La actividad sexual con orgasmo mejora la calidad del sueño

Las relaciones sexuales en pareja con orgasmo y la masturbación con orgasmo se asociaban con menos tiempo para conciliar y mejorar la calidad del sueño.

Un estudio reciente examinó hasta qué punto la actividad sexual, incluido el sexo en pareja y la masturbación (con o sin orgasmo), tenía un efecto sobre la latencia y la calidad del sueño. A lo largo de un diario de 14 días que los participantes del estudio cumplimentaban, los investigadores descubrieron que sólo las relaciones sexuales en pareja con orgasmo y la masturbación con orgasmo se asociaban con menos tiempo para conciliar y mejorar la calidad del sueño. Este estudio fue publicado en el Journal of Sleep Research.

Aproximadamente, el 30% de la población experimenta síntomas de insomnio, mientras que el 6% cumple con los criterios diagnósticos. Dado que dormir mal afecta negativamente la salud y la calidad de vida de una gran proporción de la población, los investigadores están interesados en estudiar qué puede mejorar el sueño.

En este trabajo, la investigadora Carlotta Florentine Oesterling y sus colegas reclutaron a 256 participantes para estudiar los efectos de la actividad sexual en el sueño. Los participantes en el estudio recibieron un recordatorio diario por correo electrónico, que también incluía un enlace de encuesta individualizada durante 14 días que completaron al despertarse por la mañana.

Los resultados revelaron que se percibía que el sexo en pareja con orgasmo y la masturbación con orgasmo reducían el tiempo necesario para conciliar el sueño y aumentaban la calidad del sueño tanto en hombres como en mujeres. Ambos sexos también informaron que el sexo en pareja sin orgasmo y la masturbación sin orgasmo aumentaron la latencia del sueño y disminuyeron la calidad del sueño, con un efecto más fuerte entre los hombres.

¿Por qué las mujeres tienen orgasmos?

Los orgasmos en las mujeres, como los pezones en los hombres, simplemente persisten debido al origen biológico común que tienen tanto hombres como mujeres.

La razón del orgasmo femenino ha intrigado durante mucho tiempo a los científicos. Los hombres los necesitan para reproducirse; las mujeres no los necesitan para ese propósito. Entonces, ¿por qué existen los orgasmos femeninos? Los científicos que estudian este tema están divididos. Algunos científicos piensan que los orgasmos femeninos no tienen ningún propósito. Pero la evidencia sugiere que alguna vez pudieron habernos ayudado (y tal vez todavía nos ayuden) a sobrevivir y reproducirnos.

Una teoría sostiene que las mujeres tienen orgasmos porque los hombres los tienen. Algunos investigadores sostienen que los orgasmos femeninos existen porque, como fetos, todos comenzamos con las mismas partes básicas, independientemente del sexo. Los orgasmos en las mujeres, como los pezones en los hombres, simplemente persisten debido al origen biológico común que tienen tanto hombres como mujeres.

Pero hay un problema con el argumento de que los orgasmos no tienen función. Los científicos han concluido que no es adaptativo para nuestros cuerpos dedicar demasiada energía a rasgos, como los pezones, que no son beneficiosos. Estos rasgos tienden a desaparecer o volverse menos pronunciados con el tiempo. Esto está lejos de ser el caso de los orgasmos femeninos. Según el Instituto Kinsey, los orgasmos femeninos, si es que éstas los logran alcanzar, tienden a durar más que los masculinos y, con la estimulación adecuada, podrían ocurrir varias veces seguidas, algo que es raro en los hombres. En otras palabras, los orgasmos femeninos utilizan mucha energía para un rasgo que supuestamente no tiene ninguna función.

El clítoris, una parte muy sensible de los genitales femeninos que tiene un papel clave en los orgasmos, es homólogo al pene. Técnicamente, las mujeres tienen pene. Al igual que los pezones masculinos y femeninos, crecen a partir de la misma estructura anatómica. Pero contrariamente a la creencia popular, «un clítoris no es sólo un mini pene». El clítoris tiene «estructuras tan increíblemente bien desarrolladas como las del pene en propiedad del hombre».

Existen múltiples teorías sobre cómo, exactamente, el orgasmo femenino ayudó a nuestros antepasados a transmitir sus genes. Aunque las mujeres no necesitan tener un orgasmo para concebir, algunas investigaciones sugieren que no siempre fue así. Si los orgasmos femeninos evolucionaron por alguna razón adaptativa, pero ya no son adaptativos, deberían haber desaparecido. Y claramente no han desaparecido. Algunas investigaciones sugieren que los orgasmos femeninos aún crean las condiciones perfectas para la concepción, incluso si no son necesarios para ovular. Un estudio encontró que las mujeres que tuvieron orgasmos cercanos a los de su pareja masculina en realidad «succionaron» más esperma en sus cuerpos en comparación con las mujeres que tuvieron orgasmos mucho antes o después que su pareja. Los científicos incluso han intentado establecer correlaciones entre el número de orgasmos que tiene una mujer y el número de hijos que tiene. Pero la evidencia de estas hipótesis es inestable y no establece un vínculo causal directo entre los orgasmos y la concepción.

Entonces cabe preguntarse, si el orgasmo femenino no tiene nada que ver con la reproducción, ¿qué pasaría si, en cambio, evolucionara sólo por placer? El sexo que hace sentir bien tanto a hombres como a mujeres tiene un papel social importante y beneficios para la salud, además alivia el estrés y ayuda a la pareja a establecer vínculos.

Que el placer por sí solo sea suficiente para hacer que un rasgo sea adaptativo va en contra de las concepciones populares de por qué existen el sexo y los orgasmos. Pero para muchos científicos esto tiene mucho sentido ya que experimentar placer parece, desde el punto de vista evolutivo, una buena idea.

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¿Qué es un orgasmo?

El orgasmo tiende a ser un elemento clave en la sensación de haber tenido ‘buen sexo’ en las personas, sobre todo en hombres.

Clínicamente hablando, un orgasmo es sólo una serie de contracciones musculares involuntarias. Es un gran placer para algunos, un rompecabezas frustrante para otros y todavía un gran misterio para los investigadores del sexo.

Durante la excitación sexual, el ritmo cardíaco puede duplicarse, la sangre corre hacia los genitales, los músculos se tensan y sustancias químicas y hormonas como la oxitocina inundan el cuerpo. Durante el orgasmo, los músculos de la pelvis se contraen y luego el cuerpo comienza a volver a un estado más normal. Hombres y mujeres informan sensaciones orgásmicas similares. En una encuesta realizada recientemente, se pidió a los voluntarios que describieran las sensaciones que experimentaban durante un orgasmo y los médicos no pudieron distinguir las respuestas de los hombres de las de las mujeres. Para ambos sexos, los orgasmos duran sólo unos 20 segundos. Aun así, sus efectos sobre la salud de una persona pueden ser duraderos.

Los estudios han demostrado que los orgasmos pueden reducir el estrés y la endometriosis, mejorar el sueño, disminuir el riesgo de cáncer de próstata y aliviar el dolor. Los científicos tienen muchas teorías sobre por qué existen los orgasmos. Los hombres suelen tener un orgasmo cuando eyaculan. Debido a que la eyaculación puede provocar un embarazo, algunos creen que el único propósito del orgasmo masculino reside en la reproducción.

Sin embargo, el porqué del orgasmo femenino es menos claro. Algunos investigadores sugieren de manera controvertida que los orgasmos actúan como casamenteros para las mujeres. El hombre perfecto, dicen, hará que alcanzar los orgasmos sea más fácil para las mujeres. Otra teoría afirma que las contracciones del útero durante el orgasmo en realidad atraen los espermatozoides hacia él, por lo que también ayudan a la reproducción, pero es necesario dejar establecido que las mujeres no necesitan tener un orgasmo para quedar embarazadas. Algunas personas piensan que es simplemente una especie de característica sobrante que tienen las mujeres, similar al porqué los hombres tienen pezones aunque no los necesiten. En cualquier caso, mientras se succionan (los pezones), sin duda son una forma divertida de pasar el tiempo.

 

Conceptos psicológicos erróneos impiden la satisfacción sexual de las mujeres

Imagina una escena de sexo apasionante entre una mujer y un hombre de tu programa de televisión o película favorita. Es probable que ambas partes lleguen al orgasmo. Pero esto no refleja la realidad, porque durante los encuentros sexuales heterosexuales, las mujeres tienen muchos menos orgasmos que los hombres de manera significativa.

A este fenómeno se le conoce científicamente como la “brecha del orgasmo”. Y está documentado a la saciedad en la literatura científica desde hace más de 20 años.

En un estudio de más de 50,000 personas, el 95% de los hombres heterosexuales dijeron que usualmente o siempre tenían un orgasmo cuando tenían intimidad sexual, mientras que sólo el 45% de las mujeres heterosexuales dijeron lo mismo. Las investigaciones muestran que algunas personas creen que esta brecha se debe a que los orgasmos de las mujeres son biológicamente difíciles de alcanzar. Sin embargo, si esto fuera cierto, las tasas de orgasmo de las mujeres no diferirían según las circunstancias. De hecho, muchos estudios muestran que las mujeres tienen más orgasmos cuando están solas que con su pareja. Al menos el 92% de las mujeres tienen un orgasmo cuando se dan placer a sí mismas. Las mujeres también tienen más orgasmos cuando están en relaciones de compromiso en comparación con el sexo casual. En un estudio de más de 12,000 estudiantes universitarios, sólo el 10% de las mujeres dijeron que tuvieron un orgasmo durante las relaciones sexuales casuales, mientras que el 68% dijo que tuvieron un orgasmo durante las relaciones sexuales que ocurrieron en el contexto de una relación de compromiso. Las mujeres también tienen más orgasmos cuando tienen relaciones sexuales con otras mujeres. En un estudio realizado, el 64% de las mujeres bisexuales dijeron que generalmente o siempre tienen un orgasmo cuando tienen intimidad sexual con otras mujeres.

¿Por qué ocurre esto? En todos estos escenarios donde las mujeres llegan más al clímax, hay un mayor enfoque en la estimulación del clítoris, ya que muchos científicos afirman que los orgasmos vaginales no existen. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación del clítoris para llegar al orgasmo, lo cual tiene sentido dado que el clítoris y el pene se originan del mismo tipo de tejido. Y tanto el clítoris como el pene están repletos de terminaciones nerviosas sensibles al tacto y tejido eréctil.

En mi trabajo como psicólogo de parejas, le he preguntado a muchas mujeres: «¿Cuál es tu ruta más confiable hacia el orgasmo?»  En mi estimación, sólo el 4% dice penetración. El otro 96% dice estimulación del clítoris sola o combinada con penetración. Entonces, la razón principal de la brecha en el orgasmo es que las mujeres no obtienen la estimulación del clítoris que necesitan. Y los mensajes culturales sobre la supremacía del coito o la penetración vaginal alimentan esta noción. De hecho, innumerables películas, programas de televisión, libros y obras de teatro retratan a mujeres que alcanzan el orgasmo únicamente con el coito o penetración vaginal, y a veces llegan al extremo de sugerir lo mismo de la penetración anal.

Las revistas masculinas populares también dan consejos sobre posiciones sexuales para llevar a las mujeres al orgasmo. Y aunque algunas de las posiciones incluyen la estimulación del clítoris, el mensaje sigue siendo que el coito o la penetración vaginal es el acto sexual central y más importante.

El lenguaje utilizado en estas fuentes –y en la sociedad en su conjunto– refleja y perpetúa la sobrevaloración del coito. Se usan las palabras «sexo» y «coito» (penetración vaginal) como si fueran lo mismo. Se le resta importancia a la estimulación del clítoris que viene antes del coito como parte de los «juegos previos», implicando que es una forma menor de sexo, y ciertamente para las mujeres no lo es.

Múltiples estudios han demostrado que tales mensajes dan la idea de que el sexo debe desarrollarse de la siguiente manera: juegos previos (sólo para preparar a la mujer para el coito), coito, orgasmo masculino y fin del sexo. En esta versión del sexo, el trabajo del hombre es «darle» a la mujer un orgasmo durando mucho tiempo y empujando con fuerza y energía. No es de extrañar que las investigaciones realizadas en el área encuentren que los hombres se sienten más masculinos o “más hombres” cuando su pareja tiene un orgasmo durante el coito. Y no sorprende que las mujeres finjan orgasmos, principalmente durante el coito, para proteger el ego de su pareja. De hecho, los estudios sugieren que entre el 53% y el 85% de las mujeres admiten fingir orgasmos con regularidad en la relación.

Sin embargo, hay esperanza, porque dado que los factores culturales son responsables de la brecha en el orgasmo, cambiar la forma en que vemos el sexo y las relaciones sexuales ayudará a mejorar las experiencias sexuales de las mujeres. De hecho, es importante educar a la gente sobre el hecho de que las mujeres no tienen una capacidad biológica limitada para alcanzar el orgasmo. Del mismo modo, la educación tanto para hombres como para mujeres sobre el clítoris podría cambiar las reglas del juego.

Aún así, es poco probable que ese conocimiento por sí solo cierre la brecha del orgasmo a nivel personal. Las mujeres también necesitan empoderarse y adquirir habilidades para poner en práctica este conocimiento. Esto significa que se debe alentar a las mujeres a masturbarse para aprender lo que quieren sexualmente. Y esto debe ir acompañado de capacitación en comunicación para que puedan compartir esta información con sus parejas. Las mujeres deben sentirse con derecho a su propio placer y entender que el sexo no es algo que ellas hacen únicamente por el placer de su pareja. Los cónyuges pueden turnarse para tener orgasmos mediante sexo oral o estimulación manual, donde ella tiene un orgasmo seguido del coito. Alternativamente, las mujeres pueden tocarse con las manos o con un vibrador durante el coito. Las investigaciones muestran que las mujeres que usan vibradores tienen más orgasmos.

La igualdad en el orgasmo es mucho más que tener sexo de calidad. Varias mujeres indican que una vez se sintieron empoderadas en el dormitorio, tuvieron más confianza en el resto de su vida.

Es importante destacar que, según un estudio, sentirse con derecho al placer aumenta la seguridad y capacidad de la mujer para decirle a su pareja lo que quiere sexualmente y su disposición para protegerse sexualmente. De hecho, este estudio encontró que sentirse con derecho al placer sexual aumentó la confianza de las mujeres para negarse a realizar actos sexuales con los que no se sentían cómodas y a usar protección contra el embarazo y las infecciones de transmisión sexual.

Según otro estudio sobre educación sexual y placer, cuando los jóvenes aprenden que el sexo debe ser placentero, es menos probable que lo utilicen de forma manipuladora y dañina. Por lo tanto, enseñar que el sexo es un acto de placer para ambas partes, más que algo que se le hace a las mujeres para el placer de los hombres, también podría ayudar a disminuir los niveles de violencia sexual.

 

Los hombres y el tiempo de eyaculación

Los hombres tienden a enfrentar mucha presión con respecto del tiempo que deben durar sin eyacular durante el acto sexual. Sin embargo, cabe preguntarse cuál es el tiempo promedio que un hombre tarda en alcanzar un orgasmo. Una investigación publicada por el US National Library of Medicine, National Institute of Health, y realizada por Brendan Zietsch, de Queensland University, llevada a cabo con 500 parejas heterosexuales de alrededor de todo el mundo, reveló hallazgos interesantes. Para establecer la duración del acto, los investigadores le facilitaron a los participantes un cronómetro para que midieran la duración del coito durante un período de cuatro semanas. Los participantes debían activar el tiempo al momento de la penetración y detener el reloj cuando se produjera la eyaculación por parte del hombre.  Este estudio encontró que el tiempo promedio del coito entre los participantes fue de 5.4 minutos, que las personas de más edad fueron las que presentaron menos tiempo y que el uso del condón no afectó la duración del acto.

Las mujeres y el orgasmo

Existen tantas formas de complacer a una mujer como mujeres existen. Las mujeres poseen diversas preferencias al momento de alcanzar un orgasmo. Debby Herbenick realizó una investigación publicada en el Journal of Sex & Marital Therapy, que examinó las experiencias de las mujeres relacionadas con el orgasmo, el placer sexual y el toque genital. Con una muestra de 1,055 mujeres estadounidenses de 18 a 94 años de edad, Herbenick encontró que en las mujeres, tanto el orgasmo como la calidad de éste es contingente a varios factores. En este estudio, el 36.6% de las participantes indicó que necesitaban estimulación clitórea en orden de poder alcanzar un orgasmo, mientras que el 18.4% indicó que la penetración vaginal era suficiente. Un 36% indicó que la estimulación clitórea no era necesaria para que pudieran alcanzar un orgasmo, pero que mejoraba la calidad de éste grandemente. El 9% indicó que no experimentaban orgasmos durante el sexo.

En cuanto al tipo de estimulación manual u oral que preferían, el 63.7% señaló su preferencia por un movimiento tipo ‘arriba-abajo’ en la vulva y un 51.6% disfrutaba de un uno que sea ‘circular’. Un 30.6% indicó que prefería un movimiento de ‘lado a lado’. Las opciones menos populares fueron recibir golpes en el clítoris y que se ejerza presión en un punto específico. Estas mujeres tampoco favorecieron el halar o el apretar el área.

Lo cierto es que 2/3 partes de las mujeres prefirió la estimulación directa del clítoris y sólo el 5% indicó que preferían que su pareja obviara esta parte por completo. La autora entonces concluye que las mujeres son altamente diversas cuando se trata de lo que les excita y el tipo de toque que encuentran placentero, lo que pone en evidencia la necesidad de que las parejas exploren juntas las posibilidades y de ser abiertas al expresarse mutuamente las técnicas sexuales que prefieren.

Curiosidad del 20 de enero de 2017

Muchas mujeres acostumbran fingir orgasmos en la creencia de que esto ayudaría a tener a su pareja más satisfecha en materia sexual.  Sin embargo, esta práctica no se limita a mujeres exclusivamente.  Un estudio realizado por Léa J. Séguin y Robin R. Milhausen, y publicado en la revista Sexual and Relationship Therapy, encontró que entre un 17 a 25 porciento de los hombres lo hace también.   El no incomodar o dañar la autoestima de la pareja, el parecer más sexy, el estar intoxicado en el momento o el simular un orgasmo simultáneo, parecen ser las razones principales para hacer esto de acuerdo con el estudio.

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