La generosidad

Los investigadores que estudian el papel de la generosidad en la relación de pareja la definen como «la virtud de dar cosas buenas al cónyuge de forma gratuita y abundante». Las preguntas que hicieron a los participantes en un estudio reciente nos muestran ejemplos de «cosas buenas» que se deben buscar en una relación: ¿eran capaces de pequeños actos de amabilidad entre sí?, ¿expresaron afecto regularmente?, ¿fueron capaces de perdonar?

Los investigadores también señalan que la generosidad proviene del deseo de beneficiar a su cónyuge, no necesariamente de obtener algo bueno a cambio. La generosidad crea reciprocidad. Cuando alguien da, queremos corresponder y devolver. Hay investigaciones sustanciales que muestran que la generosidad es la clave para relaciones personales exitosas, mutuamente productivas y a largo plazo.

La mayoría de las relaciones felices están inundadas de generosidad. Las parejas con altos niveles de generosidad refieren niveles más altos de felicidad en su relación en comparación con aquellas con bajos niveles de generosidad.

La desilusión en las relaciones de pareja | Parte II

Como mencionáramos en la primera parte de este artículo, la desilusión en las relaciones es normal. No es una experiencia única, sino compartida. Esto se debe a que cada persona tiene su propia manera de pensar, actuar y ser, pero al mismo tiempo, existen patrones de conducta que son comunes en la humanidad, y éste es uno de ellos. Incluso en la mejor de las historias de amor, habrá momentos de ira y desilusión. Examinemos cómo lidiar con la desilusión en las relaciones, qué podemos hacer para manejarla y recuperarnos de ella.

Lidiando con la desilusión
  • Identifica qué tan crítica es la desilusión.  Pregúntate:  ¿es algo que te importará o que recordarás en una semana/mes/año? En un extremo, podría ser alguien que rompe tu confianza o hace algo tan hiriente que la relación se rompa permanentemente, o, en el otro extremo, podría ser una persona que a lo mejor no es tan higiénica como tú esperabas. Sólo tú puedes decidir qué hacer y en qué lugar de esa escala posisionarte.
  • Reconoce que ni tú ni tu pareja son expertos en tener una relación. Es un proceso de aprendizaje. Ambos llegan a la relación con una serie de buenos y malos ejemplos, comportamientos y creencias que, tal vez, adquirieron de su familia de origen, relaciones anteriores y otras fuentes de influencia y/o modelaje.
  • Presta atención a tus expectativas y reconsidéralas por completo. Ten en cuenta que las expectativas poco razonables incluyen cosas como querer que tu pareja cambie sus valores, sea la fuente de toda tu felicidad o vaya en contra de su polaridad natural masculina o femenina. No esperes que tu pareja piense, reacciona o sienta lo mismo que tú. Y nunca esperes la perfección.
  • Identifica el origen de tus expectativas. Analiza si tu patrón de referencia referente a lo que esperas en una relación se relaciona con ejercer control de tu pareja o con los valores personales de cómo te criaron, con traumas de relaciones anteriores o con aprendizajes de vida, con el modelaje observado en películas de Hollywood o con enseñanzas religiosas, o con cualquier otra fuente que haya ayudado a formar tu posición con respecto a un asunto.
  • Entender las implicaciones de los «debería», los «tiene» y los «se supone». El «debería», el «tiene» y el «se supone» son  un tipo de pensamiento irracional que funciona de forma unipolar, o es blanco o negro. No hay zona gris ni margen de negociación. Son palabras que te exigen un estándar muy alto y te ponen bajo mucha presión a ti, a tu pareja y a la relación. Esto puede resultar ser agotador y podría alejarte de concentrarte en lo que realmente quieres en la vida. Las sobredosis de los «debe», los «tiene» y los «se supone» nos roban el sentido de elección, libertad y autonomía. Precaución.
  • Agradece ver la realidad tal como es.  Ver la realidad tal como es, es aceptar que las cosas no siempre son como quieres que sean. Ése es un hecho que es necesario aceptar y no resistir. Así que cuanto antes salga a la luz la verdad, mejor.
  • Acepta la humanidad de tu pareja y que las personas no siempre son la mejor versión de sí mismas.  Todos tenemos nuestros fallos, deseos, necesidades, traumas y heridas. Todos somos seres humanos con grandes historias de vida. Esperar que otros sean perfectos es simplemente poco realista. La gente inevitablemente tiene defectos, al igual que nosotros. Del mismo modo que podríamos haber desilusionado a las personas que nos rodean, probablemente sin siquiera darnos cuenta.
  • Verbaliza cuáles son tus expectativas.  Nadie puede leer la mente. Tu pareja no puede saber lo que esperas de ella a menos que se lo digas. Habla con tu pareja sobre tus ideales en una relación.
  • Nunca esperes que tu pareja lea tu mente. A menudo esperamos que nuestra pareja haga mágicamente las cosas que queremos que haga o sepa mágicamente lo que estamos pensando. Cuando esto no sucede, nos sentimos desilusionados. Si quieres más sexo y conexión, foméntalo. Vuelve a lo básico, tal como lo hiciste cuando tu relación apenas estaba en ciernes. Vístete elegante, presta atención, sé amable, invita, comparte tus pensamientos, ideas y sueños, etc. En mi práctica como psicólogo de pareja he notado que a las personas simplemente les aterra hablarle a su pareja acerca de sus ideales en una relación.  Lo cierto es que si no lo haces, podrías estar, tal vez inconscientemente, aspirando a que tu pareja lea tu mente.
  • El tiempo y lugar oportunos es fundamental.  Una conversación sobre la desilusión en las relaciones debe llevarse a cabo en un momento y lugar en el que ambos estén tranquilos, descansados, alimentados y sintiéndose en su mejor momento. Si bien es posible que sientas que quieres tener la conversación en el momento preciso en que tu pareja hizo algo que te desilusionó, evítalo. No querrás que un estallido emocional y dramático interrumpa lo que podría ser una conversación significativa y productiva sobre los efectos de la desilusión en tu relación.
  • Presta atención al esfuerzo, no la perfección.  Tu cónyuge puede cometer un error de vez en cuando. Cuando se olvide de sacar la basura, en lugar de un suspiro de exasperación, recuerda: nadie es perfecto. Mientras haya un esfuerzo y compromiso constantes, estarás en el camino correcto.
  • No asumas que su visión de mundo es similar a la tuya.  Muchas veces experimentamos desilusión en las relaciones porque pensamos que la otra persona ve las cosas y se preocupa por ellas como nosotros. Esta es una suposición que seguramente provocará ira y desilusión. Recuerda, cada persona tiene su propia manera de interpretar las cosas. Pregúntale cuál es el suyo.
  • No asumas que tu visión de mundo es similar a la del resto de las personas.  Este punto se relaciona con el anterior, aunque no se refiere a lo mismo. Con frecuencia la persona juzgan la conducta de sus parejas tomando en consideración su propio sistema de valores o visión de mundo. Esto es particularmente importante porque la misma situación objeto de la desilusión puede que no lo sea para otra persona o, incluso, que le haya funcionado adecuadamente en otros contextos. Por lo tanto, es imporante entender cuando el asunto se relacione con expectativas personales y no con verdades universales.  En ocasiones suponemos que nuestras creencias representan verdades universales.
  • Deja de esperar que tu felicidad venga de tu pareja.  Si confías en tu pareja para que te haga feliz, para validar tu autoestima y para darte aprobación, es posible que experimentes una gran desilusión. La felicidad es un asunto personal y no es algo que quieras poner en manos de tu pareja o cónyuge, o de otra persona.  Date lo que necesites: compasión, cariño, admiración, amor propio. Cuando asumes la responsabilidad de crear tu propia vida enriquecedora, descubrirás que las cosas son mucho menos dramáticas cuando la gente te desilusiona. Sí, una relación debe aumentar tu felicidad, pero no ser la fuente exclusiva de ésta.
  • Acepta que tu pareja podría estar pasando por el mismo proceso. Con frecuencia la experiencia de desilusión es compartida. Mientras que uno de los cónyuges se pueda estar sintiendo desilusionado, con frecuencia el otro estará pasando por lo mismo, aunque no lo exprese. La desilusión es un fenómeno compartido y llegará tarde o temprano a la relación. Todas las personas poseen expectativas personales con respecto a la relación y con respecto a sus parejas, la cuales díficilmente podrán ser llenadas a cabalidad. Si miramos las cosas desde esta perspectiva, vemos que lidiar con la desilusión en una relación es una vía de doble sentido. No se trata únicamente de «arreglar» a la otra persona.  Probablemente haya otra persona que también necesite ser «arreglada», ¿te imaginas quién podría ser?
  • Sé la persona de la que te gustaría estar enamorado.  Similar al punto anterior, conviértete en la persona que no te desilusionará. No puedes controlar las acciones de tu pareja, pero puedes controlar las tuyas. Así que sé esa persona segura, confiable, amorosa, comunicativa y responsable. Descubrirás que esto atrae a otros con esas mismas características a tu universo.
  • Entiende que las personas cambian con el tiempo. Las relaciones a largo plazo pasan por distintas etapas y el amor se transforma. Asimismo, las personas mismas sufren transformaciones a lo largo del tiempo. No existe nada más permanente que el cambio. Esta es una verdad fundamental que es necesario aceptar.
  • Es necesario entender y reconocer la humanidad del otro. Nuestra incapacidad para reconocer la humanidad en los demás sienta las bases del egoísmo. Una relación que le dé espacio al reconocimiento de las vulnerabilidades de sus integrantes será un lugar mucho más pacífico, habitable y feliz.
  • Practica la compasión. Mostrar empatía, gracia y compasión genuinas en la relación ayuda a darnos cuenta de que somos seres humanos complejos con una disposición de lidiar mejor con las expectativas autoimpuestas, y a darle paso a la práctica de la flexibilidad y la generosidad.
  • Prepárate para salir de la relación si las desilusiones son la fuente de su infelicidad.  A veces las relaciones son decepcionantes y no hay mucho que puedas hacer para cambiar las cosas. Si has intentado varias opciones y aún te encuentras en ese punto de una relación donde las desilusiones son frecuentes, dejar la misma puede ser lo correcto. No es saludable permanecer en una situación en la que aceptas la decepción todos los días. Te chupará la alegría.  Te quebrantará el espíritu.
Concluyendo

La vida ciertamente contiene desilusiones. Principalmente en el contexto de una relación. Pero con algunos ajustes a nuestras expectativas personales y respeto por los orígenes, culturas y experiencias individuales de las otras personas, podemos disminuir la cantidad de desilusiones que sentimos. Recuerda, uno de los principales influyentes para cambiar la relación es primero cambiarte a ti mismo. Todo lo que se necesita son algunos cambios o ajustes en la forma en que percibimos las cosas y podemos evitar que la desilusión en la relación llame constantemente a nuestra puerta.

¿Cómo se puede aprender a confiar?

Luego de varias experiencias negativas, me siento que no puedo confiar en nadie. Debido a muchas situaciones a lo largo de mi vida, no veo cómo se puede confiar otra vez en alguien.  Como el resto de la humanidad siempre tendré el deseo de querer estar cerca de alguien, pero al no poder confiar en nadie no veo cómo eso será posible alguna vez. ¿Cómo se puede aprender a confiar?

Respuesta del Psicólogo

La confianza puede ser una de las partes más importantes de una relación; la falta de confianza también puede ser la más dañina. Tu dificultad para confiar en los demás no es tan infrecuente.  De hecho, recientemente contesté una pregunta muy similar a la tuya. Esta dificultad para confiar en los demás puede desarrollarse por muchas razones. Las razones más comunes para esto incluyen experiencias negativas previas en relaciones que han ayudado al individuo a desarrollar temores de ser lastimado o simplemente reforzaron temores que ya existían. Sabemos que la confianza comienza muy temprano para todos nosotros, cuando somos bebés y dependemos de nuestros cuidadores para alimentarnos, protegernos y consolarnos. A veces, nos apegamos demasiado al padre del mismo sexo y nunca desarrollamos el vínculo de confianza con otras personas del sexo opuesto. Cuando quienes nos rodean no nos cuidan adecuadamente, nuestra confianza en los demás puede verse afectada en el futuro. No aprender a confiar puede provocar un distanciamiento emocional en las relaciones cercanas. La buena noticia es que incluso si no experimentamos confianza en una etapa temprana de la vida, podemos aprender a hacerlo nuevamente.

Comienza por comprender que es innato en todos nosotros confiar y apegarnos a otras personas. A pesar de haber sido herido en relaciones anteriores, creo que esta necesidad persiste. Sin embargo, nos coloca en esa situación de querer confiar en las personas, pero tener miedo de hacerlo realidad. Queremos estar cerca e íntimos, pero tenemos miedo de hacer algo al respecto. Reconocer que necesitamos confiar en los demás genera sentimientos incómodos de vulnerabilidad. Ser vulnerables es un lugar muy difícil para nosotros. Algunos de nosotros preferiríamos estar seguros que sentirnos vulnerables. Veo en mi práctica que muchas personas se acostumbran a vivir en desconfianza, sacrificando la felicidad y el apego.

Creo que tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos para seguir adelante. Una realidad difícil de afrontar es que podríamos volver a ser heridos. Es necesario aceptar que en la vida no hay garantías. Muchos de nosotros tenemos que aprender que, aunque el dolor es grande cuando nos lastiman, no nos matará. Será difícil, pero no moriremos. Realmente tenemos que creer que sobreviviremos al final de una relación y que estaremos bien.

Considera la siguiente guía:

Toma tu tiempo. Después de haber sido heridos y pasar por una pérdida necesitamos tiempo para recuperarnos psicológicamente. Necesitamos distancia y tiempo para sanar, poner las cosas en perspectiva y llorar. A menudo nos golpean repentinamente sentimientos de soledad y la tentación de volver a entablar una relación con esa persona o alguien nuevo puede ser abrumadora. Necesitamos tiempo para estar solteros, con nosotros mismos y solos. Este suele ser un período de tiempo considerable en el que crecemos enormemente. Permítete el privilegio de ese crecimiento.

Sé selectivo. Toma decisiones más saludables sobre con quién eliges ser vulnerable. Necesitamos reflexionar realmente sobre las situaciones en las que nos colocamos y decidir si son las mejores. Para muchas parejas con las que trabajo en las que una persona ha sido infiel, la pareja a menudo necesita espacio para sanar y luego sentirse segura con la otra persona antes de que puedan siquiera comenzar a hablar sobre reconstruir la confianza. Si no puede regresar a una situación que le permita sentirse seguro, a menudo recomiendo no regresar.

Sé asertivo. Finalmente, cuando estés en una nueva relación, ten la disposición de hablar sobre tus reservas y temores. Sé asertivo acerca de sus expectativas y pon tus pensamientos sobre la mesa para que ambos tengan la oportunidad de intentar resolverlos. Aquí es donde podrás practicar cómo ser vulnerable con la persona adecuada. Lo creas o no, la confianza puede desarrollarse al compartir y ser vulnerable con los demás.

Qué todo salga bien.

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Por favor, lea nuestro Relevo de Responsabilidad.

Conceptos erróneos comunes sobre la terapia de pareja

Cuando una pareja decide buscar ayuda para su relación, es un paso positivo en la dirección correcta. Aunque la terapia de parejas es beneficiosa, a veces pueden surgir expectativas poco realistas o conceptos errónes.

Algunos conceptos erróneos comunes sobre la terapia de pareja que podrían impedir que una pareja busque terapia son:

1. Se culpa a una persona por la mayoría de los problemas de relación

Es común evitar la terapia por temor a que lo culpen por los problemas de relación. Un terapeuta experimentado adoptará un enfoque de tratamiento justo y equilibrado.

2. Es necesario el tratamiento individual antes de la terapia de pareja

Muchas personas posponen la terapia de parejas porque creen que primero deben ocuparse de sus propios problemas.  Pero eso no es necesariamente así.  Aunque resolver los conflictos personales primero no es una mala idea, con frecuencia las personas experimentan distrés emocional debido a situaciones difíciles que puedan estar enfrentando en su relación de pareja.  O sea, lo que ocurre en una relación impacta el bienestar personal, pero el estado emocional personal también impacta la calidad de la relación.  De hecho, trabajar en los problemas de su relación puede allanar el camino y ayudar a disminuir el estrés y la ansiedad en el plano personal.  Por lo tanto, el tratamiento personal y de pareja de forma concurrente podría ser una alternativa.  Hay casos donde con toda seguridad lo más recomendable es el tratamiento individual primero.  Un psicólogo de parejas calificado le podría ayudar a determinar el curso de acción más conveniente.

3. Hemos tenido estos problemas durante años: el cambio no es realista

No importa cuántos años hayan estado juntos, a veces se desarrollan malos patrones y hábitos de convivencia que pueden ser desaprendidos. El dejar estas situaciones desatendidas puede llevar la relación a evolucionar hacia una disfuncional, lo que significa que la misma se centrará más en discusiones, culpas, miedos, inseguridades y falta de comunicación.

Pero estar en una relación disfuncional no tiene por qué ser desesperanzador. Siempre se puede dar la batalla. La terapia de parejas ayuda con algunos de estos patrones y los redirige hacia interacciones y comportamientos más positivos entre los cónyuges.

Relación con el proceso de terapia

  • Despejar conceptos erróneos antes de iniciar la terapia de pareja ayuda a reducir el miedo y la desconfianza hacia el proceso, facilitando que ambos acudan con mayor apertura y menos defensividad.
  • Aclarar ideas equivocadas como “la terapia es solo para parejas al borde del divorcio” o “el terapeuta decidirá si debemos seguir juntos o no” evita expectativas irreales y temores innecesarios.
  • Corregir el mito de que “la terapia consiste en buscar al culpable” permite comprender que el foco está en la dinámica relacional y la responsabilidad compartida, no en señalar a un “villano”.
  • Discutir creencias como “si necesitamos terapia, es porque fracasamos” ayuda a resignificar la consulta como un acto de cuidado y madurez, en lugar de una señal de debilidad.
  • Desmontar la idea de que “el terapeuta nos dirá qué hacer” permite entender que el proceso es colaborativo y que las decisiones sobre la relación siguen siendo responsabilidad de la pareja.
  • Aclarar que la terapia no es magia ni solución instantánea reduce la frustración posterior, reforzando la importancia del tiempo, la constancia y el esfuerzo de ambos.
  • Hablar desde el inicio sobre la confidencialidad, los límites éticos y la neutralidad del terapeuta disipa temores de alianzas ocultas o de uso indebido de la información compartida.
  • Al cuestionar el mito de que “el terapeuta se pondrá del lado de quien tenga la razón”, se facilita que ambos miembros se sientan más seguros para participar y expresarse.
  • Despejar conceptos erróneos también ayuda a alinear expectativas sobre lo que sí puede ofrecer la terapia (espacio de diálogo, herramientas, comprensión) y lo que no (garantía de resultados, cambio unilateral del otro).
  • En conjunto, aclarar estos puntos antes de empezar aumenta la confianza en el proceso, mejora la alianza terapéutica y crea mejores condiciones para que la terapia de pareja sea efectiva.

 

El amor reduce la intensidad de los dolores de cabeza a la mitad

Cuando estamos enamorados, nuestro cerebro se inunda de una hormona de la felicidad llamada oxitocina. En una investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, a sujetos con dolores de cabeza crónicos se les administró un aerosol nasal con esta hormona conocida como la «hormona del amor».

El estudio encontró que el 50 porciento de los participantes informaron que su dolor de cabeza se redujo a la mitad después de un par de horas, y un 27 porciento adicional informó estar completamente libre de dolor en el mismo período de tiempo. Además, según otros estudios sobre este tema, el tener contacto físico o sexo con tu pareja tiene el poder de reducir o aliviar por completo los dolores de cabeza en personas que sufren migrañas. Toma nota si estás buscando un medicamento para el dolor de cabeza que realmente funcione.

Reflexión en pareja #19

¿De qué manera crecimos como resultado de los retos y desafíos que como pareja enfrentamos durante el año que culmina?

A medida que el fin de año se aproxima, se hace necesario comenzar un proceso reflexivo de cara al ciclo que termina.  Esta pregunta es acerca de pasar revista de cómo les fue como pareja durante el año que culmina.  ¿Se toman usted y su cónyuge tiempo para reflexionar sobre asuntos como estos?

Consecuencias de sentirse obligada a tener relaciones sexuales con la pareja

Mantener la satisfacción sexual puede resultar difícil, especialmente en los matrimonios de mediana edad, donde la misma tiende a disminuir. Un factor que afecta la satisfacción sexual es la motivación sexual, que se puede dividir en objetivos de aproximación y evitación.

Una nueva investigación publicada en el Journal of Sex Research exploró la relación entre el motivo por el cual las parejas de mediana edad practican relaciones sexuales y su satisfacción sexual. Los hallazgos indican que las parejas que tienen relaciones sexuales por sentimiento de obligación están menos satisfechas que las que no lo hacen. Pero aquellos que pensaban que estaban «haciendo algo bueno» por su pareja estaban tan satisfechos como aquellos que practicaban sexo por placer. Este estudio sugiere que la perspectiva que uno adopta cuando practica sexo en beneficio de su pareja tiene consecuencias para la satisfacción sexual.

Mantener la satisfacción sexual puede resultar difícil, especialmente en los matrimonios de mediana edad, donde la misma tiende a disminuir. Un factor que afecta la satisfacción sexual es la motivación sexual, que se puede dividir en objetivos de aproximación y evitación.

Investigaciones anteriores indican que si alguien tiene relaciones sexuales con objetivos de aproximación (como el placer físico), tiende a experimentar emociones positivas, mayor deseo sexual y mayor satisfacción sexual en las relaciones. Por otro lado, si alguien practica relaciones sexuales con fines de evitación (como evitar conflictos en la relación), tiende a experimentar emociones negativas, conflictos en la relación y disminución de la satisfacción sexual.

Un factor adyacente a la motivación de aproximación y evitación es la obligación. La obligación se refiere a la percepción de tener el deber de realizar una actividad sexual, incluso sin deseo sexual. Para los adultos de mediana edad en relaciones a largo plazo, la obligación sexual puede ser más común debido a los cambios físicos y relacionales que ocurren con la edad y las etapas de la vida, que pueden disminuir el deseo sexual. Además, las responsabilidades del trabajo, la crianza de los hijos y el cuidado de padres ancianos pueden agregar estrés, lo que puede llevar a menos tiempo para las relaciones sexuales. Las dificultades sexuales, específicamente una disminución del deseo sexual, prevalecen entre los adultos de mediana edad, particularmente las mujeres. Por lo tanto, la obligación podría ser una razón importante para la actividad sexual entre adultos de mediana edad en relaciones a largo plazo. Comprender la motivación sexual, incluido el papel de la obligación, puede ayudar a las personas y a las parejas a mejorar sus experiencias sexuales.

En su estudio, Monika Georgieva y sus colegas pretendían examinar cómo los motivos para participar en actividades sexuales afectan el nivel de satisfacción en el matrimonio de hombres y mujeres. 599 personas respondieron a varias preguntas que tenían el fin de evaluar aspectos de su relación sexual. Específicamente, la encuesta recopiló datos sobre los motivos de los participantes para su último encuentro sexual, la satisfacción con la relación, la satisfacción sexual y el deseo sexual. Los datos recopilados revelaron que los participantes informaron con mayor frecuencia querer expresar amor, experimentar placer sexual, sentirse excitados sexualmente y sentirse atraídos por su pareja como razones para tener relaciones sexuales. Por el contrario, motivos como la obligación y el hacer algo bueno por la pareja fueron mencionados con menos frecuencia. «Curiosamente, pocos hombres informaron tener relaciones sexuales por motivos de obligación», escribieron los investigadores.

El estudio encontró que las mujeres que participaban en actividades sexuales por obligación tenían niveles más bajos de satisfacción sexual y relacional. Sin embargo, las mujeres que tuvieron relaciones sexuales para hacer algo bueno por su pareja no mostraron ninguna diferencia significativa en los niveles de satisfacción en comparación con aquellas que no mencionaron este motivo.

Los resultados del estudio se alinean con la investigación existente sobre objetivos de acercamiento y evitación, así como con la fuerza comunitaria sexual, lo que indica que tener razones relacionales positivas para tener relaciones sexuales o ser receptivo a las necesidades de una pareja puede tener un impacto neutral o positivo en la satisfacción tanto sexual como en la relación. Además, realizar actos sexuales en beneficio de la pareja puede ayudar a mantener la relación a lago plazo.

Este estudio se centra en adultos de mediana edad, un grupo demográfico que a menudo se pasa por alto en la investigación sobre motivación sexual que generalmente se centra en adultos jóvenes. Además, el estudio destaca que las mujeres pueden sentirse obligadas a tener relaciones sexuales con más frecuencia que los hombres. «Nuestra investigación, y la de otros, indica que aunque participar en actividades sexuales para evitar conflictos (o por sentimientos de obligación) puede parecer proporcionar beneficios a corto plazo, con el tiempo, estos comportamientos pueden tener efectos relacionales y sexuales adversos», concluyeron los investigadores.