo, unas investigadoras encontraron evidencia que la equidad de género está muy lejos de convertirse en una realidad, incluso entre parejas altamente educadas. Estas científicas encontraron que luego de tres meses del nacimiento de su primer hijo, incluso en días cuando las parejas no están en sus trabajos regulares, los hombres invierten la mayor parte de su tiempo en actividades de relajación mientras que las mujeres realizaban labores domésticas o de cuidado de los hijos e hijas. En contraste, cuando los hombres estaban cuidando de los niños y niñas, o trabajando en las labores domésticas, sus parejas en la mayoría de los casos estaban haciendo lo mismo.

Claire Kamp Dush condujo esta investigación junto con Sarah Schoppe-Sullivan y Jill Yavorsky, la cual fue publicada en la revista científica Sex Roles. El estudio incluyó a 52 parejas heterosexuales, de raza blanca, altamente educadas, con empleos regulares y que estaban en proceso de tener su primer hijo.

Según la investigadora principal, los hombres necesitan tomar acción, realizar labores en el hogar y cuidar a los niños y niñas. Las madres también necesitan permitirle a los padres que realicen las tareas domésticas y el cuidado de los niños y niñas sin estar continuamente vigilando que la labor que estos realicen cumpla con sus estándares. Las parejas necesitan tener conversaciones, idealmente antes de que nazca el primer hijo, acerca de cómo van a dividir las labores en el hogar para asegurar que el trabajo sea uno equitativo, añadió.

Las relaciones de amistad de los hombres

Un estudio publicado en la revista científica Men and Masculinities y conducido por Stefan Robinson, Adam White, Eric Anderson, ha descubierto que los hombres jóvenes heterosexuales obtienen mayor satisfacción emocional con sus panas –’bromances’ en inglés– en comparación con la que obtienen en sus relaciones románticas con mujeres.  Para determinar cuánto los ‘bromances’ importaban para los hombres, los autores encuestaron a 30 individuos heterosexuales que cursaban su segundo año de universidad en carreras relacionadas con el deporte. Encontraron que todos tenían, por lo menos, un pana o un amigo con quien tenían una amistad cercana (‘bromance’). Los participantes indicaron que con estos panas se involucraban en conductas como compartir secretos, expresar cariño, abrazos y, en ocasiones, dormir en la misma cama.  Los participantes también indicaron sentirse menos juzgados por sus panas que por sus novias. Uno de ellos expresó: “Mi pana sabe que me gusta escuchar a Taylor Swift y a Beyonce, pero dejo el tema fuera cuando estoy en compañía de mi novia debido a que ella me juzgaría. Siento que debo demostrar ser un súper hombre cuando estoy con ella”.  Otros expresaron que era más fácil expresar emociones frente a sus panas y discutir información de salud sensitiva.  28 de 30 indicaron que preferían mejor discutir asuntos personales con sus panas que con sus novias.  Cuando se les pidió que describieran la diferencia entre ‘bromance’ –relación cercana con un pana– y ‘romance’ –relación romántica con una mujer– indicaron que hay tres factores que tomar en consideración: atracción sexual, conexión emocional y personalidad. Un pana o ‘bromance’ debe cumplir con las últimas dos, mientras que un ‘romance’ necesita cumplir con dos también, pero una de ellas debe ser sexo, concluyeron.  ‘Las novias son temporeras’, dijo uno de los encuestados, ‘pero un pana puede durar toda la vida’.  Estos hallazgos podrían no aplicar a otros hombres más allá de los que participaron en el estudio y se necesita más investigación en el área.

 

Mala relación, corazón roto?

En un estudio publicado en el Journal of Health and Social Behavior, los investigadores Hui Liu y Linda Waite se dieron a la tarea de investigar si la calidad de la relación de pareja estaba relacionada con enfermedades del corazón a lo largo del tiempo, y si esta relación variaba por género y por edad. Para realizar este trabajo, los investigadores analizaron 5 años de información proveniente de 1200 participantes.  Los hallazgos revelaron que la mala calidad de una relación marital conduce al padecimiento de condiciones cardiovasculares.  Los resultados fueron más pronunciados entre las mujeres de mayor edad que entre los hombres de mayor edad.  Este estudio interpretó como condiciones cardiovasculares la hipertensión, el ritmo rápido del corazón, la proteína C-Reactiva y eventos cardiovasculares generales.  A raíz de estos resultados, Hui Liu concluye:  «Los hallazgos sugieren la necesidad de la terapia marital y programas que focalicen en la calidad y el bienestar de la relación de pareja».

El otro lado de la infidelidad

Las mujeres sufren un mayor impacto emocional y físico luego de una ruptura amorosa producto de una infidelidad debido a que suelen ser más selectivas a la hora de elegir a un compañero, y, por lo tanto, la pérdida de la relación tiende a ser más dolorosa para ellas. Sin embargo, una investigación ha concluido que las mujeres que son víctimas de una infidelidad seguida de una ruptura obtienen ganancias importantes en el largo plazo toda vez que se les enriquece su inteligencia emocional de pareja. El efecto de esto se reflejará en la habilidad de éstas para elegir mejores parejas en el futuro. Este estudio, que contó con 5,705 participantes en 96 países, fue realizado por Craig Morris, de Binghamton University, y publicado en la revista Science Daily. Según el autor, la mujer que pierde a su pareja a raíz de una infidelidad pasará por un período de dolor, pero saldrá de esa experiencia con una inteligencia de pareja superior a la que tenía, lo que en el futuro le permitirá detectar mejor las señales que indican que un posible compañero no es el adecuado. El autor también señala que la mujer con la que el hombre le fue infiel es la que más pierde ya que se queda en muchos de los casos con una persona que posee un historial demostrado de engaño e infidelidad.

La calidad de las relaciones y su impacto en la salud de los hombres

Un estudio publicado en el Journal of Epidemilogy & Community Health, y llevado a cabo por Ian Bennett-Britton, Alison Teyhan, John Macleod, Naveed Sattar, George Davey Smith y Yoav Ben-Shlomo, sugiere que la calidad de las relaciones de pareja tienen un efecto positivo en la salud de los hombres, y que, por lo tanto, los hombres más saludables tienden a estar en relaciones más felices.  Esta investigación midió los altibajos en las relaciones durante un período aproximado de seis años, y los comparó con la salud cardiovascular de los casi 2,000 participantes. Los hombres que informaron que sus relaciones habían mejorado con los años poseían unos niveles más bajos del colesterol malo –LDL– comparado con aquellos que indicaban estar en malas relaciones, quienes observaron tener unos niveles de presión sanguínea más altos.  Todavía hay mucho por conocer acerca del vínculo entre la calidad de las relaciones y la salud cardiovascular, pero esta investigación muestra evidencia de que trabajar para mejorar las primeras tiene un efecto positivo en la última.

Las mujeres y cómo seleccionan una pareja

A pesar de que existe evidencia científica de que las personas, en promedio, tienden a elegir parejas que se asemejan físicamente a sus padres y/o madres, un estudio reciente publicado en la revista Evolution and Human Behavior, encontró que las mujeres tienden a escoger parejas que muestran cierto parecido físico con sus hermanos. A pesar de que esta investigación fue conducida con mujeres, la investigadora, Tamsin K. Saxton, de Northumbria University, entiende que la misma tendencia le aplica a los hombres. Dice Saxton que ‘El foco de nuestra investigación es entender cómo las personas eligen a sus parejas y cómo difieren en preferencias y elecciones. Predijimos que el parecido con el hermano –en el caso de las mujeres– podría ser un factor que contribuía en la selección de la pareja, y el presente estudio probó que en efecto existe esa influencia. Creo que un punto importante es que no puedes pretender elegir a una pareja simplemente porque se parezca a tu hermano, de hecho, no todas las mujeres tienen parejas que se parecen a sus hermanos. Existen muchas relaciones donde las parejas de las mujeres no lucen como sus hermanos, y eso también es enteramente consistente con lo que encontramos en esta investigación’.

Las señales de interés sexual en hombres y mujeres

Una investigación del Departamento de Psicología de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, publicado en la revista Evolutionary Psychology, descubrió que tanto hombres como mujeres heterosexuales malinterpretan las ‘señales’ o ‘pistas’ del sexo opuesto durante las interacciones interpersonales. Esto se puede notar, por ejemplo, en una charla entre un hombre y una mujer donde esta última se interesa en el tema de conversación, sonríe y se muestra amable. Los hombres tenderán a creer que la mujer está mostrando interés sexual. De forma contraria ocurre en el caso de las mujeres. Cuando un hombre se siente sexualmente atraído por una mujer, le demuestra diversas señales, pero ella comúnmente pensará que él está sólo tratando de ser amable. Según Mons Bendixen, autor del estudio, esta actitud de los hombres de malinterpretar las señales que envían las mujeres, es debido a que –desde una perspectiva evolutiva– la aptitud reproductiva de estos, es decir, la cantidad de descendencia que produzcan, dependerá de la cantidad de mujeres que sean capaz de dejar embarazadas. Así que el deseo de conquista se antepondrá a la razón. Por su parte, las mujeres, según Bendixen, han evolucionado para ser más exigentes en cuanto al hombre con que se relacionan debido al riesgo de un embarazo y el consecuente parto, y luego la labor de lactancia y crianza. Lo que significa que ellas necesitan señales mucho más claras de los hombres antes de considerar mantener relaciones sexuales con ellos.

Los hombres y el tiempo de eyaculación

Los hombres tienden a enfrentar mucha presión con respecto del tiempo que deben durar sin eyacular durante el acto sexual. Sin embargo, cabe preguntarse cuál es el tiempo promedio que un hombre tarda en alcanzar un orgasmo. Una investigación publicada por el US National Library of Medicine, National Institute of Health, y realizada por Brendan Zietsch, de Queensland University, llevada a cabo con 500 parejas heterosexuales de alrededor de todo el mundo, reveló hallazgos interesantes. Para establecer la duración del acto, los investigadores le facilitaron a los participantes un cronómetro para que midieran la duración del coito durante un período de cuatro semanas. Los participantes debían activar el tiempo al momento de la penetración y detener el reloj cuando se produjera la eyaculación por parte del hombre.  Este estudio encontró que el tiempo promedio del coito entre los participantes fue de 5.4 minutos, que las personas de más edad fueron las que presentaron menos tiempo y que el uso del condón no afectó la duración del acto.